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Es posible lograr un mundo con un enfoque climático inteligente, afirma el Banco Mundial

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Comunicado de prensa Nº:2010/068/DEC

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CIUDAD DE WASHINGTON, 15 de septiembre de 2009. Los países en desarrollo pueden emprender la senda del bajo nivel de carbono, al tiempo que promueven el desarrollo y disminuyen la pobreza, pero ello depende de la asistencia financiera y técnica de los países de ingreso alto, sostiene un nuevo informe del Banco Mundial dado a conocer hoy. Los países de ingreso alto también deben actuar con rapidez para disminuir su huella de carbono e impulsar el desarrollo de fuentes de energía alternativa para contribuir a solucionar el problema del cambio climático.


En el Informe sobre el desarrollo mundial 2010: Desarrollo y cambio climático, divulgado previo a las reuniones sobre cambio climático que se celebrarán el próximo diciembre en Copenhague, se afirma que los países más adelantados, que en el pasado producían la mayor parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, deben actuar para conformar nuestro futuro en materia climática. Si los países desarrollados actúan ahora, es factible lograr un mundo “con un enfoque climático inteligente”, y los costos que ello implicaría serían elevados aunque manejables. La clave para lograrlo es fomentando las actividades de financiamiento en los países en desarrollo, que es donde se producirá la mayor parte del aumento de las emisiones en el futuro.


“Los países del mundo deben actuar ahora, actuar juntos y actuar de diferente manera en cuanto al cambio climático”, afirmó el presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoellick. “Los países en desarrollo se ven afectados por el cambio climático en forma desproporcionada; se trata de una crisis de la cual no son responsables y para la cual son los que están menos preparados. En ese sentido, es de vital importancia lograr un acuerdo equitativo en Copenhague”.


Los países deben actuar ahora porque las decisiones de hoy determinan el clima del mañana y las opciones que conformarán el futuro. Los países deben actuar juntos porque ninguna nación puede asumir en forma aislada los desafíos interconectados que presenta el cambio climático, y se necesita de la cooperación mundial para mejorar la eficiencia energética y desarrollar nuevas tecnologías. Los países deben actuar de diferente manera, porque no podemos planificar el futuro basándonos en el clima del pasado.



Los países en desarrollo asumirán la mayor parte de los costos derivados del daño del cambio climático. Muchos de los habitantes de los países en desarrollo viven en sitios con exposición física y condiciones económicas precarias, y su capacidad de adaptación financiera e institucional es limitada, se detalla en el informe. Asimismo, las autoridades normativas de algunos países en desarrollo advierten que cada vez es mayor la porción del presupuesto de desarrollo que destinan para hacer frente a las emergencias de tipo climático.


Al mismo tiempo, en el mundo en desarrollo hay 1600 millones de personas que carecen de acceso a la electricidad, se advierte en el informe. Estos países en desarrollo, cuyas emisiones promedio per cápita son una fracción de las de los países de ingreso alto, necesitan instrumentar enormes ampliaciones en materia de energía, transporte, sistemas urbanos y producción agrícola. El aumento en el acceso a la energía y otros servicios mediante las tecnologías que implican un alto nivel de carbono generará más gases de efecto invernadero, y en definitiva, más cambio climático.


No obstante, en el informe se detalla que las mejores prácticas y las tecnologías actuales de bajo nivel de carbono podrían reducir el consumo de energía en forma significativa, lo cual generaría un ahorro de dinero. Por ejemplo, dicho informe señala que es posible recortar el consumo de energía en la industria y el sector energético entre un 20% y un 30%, con lo cual se contribuye a reducir la huella de carbono sin por ello sacrificar el crecimiento. Asimismo, muchos de los cambios destinados a disminuir las emisiones de los gases de efecto invernadero también generan beneficios importantes en la sustentabilidad ambiental, salud pública, seguridad energética y ahorros financieros. Por ejemplo, al evitar la deforestación se preservan las cuencas hidrográficas y se protege la biodiversidad, además de que los bosques pueden utilizarse eficazmente como sumideros de carbono.


Para solucionar el problema del clima se requiere de una transformación de los sistemas energéticos del mundo en las décadas venideras. Se necesitarán inversiones en investigación y desarrollo del orden de US$100 000 a US$700 000 millones al año, un gran aumento con respecto a la modesta cifra de US$13 000 millones anuales de fondos públicos y US$40 000 millones a US$60 000 millones anuales de fondos privados que actualmente se invierte.


