Las repercusiones de los grandes cataclismos agrandan las grietas de los órdenes polÃtico, económico y de la seguridad. A veces los viejos órdenes se quiebran. Con todo, imprimir la dirección de los cambios puede estar al alcance de los lÃderes y los pueblos.
En 1944, los delegados reunidos en Bretton Woods aprovecharon la oportunidad para configurar un nuevo sistema mundial. Pasaron tres semanas en New Hampshire formulando un sistema de reglas, instituciones y procedimientos por los que se regirÃan las relaciones comerciales y financieras en la economÃa mundial.
Ese mundo ha cambiado mucho en los últimos 65 años debido, entre otras cosas, a las transformaciones de 1989. La conmoción actual está cambiando el panorama una vez más.
Ya podemos advertir posibles cambios de poder y en las instituciones y la cooperación internacional. Los cambios dependerán tanto de la manera en que las partes se adapten a las nuevas circunstancias, de la rapidez de la recuperación, del cambio de manos del capital, la tecnologÃa y los recursos humanos del mundo y de lo que hagan con ellos, como de la manera en que los paÃses cooperen o no lo hagan.
La hipótesis actual es que la economÃa polÃtica posterior a la crisis evidenciará la creciente influencia de China, y probablemente India, asà como de otras economÃas emergentes grandes. Presuntamente, Estados Unidos, el epicentro de la crisis financiera, verá disminuir su influencia y poder económico.
Es más, en la actualidad, China actúa como fuerza de estabilización en la economÃa mundial. A China e India juntas les corresponde el 8,5% de la producción mundial. Ambas naciones, asà como otros paÃses en desarrollo, están creciendo considerablemente más rápido que los paÃses desarrollados.
Los lÃderes de China admiten la existencia de estos riesgos, incluida la dependencia constante de China y otras economÃas emergentes del crecimiento impulsado por las exportaciones. A China no le resultará fácil pasar a depender cada vez más de la demanda interna, especialmente de un mayor consumo que podrÃa ayudar a equilibrar el crecimiento mundial y contribuir, al mismo tiempo, al objetivo de China de configurar una “sociedad más armoniosaâ€. El protegido sector de los servicios de China, incluidos los servicios financieros, coarta las oportunidades para los empresarios y los aumentos de la productividad.
A su vez, Estados Unidos se ha visto muy afectado por la crisis. Sin embargo, está arraigada en la cultura de este paÃs su capacidad de recuperación de las crisis, de adaptarse a las nuevas circunstancias y de reinventarse.
Japón resurgió de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial como un “Estado que mantiene relaciones comercialesâ€, el modelo de crecimiento impulsado por las exportaciones. No está claro si el viejo modelo de crecimiento basado en las exportaciones será sostenible en una economÃa mundial más “equilibrada†que no dependa tanto del consumidor estadounidense. El envejecimiento de Japón dará lugar a nuevas necesidades de consumo. Una economÃa mundial con más polos de crecimiento podrÃa ofrecer a Japón nuevos mercados, especialmente por su asombrosa capacidad para hacer un uso eficiente de la energÃa.
Es posible que la UE haya tardado en reconocer que esta crisis económica fue la primera prueba importante, derivada de las revoluciones de 1989, que debió encarar la nueva Europa. Sin embargo, se adaptó con relativa rapidez, y las instituciones europeas pueden salir fortalecidas por ello.
El Banco Central Europeo (BCE) cumplió una función decisiva bajo el hábil liderazgo de su presidente, Jean-Claude Trichet. Debió actuar con sumo cuidado para respaldar el sistema financiero europeo e incluso ayudar a los europeos que no pertenecÃan a la zona del euro, y asegurar al mismo tiempo la credibilidad del euro. En consecuencia, es muy posible que los miembros más nuevos de la UE fuera de la eurozona deban esforzarse por lograr su seguridad.
¿Seguirá siendo el dólar de Estados Unidos la moneda de reserva predominante?
El sistema monetario de Bretton Woods fue reemplazado en 1973 por los tipos de cambio flotantes y el dólar como la principal moneda de reserva del mundo. Se han planteado muchos interrogantes con respecto a la confiabilidad del dólar como moneda de reserva, pero su valor se fortaleció durante la crisis, puesto que se presentaba como un refugio para los inversores.
