1 de diciembre de 2008— Han transcurrido 20 años desde que el primer DÃa Mundial del SIDA alertara sobre la epidemia.
Hoy, cuando unas 33 millones de personas viven con esta enfermedad, el DÃa Mundial del SIDA y acontecimientos como la Conferencia Internacional sobre el SIDA y las infecciones de transmisión sexual en Ãfrica, que se realizará en Senegal los dÃas 3 a 7 de diciembre, siguen siendo "extraordinariamente importantes para quienes intentan combatir este mal en el mundo", señala Shanta Devarajan, economista en jefe del Banco Mundial para la región de Ãfrica.
Al mismo tiempo, el precio de las drogas ART avanzadas ha disminuido fuertemente y según cálculos actuales, alrededor de tres millones de personas se encuentran en tratamiento en el mundo. Pese a los enormes obstáculos que implica la estigmatización de quienes viven con VIH en materia de prevención, tratamiento y mitigación, este fenómeno ha disminuido en algunos paÃses.
En Rwanda, por ejemplo, “hubo un aumento masivo en la cantidad de personas que se sometió a pruebas y el acceso a tratamiento contra el mal aumentó progresivamente en la medida en que la comunidad acepta más a quienes viven con esta enfermedadâ€, dice Miriam Schneidman, especialista superior en salud del Banco Mundial.
Si bien el acceso a tratamiento antirretroviral mejoró marcadamente y ahora cubre más o menos al 30% de quienes lo necesitan, persisten enormes diferencias entre los paÃses: la cobertura fluctúa desde menos de 5% a más de 90%.
La prevención no se puede dejar de lado
Si bien los esfuerzos de prevención están dando frutos y se nota un cambio de actitud, principalmente entre los jóvenes, por cada dos personas de Ãfrica al sur del Sahara que logran acceder a tratamiento hay cinco nuevos infectados. Es necesario cambiar esta proporción.
Además de aumentar el acceso a tratamiento, se requieren iniciativas de prevención focalizadas y de probada eficacia que reconozcan y se adapten a los diferentes patrones de transmisión y se concentren más en el cambio de conducta y no sólo en despertar conciencia.
Lo mismo aplica a la población de mayor riesgo, como los trabajadores del comercio sexual y los hombres que tienen sexo con otros hombres.
El futuro de las generaciones venideras se encuentra en riesgo
Según Devarajan, es crucial disponer de iniciativas de prevención y tratamiento para quienes lo necesitan a fin de reducir los efectos negativos del Sida en las generaciones actuales y futuras.
"Esto significa que el VIH/SIDA no afecta tan sólo a la actual generación, sino que sus consecuencias son de muy largo plazo", explica Devarajan. "Es posible que toda la generación de personas cuyos padres se vieron afectado por el Sida tenga menos educación y a la vez, menos capacidades para educar a sus hijos. El mecanismo de transmisión puede persistir durante generaciones".