Los países en desarrollo, en especial los más pobres y más expuestos, necesitarán ayuda para adaptarse al cambio climático. Se deberá aumentar sustancialmente el financiamiento del clima, dado que los actuales niveles de financiamiento se encuentran muy por debajo de las necesidades previsibles. Los Fondos de Inversión en el Clima, que gestiona el Banco Mundial y ejecuta conjuntamente con los bancos regionales de desarrollo, ofrecen una oportunidad para potenciar el apoyo de los países más avanzados, dado que estos fondos pueden contribuir a disminuir los costos de las tecnologías de bajo nivel de carbono en los países en desarrollo.


“Los países en desarrollo se enfrentan a un 75% a 80% del daño potencial del cambio climático. Deben comenzar a prepararse en forma urgente para situaciones de sequía, inundaciones y aumento del nivel del mar. Asimismo, deben intensificar la productividad agrícola, contener el avance de la desnutrición y las enfermedades y construir una infraestructura con capacidad de resistencia al clima”, destacó Justin Lin, primer economista y primer vicepresidente de Economía del Desarrollo del Banco Mundial.



La actual crisis financiera no puede ser una excusa para relegar el cambio climático a un segundo plano, se advierte en el informe. Si bien las crisis financieras pueden provocar grandes estragos y desacelerar el crecimiento en el corto a mediano plazo, rara vez se prolongan más de unos pocos años. Por su parte, la amenaza del calentamiento climático es mucho más seria y duradera.


El calentamiento climático de la tierra está tornando más complejo el desafío del desarrollo, si se tiene en cuenta que aún hay una de cada cuatro personas que vive con menos de US$1,25 al día y que hay más de mil millones de personas que no poseen alimento suficiente para satisfacer sus necesidades alimentarias básicas.



“No será fácil lidiar con las crisis climáticas que ya están obstaculizando el desarrollo. Pero con las nuevas y prometedoras tecnologías se podrán reducir enormemente las emisiones de gases de efecto invernadero futuras e impedir un cambio climático catastrófico. También debemos gestionar nuestros establecimientos agrícolas, bosques y recursos hídricos para garantizar un futuro sostenible”, destacó Rosina Bierbaum, codirectora del Informe sobre el desarrollo mundial,y Decana de la Facultad de Recursos Naturales y Medio Ambiente de la Universidad de Michigan.


“La buena noticia es que la posibilidad de lograr un mundo con un enfoque climático inteligente está a nuestro alcance si trabajamos juntos y ahora para vencer la inercia, reducir los costos y modificar nuestros sistemas de energía, alimentos y gestión del riesgo a los efectos de garantizar un futuro más seguro para todos”, expresó Marianne Fay, codirectora del Informe sobre el desarrollo mundial y economista en jefe de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial.


“Hay oportunidades reales para delinear nuestro futuro en materia climática y así lograr una globalización inclusiva y sostenible, pero necesitamos generar un nuevo impulso que permita una acción concertada en los temas climáticos antes de que sea demasiado tarde”, advirtió Robert B. Zoellick, presidente del Banco Mundial.


En el “Marco Estratégico sobre Desarrollo y Cambio Climático” del Grupo del Banco Mundial se hace hincapié en que se incluyan las iniciativas de mitigación y de adaptación en los préstamos de la institución, al tiempo que reconoce que los países en desarrollo necesitan fomentar el crecimiento económico y reducir la pobreza. Las inversiones en los proyectos de energía renovable, eficiencia energética y adaptación climática están aumentando.


Asimismo, también se está incrementando la cantidad de estudios con financiamiento del Banco Mundial que contribuyen a que los países clientes planifiquen y pongan en práctica estrategias de crecimiento de bajo nivel de carbono, y el financiamiento que otorga el Grupo del Banco por concepto de energía se está volcando cada vez más hacia las energías renovables y la eficiencia energética. En los últimos tres años, aproximadamente dos tercios del financiamiento total del Grupo del Banco por concepto de energía correspondieron al sector de combustibles no fósiles, mientras que alrededor de un tercio se destinó a los combustibles fósiles, cuya mitad correspondió al gas natural.


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El informe se publicará en la web después de que venza el embargo, en el sitio:
http://www.bancomundial.org/idm2010
El blog del Banco Mundial sobre cambio climático se encuentra en inglés:
http://blogs.worldbank.org/climatechange




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