Pero la efectividad de sus iniciativas depende en gran medida de que las decisiones adoptadas en la Cumbre del Clima de Copenhague sobre lÃmites de emisiones y financiamiento, adquieran fuerza de ley mediante un amplio tratado vinculante. En la cita del medio ambiente que se realizó en la capital danesa a fines de diciembre, se acordó "reconocer" la necesidad de limitar las alzas de temperatura en 2 grados centÃgrados al tiempo que se hicieron promesas para suministrar unos US$30,000 millones en asistencia a los paÃses en desarrollo durante los próximos tres años.
De cara al futuro, sin embargo, mucho dependerá de los acuerdos que se adopten en la próxima cita del clima, especialmente en relación a los topes a la emisión de gases y a los mecanismos de financiamiento para la adaptación y mitigación de los efectos del cambio climático. El Banco Mundial estima que para el 2020 los paÃses en desarrollo necesitarán entre US$16.000 millones y US$19.000 millones anuales para financiar sus necesidades relacionadas al cambio climático.
Los paÃses desarrollados tienden a favorecer los lÃmites superiores de esos rangos, mientras que los paÃses en desarrollo se inclinan por los inferiores.
Para Walter Vergara, especialista en medio ambiente del Banco Mundial, es crucial lograr un acuerdo climático que restrinja significativamente los niveles de emisión de los paÃses desarrollados, como China y EE.UU, que son responsables por 45% de la producción de gas carbónico en el mundo.
Petróleo y gas: El estudio señala que hay gran potencial para reducir las emisiones de carbono en este sector, sin menoscabar los ingresos de la empresa Pemex. Algunas medidas son: reducir las fugas en la distribución de gas, aumentar la eficiencia de las refinerÃas de Pemex, enfatizar el potencial de cogeneración de las seis refinerÃas de Pemex y sus plantas petroquÃmicas.
El amazonas ha perdido un promedio de 19,000 km2 a lo largo de los últimos 30 años debido a una combinación de fuerzas económicas, prácticas agrÃcolas deficientes, derechos de propiedad diluidos y poca regulación, en un efecto que Vergara llama “la sabanización de la cuenca amazónicaâ€, con consecuencias catastróficas en los ciclos de agua y carbono.
No obstante, las gestiones para la protección del medio ambiente están rindiendo frutos: en noviembre, el gobierno anunció que la deforestación del Amazonas habÃa llegado a su punto más bajo desde que comenzara su monitoreo hace 21 años, y que habÃa reducido su ritmo en 45% en comparación con el año anterior.
Buenas prácticas regionales
La realidad es que la región genera tan sólo el 6% de los gases de efecto invernadero del mundo, o el 13% si se toma en cuenta la deforestación y la agricultura.
“Por eso es necesario tomar medidas ahora para avanzar hacia una expansión de la energÃa renovable que le garantizará su lugar entre las regiones pioneras en un desarrollo con baja intensidad de carbonoâ€, afirma Tuck, la directora de desarrollo sostenible del Banco Mundial.