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Nuevo estudio del Banco Mundial sobre el Caribe: Integración comercial es clave para crecimiento y reducción de la pobreza

Disponible en: Français, English
Comunicado de prensa Nº:2009/288/ALC

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En Washington: Alejandro Cedeño (202) 473-3477

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Patricia da Camara (202) 473-4019

pdacamara@worldbank.org   

 

GINEBRA, Suiza, 3 de abril de 2009- La aceleración de la integración comercial es esencial para impulsar el crecimiento de la región, crear empleo y reducir la pobreza, según un nuevo estudio del Banco Mundial. Asimismo, el informe sostiene que a pesar del pequeño tamaño de sus economías, los países del Caribe deben luchar por mejorar su competitividad y así aprovechar plenamente los beneficios de la integración al comercio mundial.

 

El informe, titulado “El Caribe: Acelerar la integración comercial. Alternativas de políticas para el crecimiento sostenido, la creación de empleos y la reducción de la pobreza”, presentado hoy ante el Comité de Comercio y Desarrollo de la Organización Mundial del Comercio (OMC), reconoce los esfuerzos realizados por la región durante las tres últimas décadas en pos de una política de comercio exterior anclada en el acceso preferencial a los mercados de Europa y Estados Unidos, pero subraya que la integración del Caribe a la economía mundial ha sido lenta y desmerece si se compara con algunos países asiáticos con similares niveles de integración hace 30 años.

 

Un nuevo entorno comercial mundial y regional enfrenta a los países del Caribe a desafíos cruciales, pero también a múltiples oportunidades para posicionarse como una región en crecimiento y competitiva. Este posicionamiento se traduciría en importantes beneficios económicos y sociales”, dice Yvonne Tsikata, directora del Banco Mundial para el Caribe.

 

Se proyecta que el crecimiento económico de los países del Caribe disminuirá respecto de 2007, ya que sus economías fueron duramente golpeadas por recientes conmociones: la recesión de la economía de Estados Unidos, la crisis financiera global y un período de elevados precios de los alimentos y los combustibles. El menor crecimiento económico y del consumo en América del Norte y Europa puede reducir las exportaciones, las remesas, el turismo, la inversión extranjera directa y la ayuda externa.

 

Con un PIB agregado de unos US$70.000 millones en 2005 y una población que bordea los 25 millones de personas, la economía del Caribe es relativamente pequeña y equivale a una tercera parte de la economía de Irlanda. El crecimiento ha sido muy inestable y disímil entre un país y otro: Saint Kitts y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Granada y Antigua y Barbuda registraron el mayor crecimiento a largo plazo, mientras que Haití, Jamaica y Guyana, el más bajo.

 

Las deficiencias en cuanto a acceso y calidad de la infraestructura, además de baja productividad laboral, se han traducido en costos de producción relativamente altos. Estos costos, junto con una elevada concentración de las exportaciones y sectores productivos poco diversificados, limitaron sostenidamente la capacidad de la región de competir en los mercados internacionales.

 

La región se ve afectada asimismo por desajustes y falta de habilidades. Hoy, la mayoría de los países del Caribe se posiciona por debajo de países en similar situación de desarrollo, como Mauricio, Hong Kong, Malasia y Singapur, en materia de facilidad general para hacer negocios.

Aunque muchos países del Caribe (entre los que destacan Trinidad y Tobago, República Dominicana y Jamaica) emprendieron medidas para mejorar sus políticas comerciales, siguen afectados por falencias en cinco áreas importantes:

·         Procedimientos y administración arancelaria;

·         Marco jurídico para las empresas, incluido tributación;

·         Política integral de competencia;

·         Instituciones nacionales a cargo de la formulación y aplicación de políticas comerciales, y

·         Los limitados resultados de las políticas comerciales debido a todo lo anterior. Los costos comerciales son relativamente altos en el Caribe y podrían obstaculizar el comercio.

 

Los 15 países del Caribe están inmersos en dos procesos paralelos y complementarios de integración regional que muy probablemente remodelarán el entorno comercial de la región en los próximos años. El Caribe está redefiniendo sus relaciones con sus principales socios comerciales, como la Unión Europea y Estados Unidos, a través del recientemente firmado Acuerdo de Asociación Económica (EPA, por sus siglas en inglés) y explora la posibilidad de transitar de acuerdos preferenciales a acuerdos recíprocos con Estados Unidos. Al mismo tiempo, rediseña su proceso de integración comercial regional con la aplicación en curso del Mercado y Economía Únicos del Caribe (CSME, por sus siglas en inglés).

