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CIUDAD DE WASHINGTON, 29 de junio de 2009. La información actualizada que contienen los Indicadores mundiales de gobernabilidad, correspondiente al período 1996-2008, muestra que muchos países han avanzado en materia de gobernabilidad y lucha contra la corrupción durante la última década, pero también que en muchos casos esas mejoras no se han producido.
El octavo número de Indicadores mundiales de gobernabilidad, una de las series más amplias de indicadores de distintos países actualmente disponible, pone de manifiesto los serios desafíos que siguen enfrentando tanto los países ricos como los pobres, y llama la atención sobre el vínculo claramente demostrado entre una mejor gobernabilidad y mejores resultados en términos de desarrollo. “La buena nueva es que algunos países están reconociendo y enfrentando los desafíos en materia de buena gestión, y que su situación muestra sólidas mejoras que reflejan esfuerzos concertados de dirigentes políticos, responsables de políticas, la sociedad civil y el sector privado”, expresó Aart Kraay, coautor del informe y economista principal del Grupo de investigaciones sobre el desarrollo del Banco Mundial. Al mismo tiempo, otros países se han estancado, y otros han retrocedido en dimensiones clave de gobernabilidad, lo que representa un hecho preocupante. En efecto, la versión actualizada de los Indicadores muestra el amplio margen de mejora de los actuales criterios de gobernabilidad en muchos países industrializados y países con economías emergentes. “No deberíamos presumir que los más altos niveles de gobernabilidad y control de la corrupción se dan en los países ricos y poderosos; la crisis financiera nos recuerda que en términos cualitativos el nivel de gobernabilidad de los países del Grupo de los Ocho no siempre es ejemplar”, señaló Daniel Kaufmann, coautor del informe e investigador principal de Brookings Institution. Los Indicadores mundiales de gobernabilidad constituyen un proyecto de investigación iniciado a fines de la década de los noventa por Kaufmann y Kraav, quienes actualmente son coautores junto con Massimo Mastruzzi, del Instituto del Banco Mundial. Los autores definen la gobernabilidad como las tradiciones e instituciones a través de las cuales se ejerce la autoridad en un país, y consideran que incluye el proceso por el cual los gobiernos son elegidos, controlados y reemplazados; la capacidad del gobierno para formular y aplicar eficazmente políticas acertadas y el respeto de la ciudadanía y el Estado por las instituciones que regulan las relaciones económicas y sociales entre ambos. En Indicadores se miden seis amplias dimensiones de gobernabilidad, a saber : Voz y rendición de cuentas: la medida en que los ciudadanos de un país pueden participar en la elección de su gobierno, así como la libertad de expresión, la libertad de asociación y la libertad de prensa. Estabilidad política y ausencia de violencia: la probabilidad de que el gobierno esté sujeto a actos de desestabilización a través de medios inconstitucionales o violentos, incluidos actos de terrorismo. Eficacia del gobierno: la calidad de los servicios públicos, la capacidad de la administración pública y su independencia de las presiones políticas, y la calidad de la formulación de políticas. Calidad del marco regulatorio: la capacidad del gobierno para establecer políticas y reglamentaciones acertadas que permitan y promuevan el desarrollo del sector privado. Estado de derecho: el grado de confianza de los agentes en las reglas sociales y su nivel de acatamiento, incluidos la calidad del cumplimiento de los derechos de propiedad, la policía y los tribunales, así como el riesgo de que se cometan delitos. Control de la corrupción: la medida en que se ejerce el poder público en beneficio privado, incluidas las modalidades de corrupción en pequeña y gran escala, y el control del Estado por minorías selectas.
Los indicadores abarcan 212 países y territorios, y reúnen datos de cientos de variables provenientes de 35 diferentes fuentes de datos, para captar las opiniones de decenas de miles de respondientes de encuestas de todo el mundo, así como de miles de especialistas en los sectores privado, público y de las organizaciones no gubernamentales. “En Indicadores mundiales de gobernabilidad se rebate la opinión de quienes niegan la posibilidad de realizar sólidas mediciones de la gobernabilidad y la corrupción, y de que los gobiernos reformistas, la comunidad del desarrollo, la sociedad civil y los medios de comunicación realmente puedan usar las lecciones aprendidas”, declaró John Githongo, ex secretario permanente para Buen Gobierno y Ética de la Oficina del Presidente de Kenya. Una mejor gestión de gobierno contribuye a la lucha contra la pobreza y mejora la calidad de vida. Investigaciones realizadas por muchos estudiosos, incluidos los autores de Indicadores, muestran que una mejor gestión de gobierno refuerza el desarrollo, y no a la inversa. Si la gestión de gobierno mejora en una desviación estándar, la mortalidad infantil se reduce en dos tercios, y los ingresos aumentan alrededor del 300% a largo plazo. Resulta fácil lograr esas mejoras en materia de gobernabilidad, porque las mencionadas diferencias representan tan sólo una fracción de las que separan a los países de peor y de mejor desempeño. En materia de imperio de la ley, por ejemplo, tan sólo una desviación estándar separa los muy bajos puntajes de Afganistán o Zimbabwe de los puntajes, aún bajos, de países como Nigeria o Paraguay; o los puntajes moderados de Turquía o de Ghana de los más favorables logrados por Portugal o Chile, o los puntajes de éstos de los de algunos países de más alto desempeño, como Noruega o Nueva Zelandia. Es difícil medir la gobernabilidad, y, en tal sentido, todas las medidas son necesariamente imprecisas. Un singular atributo de Indicadores mundiales de gobernabilidad es que se reconoce abiertamente esa imprecisión, puesto que se mencionan explícitamente los márgenes de error de todos los puntajes de países que deben tenerse en cuenta al comparar unos países con otros. La determinación de efectuar reformas hace que éstas sean factibles y que en efecto se realicen
En la década pasada, entre 1998 y 2008, los países de todas las regiones han mostrado sustanciales mejoras en materia de gobernabilidad, aunque en algunas ocasiones hayan partido de un nivel muy bajo. Algunos ejemplos son los de Ghana, Níger y Perú en cuanto a voz y rendición de cuentas; Argelia, Angola y Sierra Leona en estabilidad política y ausencia de violencia/terrorismo; China, Colombia y Rwanda en eficacia del gobierno; la República Democrática del Congo, Georgia y Libia en calidad del marco regulatorio; Letonia, Liberia y Rwanda en estado de derecho, e Indonesia, Liberia y Serbia en control de la corrupción.
En promedio, la calidad de la gobernabilidad en todo el mundo no ha mejorado mucho con respecto a la década anterior, pese a los avances, antes señalados, que lograron algunas naciones. Del mismo modo que ciertos países han obtenido buenos resultados, un número similar de países, como Zimbabwe, Côte d’Ivoire, Belarús, Eritrea y Venezuela, ha experimentado el deterioro de varias dimensiones de la gobernabilidad. En muchos otros casos, aún no se han observado cambios significativos en ninguna de estas direcciones durante los últimos años.
El contenido completo del estudio de investigación “Governance Matters VIII”, una síntesis de las principales conclusiones y la nueva versión actualizada de los datos de que contiene estarán a disposición del público, una vez finalizado el embargo, en http://www.govindicators.org i Indicadores mundiales de gobernabilidad constituye un proyecto de investigación llevado a cabo por investigadores del Banco Mundial y de Brookings Institution, por lo cual no refleja las opiniones oficiales de esas instituciones ni de los miembros del Directorio Ejecutivo del Banco Mundial o los países que representan. El Grupo del Banco Mundial tampoco lo utiliza para asignar recursos. |