El dinero que envÃan los emigrantes a casa desde el extranjero puede mantener a flote a las economÃas de los paÃses en desarrollo afectados por la crisis financiera.
Remesas tendrán una mejor capacidad de adaptación que los flujos de capital o incluso que la ayuda oficial de aquà hasta el año 2010, según nuevo estudio.
Crece la convicción de que las remesas son una fuente importante de financiamiento para el desarrollo.
PaÃses en desarrollo deberÃan considerar promover lazos con la diáspora para incrementar financiamiento e inversión.
24 de noviembre de 2008— Durante los diez años que duró la guerra civil en Nepal, la pobreza disminuyó en el paÃs, en gran medida debido al dinero que enviaban los nepaleses residentes en el extranjero a su hogar.
A la par con la disminución de 11% en la cantidad de personas que vivÃan bajo la lÃnea de la pobreza hacia el año 2005, la mortalidad infantil, la esperanza de vida, la mortalidad materna y los servicios de salud habÃan mejorado notoriamente en el paÃs más pobre de Asia meridional en un perÃodo de gran confusión polÃtica y económica, según señala el informe Nepal: Resilience Amidst Conflict .
Los expertos creen que el factor decisivo fue el dinero que los trabajadores emigrados enviaron a sus familias.
Hoy, cuando los paÃses en desarrollo del mundo enfrentan fuertes bajas en su financiamiento e inversión en medio de la crisis financiera mundial, crece la convicción de que las remesas son una fuente importante de financiamiento para el desarrollo, dice Dilip Ratha, economista del Banco Mundial.
El grupo de expertos en migración y remesas que trabaja con Ratha en el Banco Mundial piensa que las remesas tendrán una mejor capacidad de adaptación que los flujos de capital o incluso que la ayuda oficial de aquà hasta el año 2010.
Es probable que los US$265.000 millones enviados a casa en 2007 por los cerca de 200 millones de migrantes de todo el mundo aumenten este año a US$283.000 millones, de acuerdo con un nuevo informe sobre migración y remesas  i (PDF) del Banco Mundial.
"La migración es parte integral del desarrollo tanto en los paÃses en desarrollo como en las naciones industrializadas", señala Ratha, uno de los autores de los informes Datos sobre migración y remesas, 2008 e Innovative Financing for Development (Financiamiento innovador para el desarrollo), de reciente publicación.
Según Ratha, los paÃses en desarrollo no deberÃan dejar pasar la oportunidad de aprovechar la riqueza de sus diásporas en el extranjero, que con frecuencia son numerosas, y emitiendo bonos u otros instrumentos financieros para obtener fondos.
El efecto de la crisis
La solidez relativa de las remesas obliga a muchos a considerar esta fuente de financiamiento como una forma de capear la crisis. Ratha comenta que las solicitudes de entrega de información y proyecciones sobre las remesas se han disparado en los últimos tres meses.
Podcast: Remesas (i) ¿Cuál es el negocio más antiguo de la humanidad? Escuche la respuesta en la serie de entrevistas a Dilip Ratha, coautor del nuevo informe sobre Migración y remesas del Banco Mundial.
Estos fondos ya constituyen una parte importante del PIB en varios paÃses, como Tayikistán (45%), Moldova (38%), Tonga (35%), Lesoto (29%) y Honduras (25%).
Los flujos de remesas hacia Asia meridional se desacelerarán drásticamente: de un crecimiento superior al 16% en 2008, su nivel podrÃa estancarse en 2009. Los flujos hacia Oriente Medio y Ãfrica del Norte, en tanto, podrÃan disminuir en casi 7%.
Datos sobre la migración
Hoy emigran menos personas que a finales del siglo IXX.
Cerca de la mitad de los trabajadores emigrantes que provienen de paÃses en desarrollo trabaja en otros paÃses en desarrollo.
Entre 2002 y 2007, las remesas más que se duplicaron en el mundo.
Aumenta el poder adquisitivo de las remesas
Aunque el ingreso de los inmigrantes se ve afectado por la desaceleración económica, Ratha dice que la baja en los precios de los productos básicos y el alza del dólar de Estados Unidos aumentaron el poder adquisitivo del dinero enviado. Ello permite que los trabajadores que viven en el extranjero transfieran menos dinero a sus hogares, pero que se mantenga su efecto.
"A pesar de la disminución de las remesas como porcentaje del PIB, su contribución a la situación de pagos externos de los paÃses en desarrollo se incrementará notoriamente durante 2009-2010", predice la reseña sobre migración y remesas.
Algunos estudios indican que incluso los inmigrantes que trabajan en sectores fuertemente golpeados por la desaceleración de la economÃa, como la construcción, siguen enviando dinero a sus familias pese a las mermas que sufrió su propio ingreso. En el caso de los mexicanos, el valor promedio se mantiene en el rango de US$340-US$350 desde 2005, dice la reseña temática.
El panorama, sin embargo, es "tan incierto como el del crecimiento mundial, el de los precios del petróleo y otros productos básicos y el de los tipos de cambio", agrega la reseña.
Un elemento que se desconoce es si los paÃses cambiarán sus polÃticas para cerrar las puertas a los inmigrantes o para forzarlos a regresar a casa.
"Ya están cambiando las leyes laborales", dice Ratha. "El rechazo a los inmigrantes aumenta en tiempos de crisis económica".
Los bonos de la diáspora son una potencial fuente de financiamiento
Ratha afirma que los paÃses en desarrollo podrÃan aprovechar esta población relativamente estable, la que con frecuencia tiene un ingreso más alto que el PIB de su paÃs de origen.
Israel lleva ya más de 50 años emitiendo bonos de la diáspora, los que bordean un valor cercano a los US$800 millones al año. India ha hecho lo mismo tres veces, con lo que ha logrado reunir US$15.000 millones.
Ratha acaba de instar a Filipinas, Kenya, Pakistán y Ghana para que ofrezcan bonos de la diáspora a sus trabajadores en el extranjero. "Si las remesas representan una forma de aprovechar el flujo de ingresos de quienes han emigrado, estos bonos son una forma de aprovechar la riqueza considerable de las diásporas en el extranjero".
Mientras que los inversionistas extranjeros buscan obtener ganancias, los emigrantes suelen enviar dinero a casa para ayudar a mantener a sus parientes o por razones filantrópicas. "Para el emigrante, la meta es el acto de enviar una remesa", comenta Ratha.
"Las diásporas compran este tipo de bonos por razones nostálgicas y patrióticas. Ven a su paÃs con ojos más positivos que los demás. Por otra parte, necesitan moneda local. El riesgo de devaluación (de la moneda) no los afecta tanto como a los inversionistas".