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Se prevé un aumento de los accidentes de tránsito en los países en desarrollo

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  • Los accidentes de tránsito dejan cada año más de 1 millón de muertos y 50 millones de lesionados en todo el mundo; los niños de 5 a 14 años son los que corren mayor riesgo.
  • En los países en desarrollo, las tasas de mortalidad ascienden a 25-30 personas por cada 10.000 vehículos, mientras que se sitúan en 1-2 por cada 10.000 automóviles en las naciones ricas.
  • El costo de las muertes y lesiones provocadas por los accidentes de tránsito se puede llegar a comparar con el 5% del producto interno bruto (PIB) de un país.

13 de enero de 2009— Dos hombres y un niño pequeño viajan en una motocicleta en una ciudad de Brasil. No llevan casco.

En India, una niña salta alegremente, con los ojos cerrados, a la vera de un camino, mientras los automóviles pasan muy cerca.

Los coches estacionados y los vendedores bloquean las aceras en Filipinas, lo que obliga a los peatones a caminar por la calzada.

Estas son sólo algunas de las imágenes captadas por 1.500 niños durante el otoño pasado en siete países para un proyecto y un ensayo fotográfico i  sobre la seguridad vial.

Los accidentes de tránsito se cobran la vida de más de 700 niños por día, según el World Report on Child Injury Prevention (Informe mundial sobre prevención de las lesiones en los niños), publicado el mes pasado. Alrededor del 93% de esas muertes se producen en los países de ingreso bajo y mediano.

“En los países de ingreso bajo y mediano, las víctimas de las lesiones ocasionadas por accidentes de tránsito son, principalmente, personas pobres, y estos problemas están aumentando”, dice Tony Bliss, especialista del Banco Mundial en seguridad vial.

Entre niños y adultos, hay más de 1 millón de muertos y 50 millones de lesionados todos los años. Incluso en Kabul, ciudad azotada por los conflictos, los niños dicen que han perdido más familiares a raíz de los choques automovilísticos que de la guerra.

Un problema que se agrava

Se prevé que, para 2030, el problema empeorará mucho, y no sólo para los niños.

En los países en desarrollo, los automóviles, las motocicletas y otros vehículos están inundando calles estrechas y saturadas. El aumento explosivo del número de motocicletas, en particular, junto con las altas velocidades y la falta de controles, contribuyen a las elevadas tasas de defunciones y lesiones, afirma Bliss.

Y las investigaciones llevadas a cabo recientemente con el respaldo del Banco Mundial indican que el número de muertes y lesiones vinculadas al tránsito podría ser mucho más alto que el señalado en las estadísticas actuales. El costo de las muertes y lesiones provocadas por los accidentes de tránsito podría llegar hasta el 5% del PIB de un país.


Embotellamiento en Hanoi, Viet Nam.

Los investigadores afirman que, si no se toman medidas para mejorar la seguridad en las carreteras, para 2030 las muertes por accidentes de tránsito podrían convertirse en la cuarta o quinta causa de muerte en países de ingreso bajo y mediano, y transformarse en un "problema mucho mayor" que enfermedades tales como el paludismo y la tuberculosis, dice Bliss.

Los niños de 5 a 14 años serán la población de mayor riesgo, ya que, según las proyecciones, los accidentes de tránsito se transformarán en la principal causa de muerte o lesiones en ese grupo para 2015, y la segunda causa de pérdida de años de vida saludable entre los varones adultos para 2030.

Un cuadro de inacción

Sin embargo, las autoridades han demorado en reconocer que la falta de seguridad vial es un problema, dice Bliss, y no se han destinado recursos acordes con la magnitud de las pérdidas ocasionadas por los accidentes y la inseguridad de las carreteras.

Bliss señala que la "naturaleza invisible" del problema y la “pérdida lenta e insidiosa de vidas” han tenido como consecuencia la inacción en la mayoría de los países en desarrollo. "Se observa una tendencia a convivir con el problema durante algún tiempo antes de actuar".

Destaca que a las naciones de ingreso alto les llevó 40 ó 50 años reducir las tasas de mortalidad hasta llegar a las actuales, de 1 a 2 muertes cada 10.000 vehículos, frente a las elevadas tasas, incluso del orden de las 25-30 defunciones cada 10.000 vehículos o más, que se registran en los países en desarrollo.

