En Perspectivas económicas mundiales 2010, se advierte que la peor parte de la crisis financiera puede haber pasado, pero la recuperación mundial es frágil.
“Fue muy difÃcil vivir con 200 bahts (aproximadamente US$6) al dÃa cuando debÃa comprar alimentos y leche para un niño y además tenÃa que pagar el alquiler y otros gastosâ€, dice la abuela de 50 años, recordando las dificultades de contar con un salario reducido hasta que encontró su nuevo trabajo. “Nunca me quedaba dinero entonces. Ahora me puedo relajar un poco y ahorrar algo cada mesâ€.
Lamentablemente, esta situación no es permanente. La nueva empleadora de Nit dice que pronto deberá recortar los servicios y el sueldo de la masajista. Cuando eso ocurra, sus ingresos se reducirán significativamente. A los 50 años, Nit ya no puede competir en el mercado laboral y todavÃa le faltan 10 años para acceder a la jubilación. En otras palabras, ella y su nieto se enfrentan a un futuro peligroso.
Aumenta la pobreza y se reducen los fondos
En el mundo existen miles de millones de historias como la de Nit —y algunas bastante más graves—, que reflejan el dolor de una recesión históricamente profunda y sincronizada, en la que casi ningún paÃs permaneció a salvo del desborde de la burbuja financiera mundial y los más pobres siguen siendo los más vulnerables.
Un nuevo informe del Banco Mundial, titulado Perspectivas económicas mundiales 2010: Crisis, finanzas y crecimiento, señala que la crisis está teniendo importantes efectos acumulados sobre los pobres y que unos 64 millones de personas más caerán en la extrema pobreza hacia fines de 2010, en comparación con lo que sucederÃa de no haberse producido la crisis, según el análisis actualizado.
“Un incremento de la pobreza tiene graves consecuencias para los gobiernos de los paÃses pobres, que enfrentan menores ingresos justo en el momento en que aumentan las demandas sobre ellosâ€, dice Andrew Burns, autor principal del informe. “En el momento en que se requiere un mayor esfuerzo para proteger a las personas vulnerables, algunos gobiernos podrán verse forzados a recortar los programas actualesâ€.
El trágico costo humano de la crisis financiera ya se vuelve dolorosamente visible. Los investigadores Jed Friedman y Norbert Schady estiman, por ejemplo, que en 2009 podrÃan haber muerto de desnutrición en Ãfrica entre 30.000 y 50.000 niños más debido a la crisis.
Recuperación está en marcha pero requiere mucho tiempo Â
Si bien la economÃa mundial está emergiendo de la crisis y las tasas de crecimiento del producto interno bruto (PIB) comienzan a mejorar, el informe advierte que el crecimiento podrÃa desacelerarse en los próximos meses a medida que se reduzcan los efectos del estÃmulo fiscal, y que pasarán varios años antes de que el empleo se restablezca y se vuelva a absorber la reserva de capacidad industrial.
Se estima que el PIB mundial, que disminuyó un 2,2% en 2009, aumentará un 2,7% este año y un 3,2% en 2011 . Los volúmenes comerciales mundiales, que cayeron abrumadoramente en un 14,4% en 2009, pueden llegar a expandirse un 4,3% este año y un 6,2% en 2011, de acuerdo al informe.
“El repunte dependerá de la reactivación de la demanda por parte de los sectores de negocios y de consumidores y el ritmo que le impriman los gobiernos a la eliminación de los estÃmulos fiscales y monetariosâ€, señala Burns. “Si se hace demasiado pronto, podrÃa destruir la recuperación; pero esperar mucho tiempo podrÃa volver a inflar algunas de las burbujas que precipitaron la crisisâ€.
Los resultados fueron variados en el mundo en desarrollo. La recesión afectó más a Europa y Asia central, en tanto que el crecimiento sigue siendo relativamente fuerte en Asia oriental y el PacÃfico. Asia meridional y Oriente Medio y Norte de Ãfrica no sufrieron los peores efectos de la crisis, mientras que Ãfrica al sur del Sahara se vio afectada en gran medida y el panorama general de la región continúa siendo incierto.
Expansión, crisis y futuro: consecuencias para los paÃses en desarrollo
El informe sostiene que las buenas condiciones financieras internacionales que rigieron entre 2003 y 2007 contribuyeron a la expansión financiera y al crecimiento de los paÃses en desarrollo observados antes de la crisis. Con un capital de poco valor, los paÃses en desarrollo pudieron sostener un crecimiento elevado sin generar una inflación importante.
“Si bien es inevitable que el capital escasee y aumente su valor en el futuro inmediato, los paÃses en desarrollo se beneficiarÃan en gran medida en el largo plazo si reducen los costos de endeudamiento internos y promueven los mercados locales de capital mediante la ampliación de los centros financieros regionales y el mejoramiento de la competitividad y la regulación de los sectores bancarios localesâ€, aclara Hans Timmer, director del Grupo de Análisis de las Perspectivas de Desarrollo del Banco Mundial.
Aunque probablemente tarden en dar frutos, estas medidas podrÃan ayudar a los paÃses en desarrollo a retomar la senda de mayor crecimiento, concluye Timmer.