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Día Mundial del SIDA: Mantener la promesa e invertir en el futuro para detener el SIDA

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  • Banco conmemora Día Mundial del SIDA 2009 con el compromiso institucional de mantener su rumbo en la lucha contra uno de los problemas de desarrollo más persistentes en la actualidad.
  • Apoyo a los países se centra en comprender mejor las tendencias de la epidemia y dónde y cómo se registra la mayoría de los contagios.
  • Banco auspicia panel de debate de alto nivel con líderes del área de la salud y el desarrollo sobre el tema “Mantener la promesa e invertir en el futuro”.

1 de diciembre de 2009 —En el marco de los últimos datos sobre el VIH/SIDA entregados por las Naciones Unidas (ONU), que muestran una gratificante tendencia a la baja en lo que se refiere a nuevas infecciones, el Banco Mundial conmemora el Día Mundial del SIDA 2009 con un compromiso institucional de mantener su rumbo en la lucha contra uno de los problemas de desarrollo más persistentes en la actualidad.

El informe “Situación de la epidemia de SIDA 2009”, que el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) dio a conocer la semana pasada, documenta el continuo y sostenido avance en la lucha contra la enfermedad. La cifra de nuevos contagiados cayó de manera constante en un 17% desde 2001, y las muertes anuales –si bien todavía alcanzan la devastadora cifra de 2 millones–, también están disminuyendo en comparación con años anteriores. Más investigaciones y datos más precisos mejoraron la comprensión del VIH y de las marcadas diferencias entre la epidemia del virus en los distintos países y regiones, e incluso dentro de las mismas naciones y ciudades. En Bangladesh, por ejemplo, los esfuerzos de prevención de larga data orientados a los trabajadores sexuales, los adictos a drogas intravenosas, los hombres que tienen relaciones sexuales con hombres y otros grupos de mayor riesgo ayudaron a contener la enfermedad, a excepción de los adictos a drogas intravenosas de un vecindario en Dhaka.

En palabras de Michel Sidebe, director ejecutivo de ONUSIDA, existen motivos de "esperanza y preocupación". Esperanza porque cuatro millones de personas de países de ingreso mediano y bajo están recibiendo terapia antirretroviral (TAR) y preocupación porque en la actualidad 5 millones más de afectados necesitan tratamiento. Esperanza porque cada año sigue disminuyendo la cantidad de nuevas infecciones y preocupación porque aun así la cifra de nuevos infectados en 2008 fue de 2,7 millones y el avance en la prevención es desigual e insuficiente. Esperanza porque la cobertura de servicios para prevenir la transmisión de madre a hijo se elevó desde el 10% en 2004 al 45% en la actualidad y preocupación porque todavía se está muy lejos de conseguir la cobertura universal.

Eventos sobre el SIDA en el Banco

Líderes de organismos mundiales como el Fondo Mundial y del Plan de Emergencia del Presidente de Estados Unidos para el Alivio del SIDA (PEPFAR, por sus siglas en inglés) y el subsecretario de Estado de Estados Unidos, Jack Lew, junto con la directora gerente del Banco, Ngozi Okonjo-Iweala, y otros renombrados invitados externos y personal del Banco buscarán aumentar la concienciación sobre la continua amenaza para las vidas de las personas que representa el VIH, un virus que fuera identificado clínicamente por primera vez hace 28 años, en 1981.

La primera actividad programada con ocasión del Día Mundial del SIDA se realizó la semana pasada en Nueva Delhi, donde la institución auspició la proyección pública de dos nuevas películas sobre el VIH, las que fueron vistas por una multitud de asistentes. La destacada cineasta Sai Paranjpye estuvo entre los 26 ganadores de la donación de la Feria del Desarrollo de Asia meridional sobre propuestas innovadoras para la reducción del estigma y discriminación ocasionados por el SIDA. Para la realización de la cinta “Suee” (“La aguja”), Paranjpye trabajó con adictos a drogas intravenosas, activistas sociales y expertos en la disminución del daño, con el fin de ayudar a prevenir la transmisión del VIH a través de agujas y jeringas. La película se exhibirá en la televisión pública de la India el 1° de diciembre. La segunda película de Paranjpye muestra cómo las conductas sexuales de los conductores de camiones para aliviar el peso de las noches solitarias fuera del hogar pueden ponerlos en riesgo de contagio –tanto a ellos como a sus esposas. Mariam Claeson, coordinadora del SIDA de la región de Asia meridional, observó que “El equipo de siete camioneros/actores que miraban la pantalla en vivo recibieron un gran aplauso”.

