Los paÃses de la región de Asia oriental y el PacÃfico se han visto gravemente afectados por la peor crisis económica y financiera mundial en generaciones. Â
Los paÃses de ingreso mediano de Asia oriental —Tailandia, Malasia, Indonesia y Filipinas— lograron sobrevivir a la turbulencia financiera porque estaban mejor preparados para esta conmoción tras la crisis financiera que sacudió al continente en 1997-98. Â
La crisis financiera ha provocado una desaceleración del crecimiento económico mundial que afecta a todas las economÃas de Asia oriental. Â
En la región, el marcado descenso de las exportaciones condujo rápidamente a recortes en la producción y las inversiones del sector privado, seguidos de despidos. Â
Para contrarrestar la crisis, las autoridades de los paÃses de la región han puesto en práctica polÃticas monetarias y fiscales expansionistas. Â
En China, es probable que para mediados de año la actividad económica comience a repuntar, gracias al gran estÃmulo fiscal y monetario que está recibiendo actualmente. Â
Las perspectivas de recuperación entre los paÃses desarrollados son inciertas. Â
Las perspectivas para la región de Asia oriental pueden ser más alentadoras que para otras regiones en desarrollo, pero aún preocupa el hecho de que la recuperación de los niveles de crecimiento más elevados tardará en materializarse, lo que repercutirá en la generación de empleo, el mejoramiento del nivel de vida y la reducción de la pobreza. Â
Se estima que la tasa de crecimiento del PIB real de los paÃses en desarrollo de Asia oriental descenderá del 8% registrado en 2008 al 5,3%. Â
Debido al menor crecimiento, disminuirá el ritmo de reducción de la pobreza en la región de Asia oriental y el PacÃfico: según las proyecciones, seguirán en la pobreza 10 millones de personas más de lo previsto en 2008 (30 millones más con respecto a las previsiones de 2007). Â
A mediano plazo, los paÃses en desarrollo de Asia oriental podrán alcanzar altas tasas de expansión económica en una economÃa de lento crecimiento en la medida en que puedan generar mayor crecimiento a partir de la demanda interna, impulsar la competitividad, ingresar en nuevos mercados y seguir contribuyendo al atractivo de la región como destino clave de la inversión extranjera.