DesafÃo
En el medio siglo transcurrido desde la independencia, el paÃs ha conseguido grandes avances económicos y sociales, entre ellos la cuadruplicación del producto interno bruto (PIB) per cápita y el aumento de la esperanza de vida hasta niveles cercanos a los del mundo desarrollado.
El buen desempeño económico se debe, en parte, a la creación –en 1971– de un sistema abierto al exterior para reducir el sesgo antiexportador inherente a la estricta polÃtica de substitución de las importaciones de los años sesenta. El paÃs atrajo inversión extranjera directa (IED), se incorporó en las cadenas manufactureras mundiales y creó empleos en la industria del vestuario y en otros sectores fabriles.
Sin embargo, se hizo evidente que una polÃtica comercial hÃbrida, que combinaba fuerte protección y control de la economÃa nacional con un buen clima para los negocios extraterritoriales, era incompatible con un sólido crecimiento y creación de empleos a largo plazo. Mientras los graduados universitarios se esforzaban por encontrar trabajo a comienzos de los noventa, la tasa de desempleo empezó a escalar, llegando al 15% en 1999. La cesantÃa disminuyó levemente desde entonces, pero se mantiene en torno al 14%.
El Gobierno de Túnez reconoció la necesidad de mejorar la eficiencia y la competitividad de su economÃa interna para evitar asà un deterioro generalizado del empleo.
Estrategia
El Acuerdo de Asociación firmado con la Unión Europea (UE) en 1995 sirvió para asegurar el desarrollo del sector privado y las reformas al comercio. El Gobierno definió un plan para reducir gradualmente la protección del sector nacional, pero lo vinculó con cambios para adaptarse a la mayor competencia y mejorar la competitividad de las empresas tunecinas.
Las reformas incluyeron el ámbito comercial y logÃstico; modificaciones administrativas y normativas para mejorar el clima de inversión; creación y empoderamiento de un consejo sobre competencia; transformaciones en los sectores bancarios y de seguros para incrementar el acceso al financiamiento, y liberalización de servicios clave como transporte marÃtimo, puertos y telecomunicaciones.
Resultados
Gracias a una serie de programas de préstamos para polÃticas de desarrollo de parte del BIRF, Túnez mejoró su competitividad y duplicó las exportaciones en el transcurso de 10 años.
La productividad total se recuperó de una tasa negativa en los años ochenta, al 1,24% en los noventa y al 1,4% en 2000-06. Aunque el Ãndice de crecimiento no superó a Corea del Sur y Malasia durante ese perÃodo, se trata de uno de los mejores resultados de la región de Oriente Medio y Norte de Ãfrica. Más aún, las exportaciones de bienes duplicaron su valor entre 1996 y 2007, mientras que las corrientes anuales de IED mostraron un incremento sostenido, llegando a un promedio de 5% en 2006-08.
Los resultados de los programas apoyados por el Banco que contribuyeron directamente a mejorar la competitividad son los siguientes:
- Fortalecimiento de la ley sobre competencia y creación de un consejo relativo al tema.
- Simplificación de los procedimientos para poner en marcha un negocio, incluida la adopción de un sistema centralizado de licencias y la disminución de trámites de “autorización previa†desde más de 400 actividades hasta 60.
- Eliminación de la restricción a la participación de extranjeros en el capital de las compañÃas de seguro.
- Liberalización parcial del sector de las telecomunicaciones, medida que redujo los precios y aumentó considerablemente el acceso.
- Simplificación del sistema tarifario mediante la reducción progresiva de la cantidad de bandas arancelarias de las 54 iniciales a cinco.
- Reducción del tiempo promedio de demora del despacho aduanero en el puerto de seis a tres dÃas, y reducción del plazo para la aprobación de una zona industrial, de casi cuatro años a seis meses, entre 2000 y 2008.
Hacia el futuro
Túnez deberá seguir impulsando la inversión privada y aumentando la productividad para crecer entre 6% y 7% y reducir el desempleo. Aunque los flujos de IED se han mantenido estables, el gasto privado interno sólo aumentó del 12,3% del PIB en 1997 al 14,2% en 2007.
Los sectores económicos dependen mayoritariamente de trabajadores poco calificados y sólo el 15% de quienes cuentan con empleo tienen un tÃtulo universitario. Por lo tanto, hay poco espacio económico para absorber a los profesionales, quienes constituyen el 60% de los nuevos ingresos al mercado laboral.
Un desafÃo clave será promover la transformación gradual de los sectores tradicionales en otros con un alto coeficiente de conocimientos y de mayor valor agregado, asà como aumentar las inversiones en nuevos ámbitos tecnológicos. En este sentido, el Banco está comprometido con el nuevo modelo de crecimiento del Gobierno y entregará su apoyo mediante trabajo analÃtico, asistencia técnica y préstamos para polÃticas de desarrollo en los años venideros.
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