El martes a media mañana, más de 400 personas asistirán a un encuentro de alto nivel y a un debate con líderes del área de la salud y el desarrollo y otros participantes sobre el tema “Mantener la promesa e invertir en el futuro”. El subsecretario de Estado de Estados Unidos, Jack Lew, hablará luego de los comentarios de apertura a cargo del presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoellick; la directora gerenta, Ngozi Okonjo-Iweala, y Beldina Otieno. Beldina, una maestra de Kenya y una de las 33 millones de personas que viven con VIH, cuenta su inspiradora historia en el galardonado documental “Coraje y esperanza”.

También participará el Dr. Jean (Bill) Pape, director de una red de clínicas que proporciona tratamiento gratuito cada año a medio millón de personas en Haití. Un estudio que realizó el seguimiento de la evolución de la salud en personas bajo tratamiento antirretroviral (TAR) concluyó que el 40% pasó hambre –a veces estuvieron sin comer durante todo el día durante la crisis alimentaria, que desató los disturbios en ese país del Caribe. El riesgo de morir para estas personas aumentó un 36%, comparado con el 20% de quienes contaron con comida suficiente (el TAR no puede recibirse con el estómago vacío). Este dato es una evidencia clínica gráfica de cómo la pobreza y el hambre pueden socavar los logros respecto de la vida y la salud conseguidos gracias a la enorme inversión mundial realizada para el tratamiento del SIDA.

La entrega de tratamiento a 4 millones de personas en países de ingreso mediano y bajo, incluidos algunos de los Estados más pobres del mundo con precarios sistemas de salud, es un logro notable en salud pública. Por ejemplo, el programa de fármacos antirretrovirales de Botswana cubre al 80% de la población y redujo en más de la mitad las muertes relacionadas con el SIDA en cinco años. No obstante, el desafío sigue siendo desalentador en los nueve países de África oriental y meridional, donde más del 10% de todos los habitantes entre 15 y 49 años padece el mal.

Sin embargo, las normas sociales y los comportamientos se modifican con demasiada lentitud. Proporciones muy elevadas de la población reconocen que tienen más de una pareja sexual y el uso del condón sigue siendo muy escaso. En las naciones donde la prevalencia es muy alta, la gran cantidad de parejas en las cuales uno de los integrantes tiene VIH muestra que aun las personas con relaciones estables, sin otros compañeros sexuales, pueden encontrarse en alto riesgo. Ello, porque existe muy poca inversión en “prevención positiva” para llegar a las personas infectadas con el virus.

Entonces, se vuelve absolutamente esencial utilizar el creciente volumen de datos e información para hacer que la previsión sea el foco y el objetivo, debido a los patrones cambiantes de la epidemia y las variaciones en las nuevas infecciones. Este es un objetivo central de la ayuda del Banco. Equipos que trabajaron a menudo con ONUSIDA y otros asociados compilaron y analizaron todos los antecedentes relevantes de 96 Estados para entender mejor las tendencias del VIH/SIDA y dónde y cómo se registra la mayoría de los nuevos casos de infectados.

La comparación del panorama sobre la epidemia con los esfuerzos de prevención y las evidencias locales y mundiales sobre cuáles son las medidas eficaces revela las deficiencias en la previsión, los desajustes y las fortalezas. Las sugerencias basadas en la evidencia para enfrentar mejor el problema y centrarse en la prevención ofrecen datos sobre la asesoría y respaldo entregados por el Servicio de Estrategia y Plan de Acción contra el SIDA (ASAP, por sus siglas en inglés), el equipo auspiciado por el Banco que ayuda a los países a elaborar estrategias y planes que “sigan de cerca la evidencia”.

La institución debe continuar ejerciendo un papel firme para respaldar a las naciones en la entrega de servicios eficaces de prevención, atención y tratamiento a sus habitantes, según Debrework Zewdie, directora saliente del Programa Mundial de Lucha contra el SIDA del Banco, que asume a comienzos de enero como vicedirectora ejecutiva del Fondo Mundial con sede en Ginebra.

“El Banco intervino audazmente con los primeros US$1.000 millones para la lucha contra el VIH hace una década, cuando la negación y la falta de acción eran generalizadas. Ahora, por fin, parece que el curso de la epidemia está cambiando. Sin embargo, todavía estamos en problemas, especialmente porque gran parte del mundo sigue luchando con las crisis alimentaria y financiera. Por ello, el Banco está haciendo lo correcto en reiterar a los países que continuaremos respaldando los esfuerzos efectivos para prevenir y enfrentar el virus del VIH todo el tiempo que sea necesario hasta tener éxito, tal como lo hiciera cada uno de los presidentes del Banco desde el año 2000”.




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