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Es vital cumplir con los objetivos de asistencia a pesar de la caída de los flujos de capital privado

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En Doha: Alejandra Viveros 1 (202) 468-3909

Aviveros@worldbank.org

 

DOHA, 29 de noviembre de 2008. En el día de hoy, el Banco Mundial exhortó a los países industrializados a mantener sus flujos de asistencia para los países en desarrollo durante la crisis económica, una de cuyas consecuencias, según se prevé, será una sustancial reducción de los flujos de capital privado hacia los países en desarrollo.

 

En su discurso frente a la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo de las Naciones Unidas en Doha, Qatar, Justin Lin, economista jefe del Banco Mundial y director de la delegación, dijo que: “En el último año, muchos países en desarrollo han tenido que lidiar con los precios elevados de alimentos y combustibles, y ahora enfrentan un tercer problema de proporciones sin precedentes. Los canales de transmisión pueden no ser los mismos, pero virtualmente ningún país en desarrollo —ya fuera un mercado emergente o un país pobre de África— pudo eludir las consecuencias de la profundización de la crisis financiera”.

 

También agrego que: “Las lecciones aprendidas en crisis anteriores señalan la importancia de salvaguardar la inversión en crecimiento y desarrollo a largo plazo. Es vital que se mantengan los flujos de asistencia, se honren y complementen los compromisos asumidos y se mejore la eficacia de la ayuda. La asistencia oficial total para el desarrollo, de US$100.000 millones por año, es modesta en comparación con lo que se gasta para enfrentar la crisis financiera en los países desarrollados”.

 

Según estimaciones del Banco Mundial, los flujos netos de capital privado hacia países en desarrollo podrían caer de alrededor de US$1 billón en 2007 a cerca de la mitad en 2009. Dada esta proyección, es importante intensificar los esfuerzos en pos de catalizar y apalancar el capital privado en beneficio del desarrollo, por ejemplo, mediante innovadoras asociaciones público-privadas.

 

“Es probable que la crisis financiera mundial retrase la lucha contra la pobreza y el avance en el cumplimiento de los objetivos de desarrollo del milenio”, dijo Lin. “La severa restricción del crédito y la desaceleración del crecimiento económico podrían afectar la inversión en educación, salud y empoderamiento de la mujer, y esto dañaría muchos de los logros conseguidos con tanto esfuerzo en los últimos años”.

 

El Grupo del Banco Mundial está dispuesto a asistir a los sectores privado y financiero en su respuesta a la crisis, a respaldar a los países en la administración de sus retos fiscales y a evitar recortes y demoras en las inversiones de las que dependen la recuperación económica y el desarrollo a largo plazo.

 

Esto incluye el Programa de respuesta a la crisis mundial de los alimentos de US$1.200 millones de dólares que está poniéndose en marcha aceleradamente y la Iniciativa de Energía para los Pobres próxima a completar su etapa de elaboración. Además, el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) podría asumir nuevos compromisos por una suma de hasta US$100.000 millones para los próximos tres años. Este año, los préstamos del BIRF podrían casi triplicarse a más de US$35.000 millones, en comparación con los US$13.500 millones del año pasado. Y, luego del récord de su decimoquinto reaprovisionamiento, la Asociación Internacional de Fomento (AIF) tiene autoridad para comprometer US$42.000 millones para los próximos tres años, que podrían anticiparse para satisfacer las necesidades de países de ingreso bajo, entre ellos, muchas naciones de África.

 

Por su parte, la Corporación Financiera Internacional (IFC por sus siglas en inglés), la división del Banco dedicada al sector privado, está lanzando cuatro nuevas líneas de recapitalización bancaria, financiamiento para infraestructura, facilitación del comercio y servicios de asesoría reenfocados. Estos nuevos mecanismos, combinados con el financiamiento movilizado a partir de otras fuentes, podrían ofrecer más de US$30.000 millones en los próximos tres años. Además, el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) del Banco brindará una muy necesaria mitigación del riesgo para los flujos de fondos privados hacia países en desarrollo.

 

Lin agradeció el compromiso expresado por los jefes de estado del Grupo de los Veinte (G-20) en la cumbre de mediados de noviembre de continuar trabajando por una finalización satisfactoria del programa de Doha para el Desarrollo de la Organización Mundial del Comercio (OMC), y dijo que la recuperación del comercio ayudaría a robustecer el crecimiento económico.

 

“La crisis plantea grandes desafíos pero también oportunidades, y crea un marco propicio para un nuevo multilateralismo”, dijo Lin. “Entre otras medidas clave, los países deben reafirmar y fortalecer su compromiso con el marco de cooperación y responsabilidad mutua acordado en Monterrey”.

 

Lin agregó que una respuesta enérgica a la crisis debe incluir la adopción de nuevos enfoques que vayan más allá del Grupo de los Siete (G-7), sumar a otros países clave incluso a los más pobres y trabajar en cuestiones que exceden el comercio y las finanzas para abarcar el desarrollo, el cambio climático y los Estados frágiles.

 

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