El nuevo informe Flujos mundiales de financiamiento para el desarrollo 2009 actualiza las perspectivas económicas y explora los posibles caminos para superar la actual crisis financiera.
El Banco Mundial destaca la disminución sin precedentes de la producción mundial, el comercio y los flujos de capital privado.
Los paÃses en desarrollo pueden convertirse en una fuerza impulsora clave de la recuperación mundial en caso de reanudarse los flujos de capital.
Para cambiar la situación se necesitarán medidas polÃticas audaces y coordinadas.
22 de junio de 2009— El nuevo análisis que hace el Banco Mundial de la economÃa describe un panorama sin precedentes: la producción mundial se reduce un 2,9% y el comercio mundial casi un 10%, en tanto que es probable que los flujos de capital privado desciendan de US$707.000 millones en 2008 hasta llegar a los US$363.000 millones que se esperan en 2009.
Mientras se advierte que el mundo está ingresando en una era de crecimiento económico más lento, el informe anual del Banco Mundial Global Development Finance 2009: Charting a Global Recovery (Flujos mundiales de financiamiento para el desarrollo 2009: Trayectoria de la recuperación mundial ) que se da a conocer hoy, actualiza el panorama de la economÃa mundial y explora el amplio enfoque que será necesario para planificar una recuperación mundial.
A medida que se dificultaba cada vez más la obtención de capital y aumentaba la incertidumbre acerca de la demanda futura, se registró un marcado descenso de la producción y del comercio mundial de bienes manufacturados. El nivel de producción industrial de los paÃses de ingreso alto disminuyó en un 15% desde agosto de 2008, y el de los paÃses en desarrollo, sin contar a China, en un 10%.
“Si bien se espera que la economÃa mundial comience a crecer nuevamente en el segundo semestre de 2009, no se cree que la recuperación cobre fuerza mientras la demanda mundial permanezca en un nivel bajo, el desempleo siga siendo elevado y las condiciones recesivas continúen hasta el año 2011â€, explicó Hans Timmer, director del Grupo de análisis de las perspectivas de desarrollo del Banco. “Si se pretende impedir una segunda ola de inestabilidad, las polÃticas deben concentrarse rápidamente en la reforma del sector financiero y el apoyo a los paÃses más pobresâ€.
Rápido deterioro de las condiciones financieras
Es probable que los paÃses en desarrollo se enfrenten con un clima financiero externo lamentable en 2009, según el informe. Debido al descenso abrupto de los flujos de capital privado, a muchos paÃses les resultará difÃcil satisfacer las necesidades de financiamiento externo, que se estiman en US$1 billón.
“Varias empresas se verán seriamente presionadas para hacer frente a sus pasivos en moneda extranjera con ingresos en monedas nacionales que se deprecian, al tiempo que se ha desplomado la demanda de las exportacionesâ€, dijo Mansoor Dailami, principal autor del informe. â€El riesgo de crisis en el balance de pagos y la reestructuración de las deudas corporativas en muchos paÃses merecen una atención especialâ€.
Finalmente, existe la necesidad urgente de reconocer que los paÃses pobres, que ya estaban debilitados y padecÃan especialmente la crisis de los alimentos y del petróleo, deberÃan recibir atención rápidamente. Estos paÃses casi no tienen acceso al capital privado extranjero ni siquiera en los tiempos buenos y dependen en gran medida de donantes para los recursos que necesitan para satisfacer los Objetivos de desarrollo del milenio, cuyo plazo de cumplimiento se ha fijado en 2015.
“Es imprescindible que se defiendan y fortalezcan aún más los compromisos internacionales sobre ayuda para el desarrollo y para el alivio de la deudaâ€, concluyó Dailami. “Los paÃses pobres enfrentarán perspectivas económicas cada vez más graves si el gran deterioro de sus ingresos de capital por exportaciones, remesas e inversiones extranjeras directas no se revierte para el año 2010â€.