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La reunión de Madrid se centra en la seguridad alimentaria

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  • En una reunión de alto nivel en Madrid se evalúan los avances en la superación de la crisis de los alimentos.
  • El Banco Mundial ha desembolsado US$500 millones para impulsar la agricultura, las redes de protección social y el apoyo presupuestario en los países gravemente afectados por la crisis.
  • Están pendientes de desembolso unos US$866 millones para proyectos; existen promesas por otros US$230 millones para el GFRP.
  • La meta principal es aumentar la productividad agrícola a fin de promover la seguridad alimentaria.

23 de enero de 2009—Seis meses atrás, Aida Satybaldev y su esposo Urmat le manifestaron a los trabajadores sociales que ya no tendrían los medios económicos para alimentar a sus cuatro hijos. Al igual que muchos agricultores de la República Kirguisa, el dinero no les alcanzaba debido al encarecimiento de las semillas y los fertilizantes y a que los precios de los alimentos y los productos lácteos se habían triplicado.

Hoy en día, la familia recibe asistencia en el marco de un fondo especial para hacer frente a la crisis de los alimentos establecido por el Grupo del Banco Mundial. Hay muchas más familias como la de Aida que necesitan ayuda, ya que no hay indicios de que la crisis vaya a terminar.

A medida que el mundo entra en una recesión generalizada, unos 900 millones de personas sufren de malnutrición. Muchos países no pueden producir suficientes alimentos para alimentar a su población en rápido crecimiento. Un problema aún más grave que enfrenta el mundo en desarrollo es que un elevado porcentaje de las personas que viven en la miseria ahora deben hacer frente a la inestabilidad de los precios de los alimentos.

En un intento por evaluar los avances y los desafíos para superar la crisis alimentaria y alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio a fin de reducir la pobreza a la mitad para el año 2015, el 26 y 27 de enero un grupo de líderes participará en una Reunión de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria para Todos en Madrid  (España), copatrocinada por España y las Naciones Unidas.

"No se deben subestimar los riesgos que corre la población pobre de todo el mundo," dice Ngozi Okonjo-Iweala, directora gerente del Banco Mundial, que encabeza la delegación de esa institución que participará en el encuentro de Madrid.

"Los precios de los alimentos son sumamente inestables. Millones de personas sufren de malnutrición. Debemos seguir centrando nuestra atención en este problema que se inserta en la actual crisis financiera mundial. Es necesario hacer más. Debemos asegurarnos de que los grupos vulnerables reciban la asistencia que necesitan".

La ayuda del Banco está dirigida a los países más afectados

La respuesta internacional a la crisis ganó impulso durante las reuniones del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional realizadas en la primavera boreal de 2008, cuando 150 naciones respaldaron el Nuevo acuerdo para una política alimentaria mundial , propuesta por el Banco Mundial, que hace un llamado a reemplazar la ayuda alimentaria tradicional por un concepto más amplio de asistencia en el campo de la alimentación y la nutrición.

Actualmente el Banco está trabajando con la comunidad internacional, incluido el Equipo de Tareas de Alto Nivel sobre la Crisis Mundial de la Seguridad Alimentaria, para suministrar apoyo presupuestario y asistencia en el ámbito de la nutrición, reforzar las redes de protección social para los grupos pobres y vulnerables, y ayudar a los pequeños propietarios agrícolas de los países gravemente afectados por la crisis.

En el marco del Programa para hacer frente a la crisis mundial de los alimentos  (GFRP), se han suministrado US$500 millones desde mayo de 2008, de los cuales alrededor del 60% se han destinado a semillas y fertilizantes, incluidas 250.000 toneladas de fertilizantes y 1.500 toneladas de semillas para 2,4 millones de pequeñas explotaciones agrícolas de la República Kirguisa, Tayikistán, Somalia, Níger, Etiopía y Togo en momentos cruciales del calendario agrícola.

"Los precios de los alimentos son inestables. Millones de personas sufren de malnutrición. Debemos seguir centrando la atención en ayudar a los grupos pobres y vulnerables".

Ngozi Okonjo-Iweala

Esta iniciativa ya ha beneficiado a más de 12 millones de personas de hogares agrícolas y se prevé que ayudará a otros 12 millones de personas en los próximos meses.

Desde la creación del GFRP el 29 de mayo de 2008, se han aprobado proyectos por un valor total de US$866 millones para 30 países, con el objeto de entregar asistencia inmediata a los países afectados por la crisis de los alimentos. Se encuentran en tramitación proyectos por otros US$292 millones para nueve países.

El GFRP cuenta con los procedimientos más acelerados de la historia del Banco Mundial, que permiten aprobar proyectos en apenas cinco días, en comparación con los tres a cuatro meses que se requieren para los proyectos tradicionales, explica Christopher Delgado, asesor sobre estrategias y políticas de la Secretaría del GFRP en el Banco Mundial.

"Efectivamente, podemos y hemos puesto el dinero a disposición de la gente en un mes", señala Delgado.

Se espera que el GFRP reciba otros US$230 millones en fondos fiduciarios externos. Esta cantidad incluye AU$50 millones (US$32 millones) aportados por Australia en octubre de 2008.

