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Lanzamiento del “Little Green Data Book 2009â€

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Comunicado de prensa Nº:2009/353/SDN

Personas de contacto:
Robert Bisset + 1 202 415 9646
rbisset@worldbank.org
Sara Pais + 1 202 230 4600
spais@worldbank.org

Aspectos destacados:

  • Las ciudades, por ser centros de actividad económica y de emisión de gases de efecto invernadero (GEI), son fundamentales en lo que respecta a la provocación y la reducción del calentamiento atmosférico.
  • Las ciudades obtienen el 72% de sus necesidades energéticas de combustibles fósiles, y a medida que la urbanización aumenta en todo el mundo, las emisiones de GEI provocadas por esos combustibles podrían aumentar considerablemente.
  • Unos 360 millones de residentes urbanos de zonas costeras se exponen a los golpes de mar, si se considera que el nivel de los océanos aumentará aproximadamente un metro durante el siglo XXI.
  • El éxito en la reducción de las emisiones de CO2 per cápita que han conseguido países como Alemania y Suecia permite abrigar esperanzas de que los países con un acelerado ritmo de desarrollo puedan adoptar el mismo tipo de medidas paliativas.

NUEVA YORK, Naciones Unidas, 15 de mayo de 2009. Las ciudades y sus habitantes son los principales factores que provocan el calentamiento atmosférico, pero al mismo tiempo tienen los mejores medios para reducir la velocidad y el impacto del cambio climático, según la edición de 2009 de The Little Green Data Book. La compilación anual de datos estadísticos sobre cuestiones relacionadas con el medio ambiente fue publicada hoy por el Banco Mundial con ocasión del 17.o período de sesiones de la Comisión de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible.

En The Little Green Data Book 2009 se señala que las ciudades del mundo son un importantísimo factor determinante del cambio climático, porque la mayor parte de la actividad económica se lleva a cabo en zonas urbanas. Por esa razón, las ciudades se convierten en centros de abundancia relativa, lo que a su vez hace aumentar sus niveles de emisión de GEI; ésta es una de las razones por las que, históricamente, los países desarrollados han producido más GEI que los países en desarrollo. Pero dicha actividad económica se está extendiendo a medida que la urbanización continúa aumentando en todo el mundo: se estima que para el año 2050, el 70% de la población del planeta vivirá en zonas urbanas.

De mantenerse los patrones de uso de energía, las emisiones de GEI aumentarán considerablemente, ya que, en promedio, las ciudades obtienen alrededor del 72% de la energía que consumen del carbón, el petróleo y el gas natural. (Asimismo, las ciudades son las principales consumidoras de energía de fuentes renovables, pero esas fuentes aún constituyen una pequeña proporción del total de energía que se consume). Sin embargo, es preciso hacer una distinción importante: las personas que viven en centros urbanos más densos a menudo producen, en promedio, 30% a 50% menos emisiones de GEI que sus vecinos de zonas suburbanas.

Al referirse a The Little Green Data Book 2009, Katherine Sierra, vicepresidenta de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial, dijo: “Los gobiernos nacionales y municipales de todo el mundo tienen ante sí grandes desafíos, y oportunidades, a la hora de sopesar sus opciones y determinar la combinación de fuentes energéticas para el futuro. No cabe la menor duda de que las políticas públicas pueden aumentar la eficiencia energética y reducir las emisiones de dióxido de carbono. Y esas decisiones serán de vital importancia, no sólo para las ciudades y los países en cuestión, sino para el bienestar futuro del mundo en generalâ€.

Principales mensajes que contiene The Little Green Data Book 2009

Muchas ciudades están expuestas al aumento del nivel del mar como consecuencia del calentamiento de la atmósfera

Las políticas energéticas que adopten las naciones, y por extensión las ciudades, influirán de manera directa en el bienestar de muchas de las grandes ciudades costeras del mundo. Unos 360 millones de residentes urbanos viven en zonas costeras de baja altitud, lo que los deja expuestos al aumento del nivel del mar y a las marejadas ciclónicas que se producirán como resultado del derretimiento de las mesetas de hielo polares. Los científicos calculan que el nivel del mar subió 0,17 m en el siglo XX y predicen que en los próximos 100 años subirá 1 m más (esta estimación se podría ajustar al alza si se produjera un hecho catastrófico, como el derretimiento del manto de hielo antártico occidental). Los países en desarrollo tendrán menos capacidad que los países desarrollados para adaptarse a los retos que plantean esas variaciones del clima.

Las decisiones de política pueden marcar una gran diferencia

A medida que los países en rápido desarrollo y con altas cifras de población, como China e India, se urbanizan y absorben una proporción mayor de las manufacturas mundiales, se prevé un aumento de las emisiones de dióxido de carbono en esos países, aun cuando en las próximas décadas los niveles de emisiones per cápita seguirán siendo menores que los de los países desarrollados. Sin embargo, esos países deberían estar en condiciones de beneficiarse de la experiencia de países como Alemania y Suecia, que en los últimos 40 años han reducido considerablemente las emisiones de dióxido de carbono per cápita.

La relación entre la planificación urbana y las inversiones en infraestructura es fundamental

Debido a su mayor densidad, las zonas urbanas ofrecen opciones más eficaces en función del costo que las de las zonas rurales para dar acceso a servicios de abastecimiento de agua, saneamiento y gestión de residuos sólidos. Por ejemplo, regiones como América Latina y el Caribe, y Asia oriental y central, que registran algunas de las tasas de urbanización más altas, también tienen mayor acceso a servicios de saneamiento que las regiones con las tasas de urbanización más bajas, como Ãfrica al sur del Sahara y Asia meridional.

Las ciudades compactas tienden a ser más sostenibles que las ciudades en expansión. Las ciudades más densas consumen menos energía para el transporte, lo que produce menos emisiones de gases relacionadas con ese sector; asimismo, pueden prestar servicios a un menor costo y aplicar más medidas de eficiencia energética.

Del mismo modo, los países que favorecen el transporte privado consumen más energía por pasajero- kilómetro transportado que los países con elevados niveles de transporte público y no motorizado. A medida que aumenta la densidad, la gente tiende a utilizar más el transporte público, con lo que se reduce el consumo de energía per cápita relacionado con el transporte. El elevado consumo de energía per cápita en los Estados Unidos y en Europa occidental puede atribuirse a los altos ingresos, y en Oriente medio, a los subsidios a los combustibles.

Acerca del informe:

Los gráficos que apoyan la información proporcionada más arriba están a disposición de los medios de prensa que los soliciten.

La décima edición anual de The Little Green Data Book 2009 es un libro de referencia rápida de tamaño de bolsillo que contiene importantes datos ambientales y sobre el desarrollo de más de 200 países.

 

Para obtener más información, visite: www.worldbank.org/environment/dataandstatistics i




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