La historia de Raysa
Raysa vive en Uzlat Bani Zyad, distrito de Al-Hada, una de las zonas más conservadoras y pobres de Yemen. Se trata de un área tribal donde la venganza, el matrimonio a temprana edad y las actitudes socioculturales hacia las niñas son un tema preponderante. Sus habitantes por lo general piensan que no vale la pena invertir en la educación de las mujeres porque ello trae desgracia a la tribu y, en última instancia, las chicas terminan viviendo en otra casa. Raysa cuenta su historia.
“Iba a una escuela donde no habÃa maestras y yo era la única alumna mujer. Los niños me tiraban el pelo. Me casé cuando estaba en séptimo grado. Mi suegro no me permitÃa usar ningún tipo de anticonceptivo, de manera que tuve nueve hijos. Me dijeron que debÃa dejar de estudiar para cuidar a los niños y hacerme cargo del hogar.
Con la ayuda de mi marido, insistà en seguir estudiando. TenÃa que ir con mis hijos y caminar unos 8 kilómetros. Muchas niñas de mi comunidad no querÃan ser mis amigas porque yo iba a la escuela donde habÃa niños. Les daba vergüenza lo que yo hacÃa. Una vez que terminé de estudiar, trabajé como maestra voluntaria en la escuela Al-Jihad. Cuando llegué, habÃa sólo 10 alumnas, pero una vez que comencé a enseñar la cantidad subió a 72.
He sido beneficiaria del sistema de contratación de maestras del BEDP. Esta iniciativa ha tenido un impacto enorme en mi vida, tanto social como económica. Ahora no sólo enseño, sino que también defiendo el derecho de las niñas a recibir educación. Aprovecho cualquier reunión social y hablo sobre la importancia de la educación y de enviar a las niñas a la escuelaâ€.
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