Estados Unidos se equivocarÃa si diera por sentado el lugar que ocupa el dólar como moneda de reserva predominante del mundo. En el futuro habrá cada vez más opciones distintas del dólar.
Los lÃderes chinos actuarán con cautela. Casi todos quieren mantener el control que se deriva de una cuenta de capital cerrada. Los mercados financieros y bancarios probablemente sigan estando sujetos a varios instrumentos de intervención y control. Con todo, creo que es muy probable que China se vuelque inevitablemente al exterior. En el curso de entre 10 y 20 años, el renminbi evolucionará hasta convertirse en una fuerza en los mercados financieros.
Los bancos centrales tuvieron un desempeño excelente cuando se desencadenó lo peor de la crisis. Sin embargo, se han planteado objeciones razonables respecto de la manera en que abordaron la constitución de reservas, incluidas la inflación de precios de los activos y las fallas importantes de supervisión. Queda por ver si los bancos centrales pueden manejar la recuperación sin que la inflación se descontrole.
Stanley Fischer, gobernador del Banco Central de Israel y ex primer subdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), defiende la combinación de instrumentos de polÃtica monetaria y la supervisión de normas de disciplina y control de los bancos centrales por una cuestión de eficacia organizacional. Otros señalan que una de las funciones inevitablemente será tratada como un pariente pobre, o que una dirección a cargo de ambas funciones aumenta el riesgo de que se cometan errores al no contarse con una segunda opinión. Algunos llegan a señalar que existe un conflicto de intereses.
Este debate pondrá de manifiesto distintas tradiciones polÃticas y actitudes hacia los bancos y los bancos centrales. En Estados Unidos es difÃcil investir de más facultades a los tecnócratas independientes y poderosos de la Reserva Federal. Mi interpretación de la gestión de la última crisis es que el Departamento del Tesoro necesitaba más facultades para reunir a un conjunto de distintas autoridades encargadas de las reglamentaciones. Además, el Tesoro es un departamento del Poder Ejecutivo y, por lo tanto, el Congreso y los ciudadanos pueden supervisar de manera más directa cómo ejerce toda facultad adicional.
Otro legado de los arquitectos de Bretton Woods es nuestro sistema de comercio mundial. ¿Está este a la altura de las exigencias de la economÃa mundial?
La respuesta es un “no†inequÃvoco.
Considerando su lado positivo, los cataclismos derivados del aislacionismo económico de los años treinta han prevenido a casi todos los Gobiernos del riesgo de que vuelvan a producirse. Hasta ahora, el proteccionismo comercial tradicional ha sido equivalente a unos pocos grados de fiebre, sin embargo, la temperatura está aumentando.
La polÃtica económica del comercio se ve representada por la “teorÃa de la bicicletaâ€: habida cuenta de la influencia local que ejercen los productores proteccionistas en casi todos los paÃses, la única manera de contrarrestar su fuerza gravitacional es avanzar con un programa de liberalización del comercio. Los posibles beneficios de la apertura de los mercados pueden ayudar a movilizar intereses que contrarrestarán a quienes claman por la aplicación de obstáculos.
En la actualidad, los pedales apenas están moviendo a la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC). Además, con un programa concebido hace casi un decenio, la Ronda de Doha está quedando rápidamente a la zaga de los nuevos desafÃos. DeberÃamos hacer que la Ronda de Doha concluya con prontitud, para luego mirar hacia el futuro.
Una vez concluida la Ronda de Doha, debemos pasar rápidamente a abordar un nuevo programa. La integración regional es parte de la globalización, pero necesitamos reglas que permitan a los paÃses captar los beneficios de una liberalización más profunda e integral mientras se fomenta al mismo tiempo un regionalismo abierto. La OMC debe respaldar el programa relativo al cambio climático sin valerse de nuevos aranceles por emisiones de carbono. Necesitamos contrapesos frente al proteccionismo financiero y de subvenciones que surgió de la crisis. Debemos reducir los obstáculos al comercio Sur-Sur. El comercio de servicios debe ampliarse para corresponderse con las oportunidades de desarrollo y crecimiento. Necesitamos más ayuda para los paÃses más pobres que han sido menos capaces de aprovechar las oportunidades de crecimiento derivadas del comercio.
