Una aldea piensa en grande con el apoyo del Fondo de Inversión Social del Banco Mundial
Calfa, una pequeña aldea rural moldava, se fue despoblando cuando los jefes de hogar tuvieron que dejar a sus familias para buscar trabajo en otro lugar y enviar dinero a casa. Las cifras son alarmantes: más de la mitad de los niños de la escuela de la aldea tienen a uno de sus padres trabajando en el exterior, y muchos tienen a ambos en la misma situación.  Con ayuda del proyecto la aldea pudo reparar el techo y mejorar el sistema de calefacción de la escuela. | | | |
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 La calle principal del pueblo fue repavimentada con los fondos del proyecto. |
 Un matrimonio mayor de Calfa fue la primera pareja de la aldea que recibió su conexión de gas.
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A medida que la pequeña aldea se sigue reduciendo, los que permanecieron sobrellevan la situación, buscando maneras de trabajar con los medios que tienen. La escuela primaria de la aldea es un gran ejemplo. Calfa no es una comunidad rica, pero sus residentes se han involucrado y ahora los niños tienen computadoras en la escuela y los progenitores proporcionan un gran apoyo directo, ayudando con programación y eventos especiales. Con ayuda del Fondo de Inversión Social respaldado por el Banco Mundial, la aldea pudo reparar el techo con agujeros que ocasionaba goteras sobre los alumnos, y pudo costear una caldera de gas para que la escuela estuviera calefaccionada sin necesidad de que alguien paleara con el carbón todo el dÃa para mantener encendido el fuego. La calle principal del pueblo, estaba tan deteriorada que los niños llegaban a la escuela cubiertos de lodo, gracias a los avances fue repavimentada y se instaló un drenaje para que las mejoras no fueran barridas por el agua. "Los niños ya no caminan en la lluvia, hay un drenaje, hay más fácil acceso para el transporte y la comunidad toda se siente mejor", dijo el director de la escuela, Paraskovia Kravtsov. Los ciudadanos de Calfa aportaron el 30% del capital para cada uno de estos proyectos, y el resto lo proveyeron las subvenciones del Fondo de Inversión Social del Banco Mundial (FIS). Este fondo apoya las prioridades elegidas por la comunidad misma y los proyectos son gestionados por consejos conformados por miembros de la comunidad, que hace poco tiempo votó a favor de tender cañerÃas de gas para calefaccionar y cocinar. Los habitantes de Calfa aportan el 15% del costo del proyecto, y el FIS completa la diferencia. "Si la población no respaldara los proyectos, nunca hubiéramos podido lograr lo que logramos, porque no hay otro respaldo financiero", dijo la alcaldesa Ludmila Ceaglic. Un matrimonio mayor de Calfa, que celebró su quincuagésimo aniversario este año, tuvo aún más motivos para celebrar, al ser la primera pareja de la aldea que recibió su conexión de gas. "El proyecto FIS alivió nuestra carga de trabajo en un 50%", dijo el marido, quien vive en esa casa desde antes de haberse casado. "Ya no tenemos que cortar troncos, es mucho más limpio, y donde antes no habÃa agua caliente, ahora tenemos un baño y podemos ducharnos. Nos queda tiempo para disfrutar la vejez. Es una verdadera vida de ciudad. ¡Pero mejor! Tenemos aire fresco". Sin embargo, la aldea quiere lograr algo más. La alcaldesa planea construir una residencia para ancianos, mejorar la iluminación de las calles, y espera aumentar las conexiones de agua para el 10% de calfanos que obtienen actualmente su agua de un pozo. Más adelante, algo de dinero para estos proyectos podrá provenir del FIS, pero en Calfa, como en otras aldeas y pequeñas ciudades de Moldova, el consejo comunitario creado a través del FIS encuentra recursos por sà mismo. Más de 700 organizaciones comunitarias fueron creadas en todo el paÃs mediante el FIS. Ellas contribuyeron con un 15% de los fondos de 225 sub-proyectos y lanzaron 105 proyectos nuevos por sà mismas en colaboración con los gobiernos locales y sin ayuda alguna del FIS.  |