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Europa y Asia central afrontan graves amenazas por el cambio climático y tienen un déficit de adaptación

Informe del Banco Mundial urge a los países a aspirar a un desarrollo que pueda adaptarse al cambio climático
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BONN, 2 de junio de 2009— El Banco Mundial advirtió hoy que el impacto del cambio climático en la región de Europa y Asia central (ECA)* será mayor que lo esperado debido a los resabios de la mala gestión ambiental de la era post soviética y al deterioro de gran parte de la infraestructura de la región. Por estas razones, los países están mal preparados para adaptarse al cambio climático.

“La región de Europa y Asia central tiene un ‘déficit de adaptación’ que ya está planteando problemas debido a la reciente variabilidad del clima”, dijo Marianne Fay, directora del Informe sobre el desarrollo mundial 2010 y autora del nuevo informe titulado Adapting to Climate Change in Europe and Central Asia (Adaptación al cambio climático en Europa y Asia central), “situación que continuará empeorando como resultado de las tendencias climáticas que se proyectan para las próximas décadas”.

“Han transcurrido casi 20 años desde la desintegración de la Unión Soviética y sus países asociados de Europa central y oriental, pero el legado de la mala gestión ambiental y una infraestructura desproporcionadamente grande en los países que no forman parte de la Unión Europea sigue siendo un peligroso remanente del pasado. Expone a los países a un grado de vulnerabilidad mucho mayor incluso frente a cambios climáticos moderados”.

El informe fue publicado hoy en Bonn durante las conversaciones sobre el cambio climático de la Secretaría de la Convención sobre el Cambio Climático (CMNUCC) y en la víspera del “Día Mundial del Medio Ambiente” (5 de junio), y en él se señala que, a diferencia de la percepción popular, la región está considerablemente amenazada por el cambio climático y ya está experimentando sus consecuencias: mayor variabilidad del clima, temperaturas más elevadas, cambios en la hidrología, y sequías, inundaciones, olas de calor, tormentas de viento e incendios forestales más intensos.

Las temperaturas medias en la región de ECA ya han aumentado 0,5 °C en el sur y 1,6 °C en el norte (Siberia) desde principios del siglo XX, y para mediados del presente siglo se prevén aumentos generales de 1,6 °C a 2,6 °C; las mayores variaciones se producirán en las latitudes más septentrionales. Según las proyecciones, en el norte se producirán mayores variaciones de la temperatura en el invierno y el número de días con heladas disminuirá a 30 (una reducción de 14 días) en los próximos 20 a 40 años. Se prevé que las partes más meridionales de la región registrarán los mayores cambios durante el verano, y que el número de días calurosos aumentará a 37 (un incremento de 22 días) en igual período. Esta tendencia al calentamiento es significativa, ya que para mediados de siglo se pronostica que países como Polonia o Hungría tendrán el mismo número de días calurosos (más de 30 °C) que los que tienen España o Sicilia en la actualidad.

Según Fay, “el aumento de las temperaturas está afectando la hidrología, ya que los glaciares de la región se están derritiendo rápidamente y las nevadas de invierno están disminuyendo. Muchos países ya sufren las consecuencias de las inundaciones en invierno y las sequías durante el verano, y tanto Europa sudoriental como Asia central corren el riesgo de una grave escasez de agua. Se prevé que las olas de calor durante el verano se cobrarán más vidas que las que se salvarán con inviernos más cálidos”.

En el informe se explica que las variaciones del nivel del mar, que constituyen otro impacto del cambio climático, afectarán las cuatro cuencas de la región: el mar Báltico, la costa este de Turquía, sobre el Adriático y el Mediterráneo, el mar Negro y el mar Caspio, así como el océano Ãrtico ruso. En el Báltico, Polonia, con su litoral bajo y densamente poblado, es la más vulnerable. A lo largo de las costas del Adriático y del Mediterráneo, las mareas asociadas a las tempestades y la intrusión de agua salada en los acuíferos amenazan parte de las costas de Croacia, Albania y Turquía. El aumento del nivel del agua en el mar Negro ya representa una amenaza para varios puertos y ciudades a lo largo de las costas de Rusia, Ucrania y Georgia. En el mar Caspio, se proyecta que el aumento de la evaporación superficial hará disminuir el nivel del mar en hasta 6 m para fines del siglo XXI, lo que pondrá en peligro las poblaciones de peces y afectará la infraestructura costera.

