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Según el Banco Mundial, mientras la economía internacional se recupera lentamente, los países en Desarrollo se enfrentan a restricciones de financiamiento

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Comunicado de prensa Nº:2010/234/DEC/ES

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Bangkok, 21 de enero de 2010. La actual recuperación económica mundial se desacelerará en los próximos meses a medida que se reduzcan los efectos del estímulo fiscal. Los mercados financieros continúan atravesando dificultades y la demanda del sector privado ha quedado rezagada en medio de las altas tasas de desempleo, según indica un nuevo informe del Banco Mundial.

 

En Perspectivas económicas mundiales 2010, publicación dada a conocer hoy, se advierte que la peor parte de la crisis financiera puede haber pasado, pero la recuperación mundial es frágil. De acuerdo con las previsiones de este informe, las consecuencias de las crisis cambiarán el panorama del financiamiento y el crecimiento de los próximos 10 años.

 

Se estima que el producto interno bruto (PIB) mundial, que disminuyó un 2,2% en 2009, aumentará un 2,7% este año y un 3,2% en 2011[1]. Las perspectivas para los países en desarrollo indican que se producirá una recuperación relativamente sólida, con un crecimiento del 5,2% este año y del 5,8% en 2011, valores superiores al 1,2% de 2009. Se prevé que el PIB de los países ricos, que disminuyó un 3,3% en 2009, aumentará a una velocidad muy inferior: 1,8% en 2010 y 2,3% en 2011. Los volúmenes comerciales mundiales, que cayeron nada menos que un 14,4% en 2009, pueden llegar a expandirse un 4,3% este año y un 6,2% en 2011.

 

Si bien esta es la hipótesis más firme, una fuerte incertidumbre continúa ensombreciendo el panorama. Dependiendo de la confianza de los consumidores y las empresas durante los próximos trimestres y la fecha de la eliminación de los estímulos fiscales y monetarios, el crecimiento en 2011 podría ser de apenas 2,5% o alcanzar un máximo de 3,4%. 

 

“Por desgracia, no podemos esperar una recuperación repentina de esta profunda y dolorosa crisis, porque llevará varios años reconstruir las economías y restablecer los puestos de trabajo. Las consecuencias para los pobres serán muy realesâ€, dijo Justin Lin, primer economista y primer vicepresidente de Economía del Desarrollo del Banco Mundial. “Los países más pobres, que dependen de donaciones o préstamos subvencionados, pueden llegar a necesitar entre US$35 000 millones y US$50 000 millones en financiamiento solo para mantener los programas sociales iniciados antes de la crisisâ€.

 

En este contexto, aún precario, se estima que los precios del petróleo se mantendrán relativamente estables, en un promedio de US$76 por barril; los precios de otros productos básicos podrían aumentar apenas un 3% anual en promedio durante 2010 y 2011.

 

En el informe se advierte que, a pesar del retorno al crecimiento positivo, pasarán varios años antes de que las economías recuperen las pérdidas sufridas. Se calcula que, en 2010, unos 64 millones de personas más caerán en la pobreza extrema (vivirán con menos de US$1,25 al día), en comparación con lo que sucedería de no haberse producido la crisis. 

 

Asimismo, se prevé que, en los próximos 5 a 10 años, el aumento de la aversión al riesgo, las condiciones regulatorias más prudentes y la necesidad de frenar algunas de las prácticas crediticias más riesgosas del período de expansión que antecedió a la crisis pueden dan lugar a una escasez de capital y un aumento de su valor para los países en desarrollo.

 

“A medida que las condiciones financieras internacionales se vuelvan más estrictas, las empresas de los países en desarrollo deberán lidiar con costos de endeudamiento más altos, menor disponibilidad de crédito y una reducción de los flujos internacionales de capital. En consecuencia, en los próximos 5 a 7 años, las tasas tendenciales de crecimiento de los países en desarrollo pueden ser entre un 0,2% y un 0,7% inferiores a las que se observarían si el financiamiento se hubiera mantenido tan abundante y accesible como en el período de auge económicoâ€, dijo Andrew Burns, autor principal del informe.

