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Las comidas escolares mejoran la educación y la seguridad alimentaria de los niños

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Comunicado de prensa n.o 2010/159/HDN

Personas de contacto:
Banco Mundial: Phil Hay
(202) 473-1796
phay@worldbank.org

PMA: Jennifer Parmelee
(202) 653-0010, x1149
Celular: (202) 422-3383
jennifer.parmelee@wfp.org

CIUDAD DE WASHINGTON, 24 de noviembre de 2009. Al tiempo que los Gobiernos del mundo entero siguen tratando de superar las consecuencias de la crisis económica mundial, el Banco Mundial y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), en un nuevo informe, demuestran que la alimentación escolar y otros programas alimentarios de carácter social son decisivos para mantener la asistencia de los niños a la escuela, mejorar el aprendizaje y la salud de los escolares, y promover la seguridad alimentaria.

Si bien en el informe se señala que la mayoría de los países suelen ofrecer comida a los alumnos en las escuelas, las naciones pobres enfrentan la doble carga de tratar de ampliar programas de alimentación insuficientemente financiados a la vez que procuran resguardarse de los peores efectos de las crisis financiera, de los alimentos y de los combustibles, con muy poco apoyo de las instituciones internacionales de ayuda.

Según el nuevo informe ―Replanteamiento de la alimentación escolar: Redes de protección social, desarrollo infantil y el sector de la educación―, los programas de alimentación escolar de los países pobres mejoran considerablemente la asistencia a la escuela, favorecen el aprendizaje de los niños y promueven un mejor rendimiento en el aula, especialmente cuando van acompañados de otras medidas tales como la eliminación de parásitos (por ejemplo, los parásitos intestinales transmitidos por contacto con el suelo) y la provisión de refrigerios y galletas enriquecidos con micronutrientes, o de suplementos vitamínicos. En muchos países, esos programas son uno de los principales incentivos para asistir a la escuela ―en especial para las niñas y los niños más pobres y vulnerables―, junto con la supresión de los derechos de matrícula y los programas de transferencias de efectivo condicionales. En el informe se afirma que suministrar comidas escolares a los niños de las familias que reúnen los requisitos correspondientes puede equivaler a añadir un 10% extra al ingreso promedio de los hogares.

“
Lo que surge claramente de este informe es que hemos superado el debate sobre si tiene sentido la alimentación escolar para atender a los más vulnerables”, dice el presidente del Grupo del Banco Mundial, Robert B. Zoellick, en el prefacio conjunto del nuevo informe, junto con Josette Sheeran, directora ejecutiva del PMA. “Ante las crisis mundiales, tenemos que concentrarnos ahora en la manera eficaz en función de los costos de diseñar e implementar los programas de alimentación escolar para que beneficien y salvaguarden a los más necesitados de ayuda, en la actualidad y en el futuro”.

En un análisis reciente de los datos de una encuesta realizada por el PMA en 4000 escuelas de primaria de 32 países de África al sur del Sahara, la matriculación de las niñas aumentó 28%, el doble de la tasa registrada en las escuelas que no recibían asistencia. Cuando los programas combinaban comidas en la escuela con raciones para llevar al hogar destinadas a la familia de los alumnos, la matriculación de las niñas en los grados superiores de primaria se incrementó en un 46%, cifra que duplica la tasa anual correspondiente a la misma población en las escuelas que solo ofrecían comidas en la institución. En el estudio se llegó a la conclusión de que las niñas mayores tienen menos probabilidades de abandonar los estudios y que es más probable que las niñas asistan a clases durante todos los años de educación primaria cuando llevan comida a sus familias, además de recibir alimentación en la escuela.

En el informe se confirma que la cobertura de los programas de alimentación escolar es más completa en los países de ingreso alto e ingreso mediano. Por ejemplo, más del 50% de los alumnos de la ciudad de Washington reciben comida gratuita en la escuela, y Japón cuenta con uno de los programas de refección escolar más completos del mundo. La distribución de comida en la escuela es una medida de protección social que se puede instrumentar con rapidez, pero desafortunadamente, en la mayoría de los casos, los países pobres más necesitados suelen tener programas subfinanciados que no pueden satisfacer la demanda.

"En este momento crítico de creciente necesidad, las naciones deben permanecer juntas para ayudar a quienes corren más peligro de entrar en crisis ", dijo Josette Sheeran, directora ejecutiva del PMA. "Naciones como Brasil y China han demostrado que los programas de protección social tales como las comidas escolares protegen a los niños en riesgo nutricional y logran que los más pobres y vulnerables no caigan en la indigencia. En colaboración con el Banco Mundial, el PMA está trabajando con varias naciones para crear una nueva generación de programas de comida escolar sostenibles y efectivos, para los que se recurre, en lo posible, a la producción de los agricultores locales".

El éxito de la transición de los programas de alimentación escolar a programas nacionales sostenibles depende de la integración de la alimentación escolar en las políticas nacionales, especialmente en los planes del sector educativo. En el informe se citan más de 32 ejemplos de programas con asistencia externa que se han transformado en programas nacionales sostenibles, algunos de los cuales han alcanzado un grado de desarrollo tal que prestan asistencia técnica a otros países (por ejemplo, Brasil, Chile e India).

Para alcanzar la sostenibilidad también habrá que dejar de depender de la ayuda alimentaria externa para adquirir en mayor medida alimentos de las granjas y los mercados agrícolas locales. La experiencia muestra que la utilización de alimentos de producción local para abastecer a los programas de alimentación escolar puede aumentar los ingresos de los agricultores, fomentar el crecimiento económico nacional, promover la seguridad alimentaria, reducir los gastos en alimentos, y mejorar la salud y el rendimiento escolar de los alumnos.

Basándose en las conclusiones del libro, el Banco Mundial y el PMA ya están colaborando este año con seis países para ampliar los programas de alimentación escolar y otras intervenciones sociales de índole alimentaria, con el propósito de ayudar a los países en la transición a programas nacionales sostenibles con financiamiento nacional. En el marco de esta colaboración —en la cual se trabaja también con la Fundación Bill & Melinda Gates— se hará hincapié en la adquisición de productos locales y otras medidas para incrementar los ingresos de los pequeños agricultores; en África, el 80% de los pequeños productores son mujeres. Esta labor es compatible con el objetivo de destinar US$20 000 millones para la Iniciativa Mundial sobre Seguridad Alimentaria anunciada en julio durante la Cumbre del Grupo de los Ocho (G-8), que se celebró en L’Aquila, Italia.

Hoy en la ciudad de Washington, la Institución Brookings será sede de un debate sobre nutrición, programas de alimentación escolar y seguridad alimentaria en el mundo en desarrollo en el que participarán Robert B. Zoellick, presidente del Grupo del Banco Mundial; Josette Sheeran, directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos, y Samuel Worthington, presidente y director General de InterAction. Homi Kharas, especialista superior del Centro Wolfensohn para el Desarrollo de Brookings, actuará como moderador del debate.

Para ver el sitio web del nuevo informe, Replanteamiento de la alimentación escolar: Redes de protección social, desarrollo infantil y el sector de la educación, haga clic aquí i




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