Centro de información en línea para la prensa

Centro de información en línea para la prensa (i)
Noticias bajo embargo y otros materiales sólo para periodistas acreditados.
Ingreso/ Registro

La explotación excesiva y la contaminación están destruyendo los ecosistemas marinos

Disponible en: العربية, 中文, English, Français
Feature Story Template
  • Los ecosistemas marinos costeros se ven seriamente amenazados por el hombre y la naturaleza.
  • Los bienes y servicios que los ecosistemas marinos proporcionan están fuertemente subvalorados, si bien se calcula que aportan más de US$20 billones a la economía mundial.
  • El Banco está ayudando a los países a elaborar sistemas que permitan cuantificar el valor de los ecosistemas marinos.

8 de abril de 2009— Zanzíbar es un archipiélago pequeño y densamente poblado, situado frente a las costas de Tanzanía, con un ecosistema marino rebosante de corales, peces, algas, manglares y otras especies de flora y fauna. Su población, constituida por 1.100.000 habitantes, depende en gran medida de este ecosistema, que representa el 30% del PIB del país.

Los pobladores de Zanzíbar pescan tanto para su subsistencia como con fines comerciales, y reciben turistas que disfrutan de la vida marina. Además, los arrecifes coralinos los protegen de la erosión y las tormentas tropicales.

Sin embargo, este ecosistema marino está seriamente amenazado por presiones provocadas por el hombre y la naturaleza, que van desde el desarrollo intensivo del turismo y el rápido crecimiento demográfico a la pesca excesiva, la desproporcionada explotación de los manglares y el blanqueamiento del coral derivado del estrés de distintos orígenes, entre ellos el cambio climático.

"La situación de Zanzíbar es emblemática del problema mundial que representa la pérdida, a una velocidad alarmante, de humedales y arrecifes coralinos de importancia crítica", dice Katherine Sierra, vicepresidenta de la Red de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial, en la publicación de la institución titulada Environment Matters.

La población pobre que vive en las zonas costeras de los países en desarrollo es la que depende más directamente de los servicios suministrados por los océanos y la que se encuentra menos preparada para afrontar esa pérdida.

Cuantificación del valor de los ecosistemas marinos

Según Environment Matters, se estima que los bienes y servicios ofrecidos por los ecosistemas costeros y marinos contribuyen más de US$20 billones a la economía mundial, es decir, más de un tercio del producto bruto mundial.

Valor de los ecosistemas marinos

  • Los arrecifes de coral son hábitats de desove y cría de muchos peces de importancia económica, como el mero y el atún.
  • En la India, los manglares sanos, que actuaron como escudo y sufrieron los embates del tsunami de 2004, salvaron la vida y los bienes de las comunidades pesqueras costeras, en su mayoría muy pobres.
  • Los humedales del Mediterráneo cumplen varias funciones importantes tanto para los ricos como para los pobres, entre ellas la purificación del agua, la reducción de nutrientes, la formación de estanques de sedimentación, el control de inundaciones y la prevención de la erosión de las playas.
  • Para muchos países en desarrollo, en especial los pequeños estados insulares, el turismo que atraen sus costas constituye una importante fuente de divisas.

.. y ejemplos de degradación

  • Tras el blanqueamiento generalizado provocado por la corriente de El Niño en 1997, se produjo la muerte de alrededor del 16% de los corales de los arrecifes de todo el mundo.
  • La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) informa que, entre 1980 y 2005, se perdió el 20% de los manglares del mundo.
  • La excesiva capacidad de las flotas pesqueras mundiales reduce en unos US$50.000 millones al año los beneficios económicos derivados de la pesca marina en todo el mundo.

No obstante, los beneficios proporcionados por los ecosistemas marinos están ostensiblemente subvalorados cuando se calculan el desarrollo económico que promueven y las inversiones que los países están dispuestos a realizar para proteger este capital natural.

Sin información precisa sobre el grado en que la economía depende de un ecosistema, quienes adoptan las decisiones carecen de un instrumento valioso, por lo que se pierden oportunidades de crecimiento económico y no se invierte lo suficiente en conservación.

En el nuevo número de Environment Matters se analiza la valoración de los servicios que prestan los ecosistemas costeros y marinos con el objeto de proporcionar a las autoridades la información necesaria para adoptar difíciles decisiones vinculadas con el desarrollo sostenible.