No obstante, según el informe, el legado de épocas pasadas pone a la región en una situación incluso más vulnerable. Bajo el sistema soviético, el crecimiento económico se impulsó desatendiendo flagrantemente las condiciones naturales. Cuando se necesitaba agua de riego, los ríos que alimentaban mar de Aral eran desviados hacia el desierto para producir arroz, frutas y algodón. Uzbekistán se convirtió en uno de los mayores exportadores de algodón del mundo, pero a costa de destruir el mar de Aral.

La mala gestión ambiental histórica en toda la región ha tenido consecuencias. Incluso los países y los sectores que podrían beneficiarse del cambio climático actualmente no están en situación de hacerlo. Según Fay, “se ha destacado mucho el hecho de que un clima más cálido y abundantes precipitaciones en la parte nororiental de Europa y Asia central (Kazajstán, Rusia y Ucrania) abrirán una nueva frontera agrícola. Sin embargo, cualquier ventaja potencial a nivel local no es nada en comparación con los costos de la ineficiencia relativa y la baja productividad de esa región. Mientras en todo el mundo los rendimientos de los cereales han aumentado, en promedio, alrededor de un 1,5% al año, en estos tres países han disminuido o se han estancado”.

Sin embargo, en los próximos 10 a 12 años, es posible aumentar la capacidad de Europa y Asia central para adaptarse a las perturbaciones del clima mejorando la infraestructura y los sistemas de gestión ambiental, todo lo cual tendrá consecuencias positivas para el desarrollo sostenible. Independientemente del cambio climático, Europa y Asia central se beneficiarán de una mejor gestión de los recursos hídricos, la búsqueda de soluciones a los problemas de contaminación ambiental, el reacondicionamiento de la infraestructura y las viviendas deterioradas, y el refuerzo de la gestión en casos de desastre. Estas medidas también permitirán mejorar considerablemente la capacidad de la región para hacer frente a las condiciones climáticas actuales.

La adaptación al cambio climático también exigirá medidas específicas relacionadas con el clima: inversiones en sistemas de seguimiento de las condiciones meteorológicas y de control de la calidad del agua; capacidad para interpretar y difundir información sobre el clima; instituciones para respaldar las iniciativas de adaptación al cambio climático, ya sea por parte de las grandes empresas o los pequeños agricultores, y políticas que fomenten los incentivos para actuar de manera informada y proactiva frente a los desafíos que plantea el cambio climático.

Los países de Europa y Asia central tendrán que formular estrategias para reducir la vulnerabilidad frente al cambio climático en el futuro. Jane Ebinger, especialista superior en Energía del Banco Mundial, subrayó la necesidad de que las partes interesadas intervengan en el tema de la adaptación. “Las estrategias relativas a la adaptación al cambio climático harán necesario tomar medidas para reunir a las autoridades responsables de las políticas, los planificadores, los propietarios de bienes, los académicos y los representantes de la sociedad civil a fin de que analicen y evalúen los riesgos que puede enfrentar un país en vista de las condiciones meteorológicas actuales y el cambio climático previsto, y determinen las posibles medidas de adaptación, sus costos y sus beneficios. Además, la experiencia de los países, las regiones o las ciudades que actualmente están elaborando y aplicando planes de adaptación ofrece valiosas enseñanzas y metodologías”.

 

Para obtener más información, visite: http://go.worldbank.org/5IURBG0QE0

 

*Economías que conforman la región de Europa y Asia central: Albania, Armenia, Azerbaiyán, Belarús, Bosnia y Herzegovina, Bulgaria, Croacia, Eslovaquia, Eslovenia, Estonia, ex República Yugoslava de Macedonia, Georgia, Hungría, Kazajstán, Kosovo, Kirguistán, Letonia, Lituania, Moldova, Montenegro, Polonia, República Checa, Rumania, Serbia, Tayikistán, Turquía, Turkmenistán, Ucrania y Uzbekistán.


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