El nuevo programa debe basarse en los esfuerzos iniciales del director general de la OMC, Pascal Lamy, respaldados por el Grupo del Banco Mundial, por vincular la facilitación del comercio a la ayuda para el comercio. Para beneficiarse de la reducción de los obstáculos al comercio, los paÃses más pobres necesitan contar con integración regional para crear mercados más grandes y acceso para los paÃses sin litoral; energÃa; infraestructura; sistemas logÃsticos; fácil acceso al financiamiento para el comercio; asistencia con las normas, y procedimientos aduaneros y fronterizos racionalizados. Los camiones solÃan tardar dos dÃas para hacer los trámites fronterizos entre Kenya y Uganda. Actualmente, gracias a un puesto fronterizo centralizado que el Banco Mundial contribuyó a establecer, ese tiempo se ha reducido a dos horas o menos.
Las perspectivas de China con respecto a Ãfrica, que comprenden el desarrollo de recursos y la infraestructura, probablemente se complementen con las de otros paÃses. Brasil está interesado en compartir su experiencia en materia de desarrollo agrÃcola. India está construyendo ferrocarriles. Estamos ante el inicio de una tendencia que crecerá.
Al salir de esta crisis, tenemos la oportunidad de reconfigurar nuestras polÃticas, arquitectura e instituciones. Tenemos la oportunidad de crear un nuevo sistema mundial para un siglo XXI de “globalización responsableâ€, en que se promueva el equilibrio del crecimiento y la estabilidad financiera a nivel mundial, se abarquen los esfuerzos mundiales por hacer frente al cambio climático y se aumenten las oportunidades para los más pobres. Entraña ampliar los beneficios de la apertura de los mercados y el comercio, las inversiones, la competencia, la innovación, el espÃritu empresarial, el crecimiento, la información y el debate sobre las ideas. Debe ser una globalización que sea tanto incluyente como sostenible y que amplÃe las oportunidades cuidando del medio ambiente.
Sin embargo, no se producirá naturalmente.
En la cumbre del Grupo de los Veinte (G-20) que se celebró en Londres en abril, los lÃderes se encontraban frente a un abismo económico. En la actualidad, el peligro no es caer en el abismo, sino el exceso de confianza. A medida que mengua la crisis, será más difÃcil presionar a los paÃses para que cooperen en “reconstruir para hacerlo mejorâ€. El examen por los pares de un nuevo marco para el crecimiento sólido, sostenible y equilibrado que se acordó la semana pasada en la cumbre del G-20 es un buen comienzo, pero exigirá un nuevo nivel de cooperación y coordinación a nivel internacional, incluida la nueva disposición a tomar en serio las conclusiones del seguimiento mundial. El examen por los pares deberá constituirse en presión de pares.
El cambio climático se presenta como una primera prueba. La principal tarea en Copenhague en diciembre consistirá en crear incentivos para que los paÃses en desarrollo participen en un crecimiento con bajo nivel de emisiones de carbono. Los responsables de adoptar las decisiones deberán enmarcar el proceso que se encuentra en marcha para reducir la emisión de gases de efecto invernadero y promover al mismo tiempo el cambio tecnológico, la adaptación y el crecimiento.
Las monedas y las finanzas mundiales, el sistema comercial, el desarrollo incluyente y sostenible, el cambio climático, los Estados que se debaten con la fragilidad y los conflictos, y diversas cuestiones de seguridad más: todos estos temas son importantes en sà mismos, pero todos están interconectados.
El viejo orden económico internacional estaba luchando por mantenerse a la par de los cambios antes de la crisis. La conmoción actual ha revelado la existencia de grandes deficiencias y necesidades acuciantes. Es hora de ponernos al corriente y avanzar.
Estamos asistiendo a una revisión general de Bretton Woods. Esta vez llevará más tiempo que las tres semanas de New Hampshire. Habrá más participantes en el proceso. Sin embargo, dicho proceso es igual de necesario. La próxima conmoción, sea cual fuere, se está gestando ahora. La disyuntiva es configurarla o ser configurados por ella.