"Al poner los servicios de ese tipo en cifras, incluso aproximadas, se puede contribuir a dar razones por las cuales los gobiernos, la empresa privada y las instituciones internacionales deben invertir en la gestión sostenible, la protección y la recuperación de esos servicios", dice James Warren Evans, director del Departamento de Medio Ambiente del Banco Mundial.

Pago por servicios ecológicos

El Banco Mundial está ayudando a las autoridades a asignar valores cuantificables a los servicios de esta índole. Muchos países están elaborando sistemas de pagos por servicios ecológicos para dar cuenta de los costos que tradicionalmente no se reflejan en los balances.

Por ejemplo, los pobladores de Zanzíbar que pescan para subsistir tienen pocos incentivos para reducir la pesca en beneficio de la industria del turismo. Del mismo modo, es posible que la industria del turismo no tome en cuenta la fragilidad de los recursos pesqueros más industriales de los que depende para ofrecer a los visitantes alimentos o recreación.


Pérdidas anuales de los servicios económicos proporcionados
por los arrecifes coralinos en el Caribe en 2040 y 2060
(millones de dólares de 2008)

En consecuencia, las autoridades soslayan estos factores indirectos a la hora de adoptar decisiones vinculadas al desarrollo. Por estos motivos, se suelen perder o se degradan los recursos pesqueros u otros recursos naturales costeros en los que se basa el turismo.

De acuerdo con el sistema de establecer pagos por los servicios ecológicos, quienes se benefician de determinados servicios de un ecosistema compensan a quien administran el ecosistema para garantizar que este continúe proporcionando ambos servicios de manera sostenible.

"Al mostrar los vínculos entre la gestión sostenible de los recursos costeros y la capacidad de adaptación social y ecológica al cambio climático, el Banco está ayudando a generar en los países la voluntad política necesaria para invertir ahora en la protección de su capital natural, como parte de una serie de medidas "útiles en todo caso" (no regrets) en el futuro", afirma Marea Hatziolos, editora técnica de Environment Matters y especialista superior del Banco en medio ambiente.

La compensación o el "pago" por estos servicios puede adoptar muchas formas, como la entrada que se cobra a los turistas para visitar un arrecife coralino virgen o los derechos de licencia que se imponen a los pescadores para permitirles el acceso a los bancos de pesca. En el caso de los pescadores, así como en otros usos de los ecosistemas marinos costeros, la industria está demasiado fragmentada, según señala Stefano Pagiola, economista superior especializado en asuntos ambientales del Banco Mundial para la región de América Latina y el Caribe.

"Esta situación dificulta la acción colectiva, ya que si bien, como grupo, los pescadores tienen un fuerte incentivo para pagar por la conservación, cada pescador, en forma individual, se ve incentivado a tratar de evitar el pago... En tales casos, es posible que, para superar el problema, se requiera la intervención de algún órgano rector", dice Pagiola.

Los países establecen programas nacionales de pago por servicios ecológicos

Algunos países en desarrollo han puesto en marcha programas nacionales de este tipo.

Costa Rica cuenta con el programa más antiguo de pagos por servicios ambientales (PSA). Administrado por el Fondo Nacional de Financiamiento Forestal, el programa protege actualmente unas 250.000 hectáreas de bosques, con consecuencias beneficiosas para el ecosistema marino del país. Conforme a la Ley de bosques de 1997, los usuarios de las tierras pueden recibir pagos por destinarlas a determinados usos, como plantaciones nuevas, la explotación forestal sostenible y la conservación de los bosques naturales. Si bien hay problemas similares que afectan a las costas marinas, no se han implementado programas para estos ecosistemas.

Es preciso generar incentivos compartidos, como los programas de pago por servicios ecológicos, para ordenar de manera sostenible los ecosistemas marinos costeros.

"Sin embargo, esas fuentes oceánicas de bienes importancia crucial han sido consideradas gratuitas y, por consiguiente, los ecosistemas marinos y costeros que los proveen se han reducido a raíz del uso excesivo, la contaminación y la destrucción física", señala Hatziolos en su carta de introducción a la publicación Environment Matters.

"Ahora el cambio climático amenaza con poner a muchos de esos ecosistemas al borde de la extinción, con consecuencias nefastas para la sociedad, pero especialmente para los pobres del mundo".




Permanent URL for this page: http://go.worldbank.org/58D02WADD0