Reducir la curva de aprendizaje

Los promotores de la seguridad vial sostienen que las naciones de ingreso alto deberían ayudar a los países en desarrollo a evitar la “amarga” curva de aprendizaje que ellas sufrieron durante decenios de prueba y error.

La Comisión para la seguridad vial mundial recomienda a los países del Grupo de los Ocho que apruebe un plan de acción a 10 años por la suma de U$300 millones para ayudar a los países en desarrollo a fortalecer su capacidad para hacer de las carreteras lugares más seguros.

La comisión también recomendó que el 10% de todos los proyectos de infraestructura caminera se destinara a la seguridad vial.

Con el auspicio de las Naciones Unidas se ha previsto celebrar en Moscú en noviembre próximo la primera Conferencia ministerial sobre seguridad vial en el mundo.

Ayuda del Banco Mundial

En 2005, el Banco Mundial puso en marcha el Servicio mundial para la seguridad vial i, con el objeto de generar y catalizar mayores recursos financieros para apoyar iniciativas encaminadas a reducir las muertes y lesiones en países de ingreso bajo y mediano. El servicio cuenta con el respaldo de la Fundación FIA i, el Gobierno de los Países Bajos, el Gobierno de Suecia y el Fondo de Donaciones para el Desarrollo, del Banco Mundial.

El Banco está suministrando fondos por valor de US$35 millones para un proyecto —el primero que financia— centrado exclusivamente en la seguridad vial en Viet Nam, donde el costo de los accidentes de tránsito para el país es muy alto, del orden del 5% del PIB.

Asimismo, apoya otro proyecto en Irán orientado a mejorar la seguridad vial en seis corredores con elevadas tasas de accidentes.

Bliss dice que, en los países de ingreso bajo y mediano, se podrían obtener importantes beneficios por inversiones relativamente pequeñas. Una infraestructura que ofreciera "mayor grado de protección" podría tener una incidencia considerable; el mismo efecto podría lograrse simplemente si los países destinaran fondos a la seguridad vial.

"Hay que hallar la forma de integrar esta cuestión en el proceso presupuestario y transmitir a la sociedad el valor de la prevención. Cuanto antes se instale esta discusión, mejor será", dice Bliss.

Disminución de las muertes en el tránsito en Viet Nam

En las carreteras de Viet Nam no es infrecuente toparse con un accidente de tránsito que deja un saldo de heridos graves o muertos. Todos los días pierden la vida en el país de 35 a 40 personas como resultado de accidentes de ese tipo.

A medida que millones de motocicletas invadían los caminos de Viet Nam en medio de un rápido crecimiento económico a fines de los años noventa y durante el primer decenio de 2000, el número de personas trasladadas de urgencia a los servicios de traumatología aumentaba dramáticamente. En Viet Duc, el principal centro de traumatología del norte del país, afirmaron que algo más del 64% de todas las lesiones que tratan son consecuencia de accidentes de tránsito y de ellas, el 74% son resultado de accidentes de motocicleta.

Para 2002, con tasas de accidentes que superaban con creces las de los países industrializados y un costo económico que llegaba al 5% del PIB, Viet Nam sabía que tenía que actuar, dice Tony Bliss, especialista principal del Banco Mundial en seguridad vial.

En la actualidad, Viet Nam está abordando el problema con unos US$100 millones suministrados en concepto de asistencia por varios donantes, entre ellos el Banco Mundial (US$35 millones).

Los esfuerzos se están concentrando en las tres carreteras más peligrosas del país, donde se producen más del 50% de las muertes en accidentes camineros de Viet Nam.

El Banco Mundial, en su primer proyecto dedicado exclusivamente a la seguridad vial, está respaldando los esfuerzos por mejorar la ingeniería de caminos, la vigilancia policial, la educación vial de la población y la respuesta ante las colisiones.

También está ayudando a las autoridades a reforzar la aplicación de normas relativas al uso de casco, castigos a quienes conducen en estado de ebriedad y otras disposiciones que no existían o bien rara vez se hacían cumplir hasta que el proyecto se inició en 2005.

El objetivo también ha consistido en ayudar a elaborar una estrategia general de seguridad vial para el país, que incluyó "estrategias novedosas para lograr el cumplimiento de las normas pertinentes, que se habían ejecutado con éxito en otros países", dice Jerry Lebo, que dirigió el equipo del proyecto del Banco en 2005.




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