 

Si bien es probable que todas las formas de financiamiento se vean afectadas, la inversión extranjera directa (IED) debería quedar menos comprometida que los flujos de deuda. No obstante, las compañías matrices se enfrentarán a costos de capital más elevados, lo que reducirá su capacidad para financiar productos individuales. Por eso, se prevé que las entradas de flujos de IED disminuirán de los máximos recientes de 3,9% del PIB de los países en desarrollo en 2007 a aproximadamente entre 2,8% y 3% a mediano plazo. Las consecuencias de esa caída podrían ser considerables, puesto que la IED constituye nada menos que el 20% del total de inversiones en Ãfrica al sur del Sahara, Europa y Asia central, y América Latina.

 

“Si bien los países en desarrollo no pueden evitar que las condiciones financieras internacionales sean más estrictas, pueden y deben reducir los costos de endeudamiento internos y promover los mercados locales de capital mediante la ampliación de los centros financieros regionales y el mejoramiento de la competitividad y la regulación de los sectores bancarios localesâ€, dijo Hans Timmer, director del Grupo de Análisis de las Perspectivas de Desarrollo del Banco Mundial. “Aunque probablemente tarden en dar frutos, estas medidas podrían ampliar el acceso al capital y ayudar a los países en desarrollo a retomar la senda de mayor crecimiento en la que se encontraban antes de la crisis.

 

Según el informe, las condiciones financieras internacionales extremadamente laxas que se observaron entre 2003 y 2007 contribuyeron al auge de las finanzas y el crecimiento en los países en desarrollo. Los costos mucho más bajos de endeudamiento hicieron que se expandieran tanto los flujos internacionales de capital como el financiamiento bancario interno, lo cual contribuyó a que las tasas de inversión en los países en desarrollo aumentaran un 30%. En consecuencia, se produjo una rápida expansión del capital, que justificó más de la mitad del aumento de 1,5 puntos porcentuales en la tasa de crecimiento de la capacidad de producción de los países en desarrollo.

 

Si bien el firme crecimiento obtenido por los países en desarrollo durante el período de auge puede reflejar un potencial de crecimiento subyacente, las condiciones financieras mundiales que lo impulsaron eran, claramente, insostenibles.

 

Para obtener más información sobre Perspectivas económicas mundiales 2010, puede descargar el informe de www.worldbank.org/gep2010 o consultar datos interactivos en www.worldbank.org/globaloutlook.

 

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Datos básicos. Perspectivas económicas mundiales 2010: Panorama regional

 

La región de Asia oriental y el Pacífico encabezó el año pasado la recuperación de la economía mundial, con medidas de política fiscal sólidas y una fuerte demanda interna. China, con un 8,4% de crecimiento durante el año pasado, fue el motor del progreso regional; se espera que esta tendencia continúe este año, ya que las previsiones indican que el PIB nacional aumentará un 9%. Según las estimaciones, el PIB de la región aumentó un 6,8% en 2009 y podría incrementarse un 8,1% este año. Los flujos de capital están regresando a la región y los avances del mercado financiero local han dado más ímpetu a la recuperación. En 2011 el crecimiento del PIB no podrá ser muy superior al 8,2%, puesto que continuará la capacidad excedentaria en el sector de las manufacturas y solo se registrarán avances moderados en el crecimiento del comercio mundial.

 

Debido a las vulnerabilidades que ya sufrían muchos países (especialmente los déficits en cuenta corriente resultantes de los grandes desequilibrios entre ahorro e inversión del sector privado), la región en desarrollo de Europa y Asia central fue la más afectada por la crisis, con una caída del PIB de aproximadamente un 6,2% en 2009. Si bien se prevé un aumento del 2,7% para 2010 y del 3,6% para 2011, las tasas de crecimiento de la mayoría de las economías se mantendrán por debajo de los valores potenciales y el desempleo y la reestructuración bancaria continuarán dominando la escena. El considerable aumento de los préstamos improductivos, el incremento de las tasas de interés y la disminución de los flujos internacionales de capital continuarán siendo desafíos claves a corto plazo. En comparación con el período anterior a la crisis, es probable que la gran cantidad de préstamos improductivos, las deficientes finanzas públicas y los escasos flujos internacionales de capital atenúen el crecimiento de las inversiones en muchos países. Por otra parte, continúan los riesgos de regresión económica y aún existe la posibilidad de que se produzca una segunda recesión o aumenten las dificultades financieras de los bancos de la región. A pesar de que han mejorado las condiciones internacionales de financiamiento y se han logrado ajustes internos en los países, se estima que, en 2010, las necesidades de financiamiento externo de la región superarán a las entradas de capital en US$54 000 millones.