 

Sin embargo, la integración global se lleva a cabo en un contexto de desequilibrios macroeconómicos y financieros. La región experimenta grandes déficits fiscales y en cuenta corriente y altos niveles de endeudamiento, los que en el pasado retardaron las reformas al comercio y son hoy una importante preocupación en el entorno comercial en evolución. Estos desequilibrios macroeconómicos y financieros son exacerbados por la actual crisis económica.

 

El informe sugiere la adopción de medidas inmediatas para posicionar estratégicamente al Caribe y aprovechar las nuevas oportunidades en el mercado, en particular en servicios. En esta área, la región ha mostrado permanentemente ventajas comparativas. En promedio, los servicios son responsables del 45% del PIB de la zona.

 

Además, el informe recomienda cinco medidas específicas en materia de políticas públicas:

 

1.     Reducir los desequilibrios macroeconómicos y fiscales y al mismo tiempo invertir fuertemente en infraestructura para el comercio y programas sociales a fin de facilitar la integración de la región a la economía mundial y proteger los recientes progresos en materia de desarrollo humano. Lo anterior incluye construir y/o rehabilitar infraestructura, como caminos, sistemas de regadío, instalaciones de agua y saneamiento, distribución eléctrica y redes de tecnologías de la información y las telecomunicaciones.

 

2.     Acelerar la reforma a las políticas comerciales nacionales y mejorar los incentivos a la inversión. Conviene reforzar la capacidad de las instituciones ministeriales de comercio e industria y relacionadas para formular la política comercial y negociar y aplicar acuerdos comerciales. Los países deben asimismo reforzar la capacidad de los departamentos de estadísticas para producir y publicar regularmente datos sobre el comercio como medio para supervisar los resultados de las reformas comerciales.

 

3.     Ajustarse al deterioro de las preferencias, acelerar la puesta en marcha del CSME y usar la mejor competitividad e integración al comercio mundial en el marco del EPA. En el corto plazo, la región del Caribe debe mejorar su competitividad por medio de la aplicación de políticas macroeconómicas sólidas y encarar las pérdidas de ingresos fiscales que conllevará la liberalización del comercio. En el largo plazo, deberá poner énfasis en la detección de nuevos nichos (o segmentos en los nichos existentes) donde los países del Caribe tengan ventajas competitivas.

 

4.     Desarrollar una estrategia comercial a largo plazo con énfasis en una mayor competitividad y nuevas áreas de oportunidades. La estrategia debe concentrarse en sectores de gran potencial exportador y de crecimiento, como turismo, servicios financieros, telecomunicaciones y transporte marítimo. También debe enfocarse en eliminar las restricciones que obstaculizan la competitividad, como los altos costos de producción. Para ello debe mejorar las políticas laborales para mejorar la productividad laboral e invertir fuertemente en infraestructura para reducir las limitantes a la exportación en esta área.

 

5.     Fortalecer las instituciones regionales del Foro del Caribe del Grupo de los Estados de África, del Caribe y del Pacífico (CARIFORUM, por sus siglas en inglés) con énfasis en la aplicación. Lo anterior puede llevarse a cabo mediante la creación de un Mecanismo de Aplicación Regional a cargo de coordinar los objetivos y actividades regionales con los organismos de cada uno de los países.


Algunas de las recomendaciones propuestas en materia de políticas públicas representan un conjunto de medidas viables e inmediatas que podrían iniciarse hoy mismo y aportar beneficios de crecimiento y bienestar a los países del Caribe. Sin embargo, deberán complementarse con estrategias de inversión que tengan marcos cronológicos más largos”, agregó Tsikata. 

Este informe es el resultado de un esfuerzo conjunto del Banco Mundial, la Organización de Estados Americanos (OEA) y los gobiernos del Caribe.  

 

Para más información sobre el informe y la labor del Banco Mundial en el Caribe, visite: http://www.bancomundial.org/alc

 

 




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