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África puede llegar a ser la más afectada por la crisis financiera

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  • La crisis financiera mundial está influyendo negativamente en la ayuda externa, los precios de los productos básicos, las remesas y los flujos de capital privado de África.
  • Se cree que el crecimiento del PIB de África, que en principio debía ser del 4,9%, apenas será del 2,4%.
  • El Banco Mundial proporcionará asesoramiento en materia de políticas, ayudará a los gobiernos a preparar planes de contingencia y establecerá programas sobre redes de protección social para los pobres.

Ciudad de Washington, 23 de abril de 2009 – El Banco Mundial advirtió el miércoles pasado que África puede llegar a ser la región más afectada por la crisis financiera mundial, aunque sea la menos integrada en la economía y los sistemas financieros mundiales.

Según la vicepresidenta del Banco Mundial para la región, Obiageli Ezekwesili, la crisis está afectando a África mediante una pronunciada caída en cuatro esferas de ingreso: los flujos de capital privado, las remesas, la ayuda externa y los precios de los productos básicos. La Sra. Ezekwesili pronunció estas palabras durante una conferencia de prensa realizada el miércoles pasado, que conectó a más de 200 periodistas de 22 países africanos con la sede del Banco en la ciudad de Washington mediante una videoconferencia.

Los flujos de capital privado destinados a África, que habían aumentado de US$30.000 millones en 2002 a US$53.000 millones en 2007, se han vuelto más escasos y esto ha llevado a cancelar, retrasar o posponer proyectos. Kenya y Ghana han suspendido ofertas de bonos por un total de US$800 millones y la República Democrática del Congo calcula que perderá US$1.800 millones en inversiones extranjeras directas.

La Vicepresidenta también afirmó que existen evidencias de una significativa caída de las remesas provenientes de la diáspora africana y dijo que esto tendría, inevitablemente, un impacto en las redes de seguridad social que las remesas crean para los pobres, especialmente en épocas difíciles. Las remesas, que habían aumentado a un valor de US$20.000 millones, se originan en un 77% en los Estados Unidos y Europa occidental.

Señaló también que la ayuda externa se está reduciendo porque la crisis se produce en países que proporcionan asistencia; a medida que se contraigan sus economías, la ayuda disminuirá en volumen y como proporción del PIB.

Los precios de los productos básicos primarios se han derrumbado y han perjudicado a varios países de la región. Por ejemplo, muchos habían hecho proyecciones presupuestarias basadas en los elevados ingresos provenientes del petróleo cuando el barril se vendía a US$140, pero ahora ese precio ha caído a US$40. La Vicepresidenta citó el ejemplo de un país como Angola, donde se prevé que el PIB se contraerá un 23%, un descenso comparable con el que experimentaron los Estados Unidos durante la Gran Depresión.

Una disminución del crecimiento del 3% puede tener consecuencias devastadoras

El resultado es que, a pesar de que los sectores financieros de muchos países de África salieron prácticamente ilesos de la crisis, la economía real se contrae. Se cree que el crecimiento del PIB de África, que en principio debía ser del 4,9%, apenas será del 2,4%. Este valor es muy inferior al 6,4% previsto antes de la crisis y representa una caída del 3%.

El Banco advirtió que tal disminución puede tener consecuencias devastadoras y duraderas en África, e incluso podría llevar a una crisis humana. Estas declaraciones fueron la respuesta de la institución a miembros de la prensa que creían que el pronóstico era alarmista y no concordaba con la opinión de algunos ministros de Finanzas africanos, para quienes la crisis no había afectado a sus países, según dijeron los periodistas.

El primer economista del Banco Mundial para la región de África, Shanta Devarajan, observó que no se deben repetir los errores del decenio de 1990, cuando la mayoría de los gobiernos africanos no tomó —o se demoró en tomar— medidas urgentes para frenar la crisis.