 

Con variables fundamentales de mercado más sólidas, la región de América Latina y el Caribe pudo afrontar la crisis mucho más fácilmente que en el pasado. Luego de una caída de aproximadamente un 2,6% del PIB registrada el año pasado, se prevé que la producción regional aumentará un 3,1% en 2010 y un 3,6% en 2011, pero la contracción de las inversiones impedirá que el crecimiento alcance los niveles del período de auge. Se calcula que las remesas y, en menor medida, el turismo (importantes fuentes de financiamiento externo para los países del Caribe) se recuperarán moderadamente en el período 2010-11, debido a las precarias condiciones del mercado laboral de los Estados Unidos y otros países de ingreso alto. Los principales desafíos son la reducción de las medidas de estímulo, la asistencia a los desempleados de un modo sostenible desde el punto de vista fiscal y la apertura al comercio y la inversión internacionales.

 

La región de Oriente Medio y Norte de Ãfrica no sufrió los efectos de la crisis tanto como otras regiones: en 2009, el crecimiento general del PIB se desaceleró al 2,9% y el crecimiento de los países en desarrollo importadores de petróleo se ubicó cerca del 4,7%. En los países en desarrollo exportadores de petróleo, el crecimiento se redujo al 1,6%, como consecuencia de una restricción a la producción y de la disminución de los ingresos procedentes del petróleo. En la región en general, se estima que el PIB crecerá un 3,7% en 2010 y un 4,4% en 2011. La previsión de recuperación se basa en un resurgimiento de la demanda mundial de petróleo, la estabilización de los precios de este producto y la reactivación de los principales mercados de exportación. A pesar de la eliminación gradual de las medidas de estímulo fiscal, se prevén avances moderados en los gastos de capital y de consumo que respaldarán un crecimiento más sólido.

 

Asia meridional parece haber evitado los peores efectos de la crisis. No obstante, el crecimiento del PIB que logró en 2009, estimado en un 5,7% y similar al valor de 2008, constituye una marcada desaceleración respecto del período de auge, que se debe en gran medida a una pronunciada caída del crecimiento de las inversiones. Los flujos privados de capital —un medio de transmisión clave de la crisis— no son tan importantes para Asia meridional como proporción del PIB (en particular la inversión extranjera directa), en comparación con la mayoría de las demás regiones. Por otra parte, la demanda interna de la región se mantuvo relativamente estable, ya que las políticas macroeconómicas contracíclicas amortiguaron las alteraciones. Se calcula que el crecimiento se recuperará y alcanzará el 6,9% en 2010 y el 7,4% en 2011.

 

Ãfrica al sur del Sahara también se vio afectada en gran medida. Inicialmente sufrió la crisis a través del comercio, la inversión extranjera directa, el turismo, las remesas y los canales de asistencia oficial. Se estima que el PIB regional aumentó apenas un 1,1% el año pasado. Los exportadores de petróleo y los países de ingreso mediano se vieron más afectados que los países de ingreso bajo, frágiles y menos integrados, aunque solo al principio. Se prevé que en 2010 el PIB aumentará un 4,8% en los países de la región, excluida Sudáfrica: en los países frágiles el crecimiento será del 4,2% y en los países de ingreso bajo, del 4,8%. Se espera que la economía de Sudáfrica crezca un 2% este año, luego de sufrir una contracción del 1,8% en 2009, mientras que el crecimiento de los países de ingreso mediano se acelerará al 3,5%. El panorama general de la región continúa siendo incierto, y la magnitud de la recuperación dependerá en gran medida de la demanda de los principales mercados de exportación.



[1] (Esto equivale a -1%, 3,5% y 4%, respectivamente, si se utilizan ponderaciones de la paridad del poder adquisitivo).





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