
Yemen es uno de los paÃses más pobres del mundo y su ingreso anual per cápita alcanza a los US$600 (2005). De hecho, el 41% de sus 21 millones de habitantes vive en condiciones de pobreza. Pese a haber conseguido avances sostenidos a nivel macro, el paÃs exhibe uno de los peores indicadores sociales de la región de Oriente Medio y Norte de Ãfrica (MENA, por sus siglas en inglés): sólo el 28% de las mujeres saben leer y escribir, el 31% de la población tiene acceso a agua corriente y un escaso 70% de las niñas en edad de asistir a la escuela primaria están matriculadas. Además, en las zonas rurales predomina la pobreza , situación que implica un enorme desafÃo a la hora de prestar servicios sociales. El principal obstáculo es la falta de capacidad de las instituciones gubernamentales y no gubernamentales a fin de garantizar la entrega de prestaciones sociales eficientes, eficaces y equitativas. Es más, el paÃs depende casi por completo del sector petrolÃfero (que cubre aproximadamente el 75% el ingreso), pero las proyecciones indican que las reservas se agotarán en unos ocho a 10 años más.

En 1997, el gobierno creó un Fondo Social de Desarrollo (FSD) a través de un proyecto del Banco Mundial, cuyo objetivo era mejorar el acceso a servicios sociales básicos para los yemenÃes más pobres. En las fases uno y dos, el proyecto propició enfoques innovadores y participativos para la entrega de servicios sociales. El FSD III amplió el alcance y la escala de la iniciativa con el fin de marcar una verdadera diferencia para los pobres.

El proyecto se centra adecuadamente en los pobres: el 50% de los fondos llegan al 10% más pobre de la población, el 64% al 20% más pobre y el 73% al 30% más pobre. Sólo 3% de los fondos van a parar al 10% de los yemenÃes más adinerados. Estas cifras superan con creces los objetivos trazados durante la evaluación del proyecto.
Aspectos destacados:
- 81 proyectos: educación (30 proyectos), agua (16), salud y (21) y vialidad (14).
- 543.136 niños matriculados en escuelas del FSD (objetivo: 300.000),
- 399.755 beneficiarios acceden a agua (objetivo: 240.000),
- 318.101 usan nuevos caminos alimentadores apoyados por el Fondo (objetivo 760.000), y
- Las actuales operaciones de la iniciativa corresponden al 5,5% de los costos de inversión (objetivo: menos del 10%).
- El análisis de la incidencia del apoyo que presta el FSD también demuestra que éste llega a las mujeres pobres. La mitad de sus beneficiarios son mujeres y alrededor del 12% de los hogares favorecidos están encabezados por una mujer (en comparación con el promedio nacional de 7,2%) .

Desde 1997, el FSD ha intensificado sus operaciones con financiamiento por US$80 millones (de los cuales US$30 millones vinieron de la Asociación Internacional de Fomento (AIF)) en la primera fase, US$175 millones (US$75 millones de la AIF) en la segunda fase y otros US$400 millones (US$75 millones de la AIF) planificados para la tercera fase aún en curso.

En 2006, el gobierno dispuso que el FSD recurriera a sus sólidos sistemas de adquisiciones, gestión financiera y monitoreo y evaluación para administrar sumas considerablemente mayores de inversión sobre la base de su actual estructura y duplicando o incluso triplicando sus operaciones. El Tercer plan quinquenal (2006-2010) exige que el Fondo desembolse US$927 millones para unos 7.710 proyectos. Además del aporte de la AIF mencionado anteriormente, se ha suscrito una donación de US$10 millones en el marco del Fondo Fiduciario de Respuesta a la Crisis Mundial del Precio de los Alimentos y el FSD se está preparando para diseñar la evaluación del impacto de este programa en particular.