Estados frágiles son menos resistentes que otros a impactos externos resultantes de la contracción económica mundial.
Unos 1.000 millones de personas viven en dichos Estados y en los afectados por conflictos, donde los Ãndices de pobreza promedian el 54%.
Efecto de crisis financiera sobre tales regiones se analiza en Reuniones Anuales 2009 del Banco y el FMI.
2 de octubre de 2009—Las áreas frágiles o afectadas por conflictos enfrentarán mayores riesgos si se producen crisis consecutivas que tengan efectos en los alimentos, los combustibles y la economÃa mundial, advierte el Banco Mundial.
“Aquellos paÃses, casi por definición, son menos capaces de enfrentar las crisis y conmociones externas. Por consiguiente, se encuentran en peligro de que la violencia y la tensión social aumenten en algunos de ellosâ€, afirma McKechnie.
“Los costos del conflicto son enormesâ€, agrega.
Es posible que los gobiernos de los Estados frágiles tengan dificultades para pagar a los empleados públicos, la policÃa y las fuerzas de seguridad, a medida que las exportaciones de materias primas, su principal fuente de ingresos, se reduzcan como consecuencia de la desaceleración económica.
Las situaciones de conflicto y fragilidad afectan a 45 paÃses, 34 de los cuales se sitúan entre los más pobres del mundo y 11 son de ingreso mediano.
Los Estados frágiles están más lejos de lograr los objetivos de desarrollo del milenio, debido a que en ellos la desnutrición es 50% más alta, la mortalidad infantil 20% más elevada y el Ãndice de finalización de la escuela primaria 18% más bajo que los porcentajes correspondientes a un paÃs de ingreso bajo promedio.
Si bien ellos albergan a sólo el 19% de la población de los paÃses que cumplen los requisitos para obtener financiamiento de la AIF, este procentaje incluye a más de un tercio de las personas que viven en la extrema pobreza.
Se estima que el costo mundial anual de los conflictos es de unos US$100.000 millones.
Desde 2000, la AIF proporcionó más de US$5.900 millones para ayudar a las tareas de reconstrucción en Estados frágiles y paÃses afectados por conflictos.
Desde julio de 2008 hasta marzo de 2009, el Banco comprometió la entrega de US$964,6 millones a Estados frágiles y que atravesaron conflictos, como la República Democrática del Congo, Cote d’Ivoire, Burundi, Afganistán, Haità y Togo.
“Los Estados frágiles no tienen la misma capacidad de resistencia que otros paÃses para afrontar las crisis resultantes de la contracción económica, los bajos ingresos públicos y de una eventual disminución de la asistencia internacional".
Sesiones especiales en Reuniones Anuales
La situación apremiante en las zonas frágiles o afectadas por conflictos es el tema de las sesiones especiales de las Reuniones Anuales del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional (FMI), que se realizan en Estambul (TurquÃa), en las cuales se analiza el efecto de la crisis y el desafÃo de romper el cÃrculo de pobreza, violencia y vulnerabilidad que aflige a varios paÃses.
El Grupo de los Veinte (G-20), durante su reciente reunión en Pittsburgh, reconoció en un comunicado la necesidad de fortalecer la ayuda a los más indefensos y proteger de crisis futuras a los paÃses de ingreso bajo.
Se estima que unos 1.000 millones de personas viven en Estados frágiles y afectados por conflictos, en los cuales los Ãndices de pobreza promedian el 54%, frente al 22% de los paÃses de ingreso bajo en general. El efecto de los conflictos y la mayor debilidad de las instituciones son un desafÃo de larga data para el desarrollo y el logro de resultados.
“El conflicto y la fragilidad no son sólo la causa del sufrimiento que afecta a muchos millones de personas, sino que además retrasan el desarrollo y el crecimientoâ€, dice Sarah Cliffe, autora principal junto a Nigel Roberts del próximo Informe sobre el desarrollo mundial 2011 (IDM 2011) acerca del conflicto y el desarrollo.
Muchos Estados frágiles dependen en gran medida de las exportaciones de materias primas, remesas, ayuda internacional y asistencia para seguridad y emergencias; y están cada vez bajo mayor presión como consecuencia de la crisis económica mundial, según un documento preparado para la reunión de septiembre del G-20 en Pittsburgh, titulado Protecting Progress: The Challenge Facing Low-Income Countries in the Global Recession (Protección del progreso: El desafÃo que enfrentan los paÃses de ingreso bajo en la recesión mundial) (pdf).
El Banco Mundial respondió a las crisis económica y alimentaria con rapidez, proporcionando ayuda presupuestaria y financiamiento a corto plazo tanto a los Estados frágiles como a los no frágiles.
El Programa para hacer frente a la crisis mundial de alimentos, creado en 2008, desembolsó US$1.164 millones de US$1.190 millones en 35 paÃses para ayudar a los más golpeados a sobrellevar los precios todavÃa volátiles de los alimentos.
El Fondo para la consolidación del Estado y la paz, administrado por el grupo que dirige McKechnie, cuenta con una asignación anual del Banco de US$33 millones, desde el ejercicio de 2009 hasta el ejercicio de 2011, y con contribuciones de US$18,9 millones provenientes de otros donantes. La iniciativa apoyó diversas gestiones, por ejemplo, para paliar el desempleo y la pobreza en la República Democrática del Congo, muy golpeada por la caÃda de los precios de las materias primas durante este año.
Uno de los principales objetivos del fondo es ayudar a fortalecer la capacidad de las instituciones gubernamentales para que puedan responder a las urgencias principales de la población.
“Los desafÃos reales radican en cómo harán estos paÃses para construir instituciones que sean creÃbles para la genteâ€, dice McKechnie. “Se trata de forjar buenas relaciones entre los Estados y la sociedad, de modo que el pueblo confÃe en el Estado y lo considere capaz de ofrecer servicios y satisfacer sus necesidadesâ€.