Los fondos se han destinado a proyectos de agricultura, redes de protección social y apoyo presupuestario

Además de financiar semillas, fertilizantes y otros insumos agrícolas, los fondos se han destinado a apoyar los presupuestos de los países que han flexibilizado los precios mediante la eliminación de aranceles e impuestos. También se han destinado recursos financieros a programas de redes de protección social, como la alimentación de escolares y de mujeres embarazadas y en período de lactancia. Hasta la fecha, los proyectos financiados en el marco del GFRP han beneficiado a 1,5 millones de mujeres y niños vulnerables de seis países.


El 75% de los pobres del mundo habita en
zonas rurales y la mayoría vive de
la agricultura.

En Djibouti, por ejemplo, el desembolso de US$5 millones en junio permitió al gobierno reducir los precios del arroz, azúcar, aceite comestible, harina de trigo y leche en polvo, y ampliar los programas de ayuda alimentaria y respaldar programas de asistencia social y seguridad alimentaria.

En Burundi, con el apoyo presupuestario desembolsado en agosto se financió la suspensión de derechos de aduana e impuestos internos sobre las transacciones correspondientes a 13 alimentos básicos. Esto permitió al gobierno reforzar los programas de seguridad alimentaria y de alimentación escolar, y suministrar aproximadamente 120.000 comidas calientes adicionales a los niños. Desde entonces se han puesto en marcha operaciones similares de apoyo presupuestario relacionadas con la protección social en Haití, Madagascar, Sierra Leona y Bangladesh.

En la República Kirguisa, en el marco del GFRP se comenzó a desembolsar una donación de US$10 millones que ha permitido financiar 1.250 toneladas de semillas de trigo de invierno para más de 70.000 hogares, y una cantidad superior a las 2.000 toneladas de fertilizantes. También se están financiando suplementos de micronutrientes, que se distribuyen a través del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), y suplementos de vitamina A para 154.000 mujeres en período de puerperio y 550.000 niños menores de cinco años.

Entre otros ejemplos cabe mencionar el de Tayikistán, país donde con US$5 millones de una donación de US$9 millones se financió la distribución de semillas de trigo de invierno de alta calidad a 70.000 hogares, y el de Guinea, donde se desembolsaron con éxito US$2.5 millones de una donación de US$5 millones para ampliar una red de agricultores para la multiplicación de semillas, y pronto se proporcionarán 2.000 toneladas de semillas certificadas a 70.000 pequeños propietarios agrícolas.

"El propósito del fondo es asegurar la alimentación y nutrición de quienes lo necesiten", señala Ngozi Okonjo-Iweala. “El GFRP fue diseñado para permitir a los gobiernos atender sus necesidades inmediatas de la manera más adecuada para sus pueblos, y ayudarlos a adaptarse a fuertes conmociones políticas y financieras a fin de que éstas no se vuelvan a producir”.

Lo más importante es aumentar la productividad agrícola

La reciente disminución de los precios mundiales no siempre se ha traducido en una reducción en igual medida en los países pobres, especialmente en África, señala Ngozi Okonjo-Iweala.

Un ejemplo de ello fue el precio del maíz: mientras los precios internacionales de este producto disminuyeron un 32%, en Nairobi su precio bajó un 12%, en tanto que en Mombasa éste apenas disminuyó un 1%.

Y todo indica que en el futuro los precios relativos de los cereales aumentarán.

"Aún existe una enorme inseguridad alimentaria entre los pobres de todo el mundo, que a menudo gastan más de la mitad de sus ingresos en alimentos. Nuestra primera prioridad es lograr que los países puedan afrontar las posibles conmociones".

El 75% de los pobres del mundo habita en zonas rurales y la mayoría vive de la agricultura. La mayor parte de los agricultores de los países en desarrollo son pequeños propietarios, y se estima que el 85% cultiva menos de dos hectáreas. Sin embargo, en África, la gran mayoría de la población es compradora neta de alimentos que tiene todas las de perder como resultado del encarecimiento de esos productos.

"Aumentar la productividad de esas explotaciones agrícolas sigue siendo fundamental para mejorar la producción de alimentos y la seguridad alimentaria en el mundo, dice Ngozi Okonjo-Iweala.

Lo que hace falta es más financiamiento y mejores políticas. El Banco Mundial duplicará su apoyo a la agricultura en África, de US$450 millones en el período de los ejercicios de 2005-07 a por lo menos US$800 millones en el ejercicio de 2009 (probablemente dicho apoyo superará los US$1.000 millones), y a US$1.000 millones en los ejercicios de 2010 y 2011.

"Mediante su labor, el Grupo del Banco Mundial ayuda a millones de personas, proporcionándoles acceso a alimentos, programas de alimentos a cambio de trabajo, y asistencia en efectivo”, señala Okonjo-Iweala. “Además, suministra semillas y fertilizantes a los agricultores pobres, para que sientan que cuentan con los medios necesarios. Ellos quieren tener independencia para cultivar sus propios alimentos y, además, producir alimentos para otras personas".




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