Comunicado de prensa n.º 2010/084/EXT
Personas de contacto: En Estambul: David Theis, (202) 203-0601 dtheis@worldbank.org En la ciudad de Washington: Carl Hanlon, (202) 460-8526 chanlon@worldbank.org CIUDAD DE WASHINGTON, 27 de septiembre de 2009. A continuación se incluyen fragmentos de una conferencia que dará el lunes el presidente del Grupo del Banco Mundial, Robert B. Zoellick. La conferencia, que lleva por tÃtulo “¿Y después de la crisis?â€, será pronunciada en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados Paul H. Nitze de la Universidad Johns Hopkins, en la ciudad de Washington, en los dÃas previos a las Reuniones Anuales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) que se celebrarán en Estambul, TurquÃa. Estos fragmentos pueden utilizarse inmediatamente. “El examen por los pares de un nuevo marco para el crecimiento sólido, sostenible y equilibrado que se acordó la semana pasada en la cumbre del G-20 es un buen comienzo, pero exigirá un nuevo nivel de cooperación y coordinación a nivel internacional, incluida la nueva disposición a tomar en serio las conclusiones del seguimiento mundial. El examen por los pares deberá constituirse en presión de paresâ€. “Como se acordó en Pittsburgh la semana pasada, el G-20 deberÃa convertirse en el principal foro para la cooperación económica internacional entre los paÃses industrializados adelantados y las nuevas potencias. Pero no puede ser un comité independiente. Tampoco puede ignorar las voces de los más de 160 paÃses que quedan fuera. El G-20 deberÃa funcionar como ‘grupo directivo’ en toda una red de paÃses e instituciones internacionales. PodrÃa reconocer las interconexiones entre las distintas cuestiones y promover puntos de interés mutuo. Este sistema no puede ser jerárquico y tampoco deberÃa ser burocrático. Con un impulso, los temas podrÃan ser tratados por otros grupos de negociación, regÃmenes internacionales o instituciones mundiales y regionales. El FMI, el Grupo del Banco Mundial, la OMC, el Consejo de Estabilidad Financiera y los organismos de las Naciones Unidas podrÃan alertar a los paÃses acerca de problemas, proporcionar análisis, encontrar soluciones en un medio de cooperación y ayudar a aplicar las polÃticasâ€. “Necesitamos un sistema de economÃa polÃtica internacional que se corresponda con una nueva polaridad múltiple de crecimiento. Es preciso que integre a las nuevas potencias económicas como ‘partes interesadas responsables’ y reconozca al mismo tiempo que en estos paÃses aún viven cientos de millones de pobres y que estas naciones encaran desafÃos abrumadores de desarrollo. Dicho sistema debe lograr la participación de las energÃas y el apoyo de los paÃses desarrollados, cuyos ciudadanos sienten la pesada carga de la deuda y la ansiedad competitiva y creen que los nuevos poderes deben compartir las responsabilidades. Debe ayudar a tender la mano a los paÃses más pobres y débiles, a los 1600 millones de personas que aún viven sin electricidad y a los ‘1000 millones de personas que viven en la extrema pobreza’ y sumidos en esa situación debido a los conflictos y a la mala gestión de gobiernoâ€. “Estamos asistiendo a una revisión general de Bretton Woods. Esta vez llevará más tiempo que las tres semanas de New Hampshire. Habrá más participantes en el proceso. Sin embargo, dicho proceso es igual de necesario. La próxima conmoción, sea cual fuere, se está gestando ahora. La disyuntiva es configurarla o ser configurados por ellaâ€. “Estados Unidos se equivocarÃa si diera por sentado el lugar que ocupa el dólar como moneda de reserva predominante del mundo. En el futuro, habrá cada vez más opciones distintas del dólarâ€. “En los últimos 20 años se produjo un enorme cambio económico. La disolución de las economÃas de planificación centralizada de la Unión Soviética y Europa central y oriental, las reformas económicas de China e India, y las estrategias de crecimiento de Asia oriental impulsadas por las exportaciones fueron todos factores que contribuyeron a configurar la economÃa mundial de mercado, que pasó de alrededor de 1000 millones de personas a entre 4000 millones y 5000 millones de personas. Este fue un cambio enorme en un perÃodo breve. Este cambio brinda grandes oportunidades. Sin embargo, también ha sacudido a un sistema económico internacional forjado a mediados del siglo XX, con modificaciones introducidas aquà y allá en los decenios siguientesâ€. “Los bancos centrales no abordaron los riesgos que estaban gestándose en la nueva economÃa. Al parecer, controlaron la inflación de precios de los productos en el decenio de 1980; sin embargo, la mayorÃa de ellos decidió que era difÃcil identificar y contener con la polÃtica monetaria las burbujas de precios de los activos. AducÃan que, una vez que estallaran las burbujas, con una baja decidida de las tasas de interés podÃa controlarse el perjuicio que se produjera en la ‘economÃa real’ de los puestos de trabajo, la producción, el ahorro y el consumo. Resultó que se equivocaronâ€. “En Estados Unidos es difÃcil investir de más facultades a los tecnócratas independientes y poderosos de la Reserva Federal. Mi interpretación de la gestión de la última crisis es que el Departamento del Tesoro necesitaba más facultades para reunir a un conjunto de distintas autoridades encargadas de las reglamentaciones. Además, el Tesoro es un departamento del Poder Ejecutivo y, por lo tanto, el Congreso y los ciudadanos pueden supervisar de manera más directa cómo ejerce toda facultad adicionalâ€. “Los encargados de las reglamentaciones y los supervisores de las instituciones financieras perdieron contacto con la realidad. La competencia y la innovación financiera ampliaron mucho los servicios, incluso a empresas y familias a menudo dejadas de lado en el pasado, pero el diseño tentadoramente simple de la ‘teorÃa de la racionalidad de los mercados’ llevó a los encargados de las reglamentaciones y a los supervisores a olvidarse de las realidades de la psicologÃa, la conducta organizacional, los riesgos sistémicos y las complejidades de los mercados y los seres humanosâ€. Para obtener más información sobre el programa del Banco Mundial, visite www.bancomunidal.org.
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