Los datos que ofrece el Banco Mundial indican que hasta 700.000 niños africanos más podrían morir antes de cumplir un año como resultado de la crisis. Esta situación también podría ocasionar que incluso países como Ghana y Tanzanía, que estaban encaminados a cumplir el primero de los objetivos de desarrollo del milenio (reducir la pobreza a la mitad para 2015), no llegaran a alcanzarlo. Se prevé que los impactos serán aún más severos en los 35 países que el Banco Mundial clasifica como “Estados frágiles”, 25 de los cuales están en África.

El Banco y los ministros africanos exploran nuevas estrategias para minimizar la reducción del crecimiento

La Sra. Ezekwesili explicó que, durante las Reuniones de Primavera del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional que se están celebrando actualmente en la ciudad de Washington, el Banco trabajará con los ministros de Finanzas y los gobiernos de los bancos centrales de África para ultimar los detalles de las medidas urgentes que deben poner en marcha a fin de minimizar la reducción del crecimiento y proteger a los pobres.

Para el Sr. Devarajan, el espectro de la inestabilidad política y el malestar social acecha a los países de África. Allí, las expectativas creadas con un crecimiento sostenido durante los últimos 15 años se están derrumbando y los beneficios se ven amenazados. Advirtió que es probable que las reformas de mercado, que los países africanos implementaron a pesar de ser difíciles ya que podían ver el impacto que tenían en términos crecimiento, pierdan el respaldo político porque ya no consiguen los resultados esperados.

“Precisamente en una época de crisis como ésta, los gobiernos africanos deben mantener el rumbo de las reformas de mercado a fin de posicionar al continente para que aproveche cualquier repunte de la economía mundial”, agregó la Sra. Ezekwesili.

Además, señaló que el Banco Mundial se mantendrá en el modo de emergencia que adoptó para responder a la crisis de los alimentos y los combustibles de 2008. Explicó que el Banco continuará profundizando el alivio de la deuda con la intención de ampliar el margen fiscal del que disponen los gobiernos africanos; también continuará proporcionando asesoramiento sobre políticas, ayudando a los gobiernos a preparar planes de contingencia y estableciendo programas sobre redes de protección social para proteger a los segmentos pobres y más vulnerables de las sociedades africanas.

La Vicepresidenta prometió un respaldo continuo por parte del Banco para que los países necesitados puedan disponer rápidamente del financiamiento, especialmente a través de la concentración inicial de los recursos de la Asociación Internacional de Fomento (AIF). Hasta el momento, al menos 15 países africanos se han beneficiado de esta concentración de entre el 20% y el 50% de los paquetes de préstamos y créditos sin interés que concede la AIF.

El respaldo también contribuirá a impulsar la productividad agrícola de África y a expandir los programas de riego en un continente donde sólo el 5% de la tierra cultivable recibe irrigación (en comparación con el 40% de Asia) y donde el 97% de toda la producción de alimentos depende de las lluvias y está expuesta a la amenaza de las sequías y el impacto adverso del cambio climático.

La Sra. Ezekwesili dijo que, para minimizar el impacto de la crisis, los países deben continuar mejorando la prestación de servicios básicos a los pobres, especialmente en las esferas de la salud y la educación. En países como Uganda, menos de un 1% del gasto en salud primaria llega a los dispensarios de las zonas rurales y los maestros de las escuelas públicas no asisten a clase un 27% de las veces.

Se requieren inversiones urgentes en infraestructura y en mejoras normativas, cuestiones que el Banco define como una grave limitación de África. De acuerdo con las estimaciones, el acceso a una infraestructura de la calidad que posee Mauricio incrementaría la productividad de África un 40% y haría aumentar el PIB en 2 puntos porcentuales.

Como cierre de la videoconferencia con la prensa, el Banco Mundial exhortó a los gobiernos africanos a reforzar la transparencia y la rendición de cuentas y a ampliar la participación de sus ciudadanos, especialmente a través de las organizaciones de la sociedad civil. La Sra. Ezekwesili reconoció la labor de la prensa y elogió a los periodistas africanos por el valor demostrado en distintos escenarios de tensión en la región, así como por su labor de promoción de la representación y la rendición de cuentas, por propugnar el debate sobre el desarrollo y por respaldar las libertades civiles, la libertad de expresión, la gestión de gobierno responsable y los procesos de democratización.





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