Funcionarios del Banco que actuaron en la recuperación del tsunami en Indonesia dicen que es fundamental que haya un plan impulsado por el Gobierno y una reconstrucción a cargo de la comunidad.
Actuar con rapidez es esencial en los meses posteriores al desastre: las redes locales ayudan a acelerar la recuperación.
El seguimiento y coordinación de la ayuda posterior a la catástrofe facilitan la toma de decisiones del Gobierno y sus asociados.
La reconstrucción a cargo de la comunidad —opuesta al empleo de contratistas para restaurar zonas afectadas por un desastre— es uno de los varios enfoques que podrÃan funcionar en la nación caribeña a la hora de enfrentar la desalentadora tarea de recobrarse del terremoto, según los expertos en desastres del Banco Mundial.
El paÃs insular perdió más de 100.000 habitantes. Gran parte de la ciudad capital de Haità fue destruida durante este desastre natural, que fue el peor de su historia. Entre las vÃctimas fatales, hubo muchos funcionarios gubernamentales.
Expertos del Banco Mundial que han participado en ocho grandes catástrofes naturales en los últimos 12 años ofrecen una apreciación adicional de las estrategias que podrÃan funcionar en HaitÃ.
“La asistencia del Banco puede ser rápida —y lo fue en Aceh—, si se cuenta con redes locales en las que insertar los sistemas propiosâ€, señala Wolfgang Fengler, economista del Banco que ayudó al Gobierno de Indonesia a establecer un nuevo organismo en 2004 para gestionar la reconstrucción de la provincia.
La red fue provista por un extenso programa de desarrollo de base comunitaria y dirigido por el Gobierno, que el Banco apoyaba desde 1998. Fue uno de los pocos programas de desarrollo que funcionaban en la aislada provincia antes del tsunami.
Haità tiene programas de base comunitaria similares, financiados por el Banco Mundial: PRODEP en 59 municipalidades rurales y PRODEPUR en zonas urbanas, incluidos seis de los vecindarios más pobres y más privados del derecho a voto en las cercanÃas de Puerto PrÃncipe.
Los funcionarios del Banco en Haità y en la ciudad Washington trabajan en un plan de acción urgente que responda a las necesidades de las comunidades de las zonas afectadas. Unas 4.000 organizaciones de base comunitaria en el terreno tendrán una función clave en la entrega de suministros y en la limpieza y reconstrucción, dice Ayat Soliman, el especialista principal del Banco en los dos proyectos. Más de 600 organizaciones de base comunitaria ya han sido inventariadas y están en condiciones de participar activamente en los esfuerzos de socorro, recuperación y reconstrucción.
“La celeridad en una situación posterior a una catástrofe es tan importante como la planificación, y en alguna medida incluso tan importante como la calidadâ€, señala Fengler.
“Creo que [en Aceh] fue muy importante que desde el comienzo el Banco tuviera en marcha una oficina correspondiente al paÃs. Abrir una oficina y dotarla del personal básico envió una señal muy clara al Gobierno de que nos estábamos preparando para trabajar con ellos, no simplemente enviando equipos de consultores en tránsito. Siempre nos repetÃan estoâ€, explica Guggenheim.
Recuperar medios de subsistencia y crear empleos son prioridades
“Las vÃctimas pueden convertirse en trabajadores del desarrollo, los receptores de asistencia pueden volverse facilitadores comunitarios y las personas desplazadas pueden reconstruir su propio futuroâ€, dijo Cox durante la Conferencia de Ministros sobre HaitÃ, realizada en Montreal el 25 de enero.
“Haità necesita el talento, recursos y energÃa de todos: organismos bilaterales, multilaterales, no gubernamentales y el sector privado, entre otrosâ€, señaló Cox en Montreal. “Para ser eficaces, no deben desperdiciarse los escasos recursos del Gobierno de Haità ni de las instituciones localesâ€.
En Aceh, la oficina del Banco y la presencia en el lugar se convirtieron en un mecanismo de coordinación de facto de varias partes interesadas en algunos de los temas de desarrollo no humanitario que más tarde serÃan muy importantes para la reconstrucciónâ€, explica Guggenheim.
El equipo del Banco comunicaba un caudal constante de información local en tiempo real a la administración superior, lo que le permitÃa tomar decisiones rápidas acerca de cómo tratar los problemas en el terreno al comienzo de los esfuerzos de recuperación, detalla el experto.
La respuesta mundial al tsunami de 2004 resultó en miles de millones en compromisos, que llevaron al establecimiento de un fondo fiduciario especial de US$7.000 millones para las regiones dañadas. El fondo reunió las contribuciones de 15 paÃses y organizaciones, aumentando la eficiencia y ahorrándole a los gobiernos afectados las comisiones por transacción.
En HaitÃ, “el Gobierno no tiene tiempo para asistir a diversas reuniones para asignar recursos. Un sistema de información coherente le ayudarÃa muchoâ€, dice Francis Ghesquiere, experto en gestión de catástrofes, quien encabeza las tareas de evaluación del desastre en Puerto PrÃncipe.