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En América Latina, transferencias monetarias condicionadas proveen sistemas de protección social a las familias

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  • Programas de transferencias monetarias condicionadas (TMC) benefician a 21 millones de familias o 93 millones de personas en toda América Latina y el Caribe.
  • TMC han demostrado impactos positivos: las familias ingieren dietas más nutritivas, manifiestan mejores condiciones de salud y los niños asisten a la escuela con mayor regularidad.
  • Desde 2005 a 2009, Banco aprobó 16 programas de TMC en 10 países.

8 de abril de 2010—En toda América Latina y el Caribe, los Gobiernos están adoptando cada vez más una herramienta novedosa de protección social para combatir la pobreza y evitar su traspaso de generación en generación. Los programas de transferencias monetarias condicionadas (TMC), que ofrecen dinero a las familias pobres a cambio de que se comprometan a llevar a sus hijos a los centros de salud o a mantenerlos en la escuela, redujeron las tasas de pobreza, aumentaron el uso de los servicios de salud y educación y crearon sistemas de protección social críticos para los niños.

Las TMC fueron introducidas en América Latina y el Caribe a fines de la década de 1990 y benefician en la actualidad a 21 millones de familias -o 93 millones de personas- cada año en toda la región. Los mayores volúmenes corresponden a Brasil y México y ayudan a 12 millones y 5,2 millones de hogares, respectivamente. En Colombia, Familias en Acción asiste a alrededor de un 20% de todos los hogares y en Jamaica el Programa de Promoción a través de Salud y Educación beneficia a casi un 12% de la población.

Las poblaciones vulnerables cosechan frecuentemente los mayores beneficios de las TMC. Una evaluación del programa Chile Solidario realizada en 2006, por ejemplo, comprobó que los beneficiarios rurales experimentaron una reducción del 18% de la pobreza y del 35% de la extrema pobreza.

Las TMC han contribuido a ampliar el uso de servicios de salud y a mejorar las condiciones de nutrición. El control sanitario de niños de 0 a 6 años en Jamaica aumentó en un 38% y el control de crecimiento de niños de 0 a 2 años en Colombia en un 23%. Las familias favorecidas consumieron también más alimentos de mejor calidad nutricional. El estado de nutrición de los niños (medido como relación entre edad y altura) mejoró en México, Colombia y Nicaragua gracias a las TMC.

Cuando los niños se enfermaban, les daba remedios caseros. Ahora puedo llevarlos a la clínica para que los atiendan y examinen. Los médicos les prestan mucha atención.


— Irma Huerta, Zapata Los Molinos, Puebla (México).

Las transferencias alcanzan para marcar una diferencia para la mayor parte de las familias. El dinero transferido mensualmente a México, por ejemplo, fluctúa entre US$12 y US$23 por niño de escuela primaria y US$17 por hogar para gastos de salud.

"Antes no podía llevar a mis hijos al médico por la falta de dineroâ€, dice Irma Huerta de Zapata Los Molinos en Puebla, México, participante del programa. “Cuando los niños se enfermaban, les daba remedios caseros. Ahora puedo llevarlos a la clínica para que los atiendan y examinen. Los médicos les prestan mucha atenciónâ€.

Las TMC han mejorado también la matrícula escolar — el 38% de los niños cuyas familias fueron beneficiadas con el programa Oportunidades en México accedieron a la educación superior— y han aumentado la inversión en actividades como microemprendimientos y agricultura.

Reducción de desigualdad de género

Las mujeres y los grupos marginales en particular, obtienen beneficios de las TMC, que se extienden a menudo más allá del hogar. En México, las mujeres manifestaron una mayor conciencia, mayor control de los recursos familiares y confianza en sí mismas. Programas de Chile, Panamá y República Dominicana ayudaron a grupos indígenas y poblaciones extremadamente pobres a obtener documentos de identidad que no sólo les permiten inscribirse en programas de TMC sino que también les proveen el acceso a otros programas sociales, al derecho de votar y a la protección legal.

“Pude terminar la escuela secundaria gracias al programa y esto le fue de gran utilidad a mi madre porque le permitió independizarse un poco de mi padreâ€, señala Paulina Patishtan, una estudiante indígena Tzotzil de Chiapas en México, manifestando el impacto transgeneracional de su participación en las TMC.

Este tipo de experiencia del beneficiario es común, según Helena Ribe, gerente del Sector de Protección Social para América Latina y el Caribe del Banco Mundial. “Los países con más historial de implementación, incluidos Brasil y México, registran una disminución de la desigualdad, mayor autonomía de la mujer y mejoras en la subsistencia de los hogares, incluidos aumento del ahorro y uso de microfinanzasâ€, afirma Ribe.

Evolución del modelo de TMC

Durante la década pasada, el modelo de TMC se extendió a través de las fronteras nacionales y se produjo una evolución de su diseño e implementación. Muchos programas incorporan sistemas de seguimiento y evaluación rigurosos, emplean nuevas tecnologías como la de permitir a los clientes la utilización de tarjetas bancarias para recibir sus pagos, favorecen la mejora de los servicios de salud y educación y mejoran la coordinación con otros programas sociales.

El programa Chile Solidario, por ejemplo, integra las transferencias de dinero a una variedad de servicios sociales ya existentes. Los participantes firman “un contrato familiar†con el Gobierno para mejorar sus condiciones de vida: este se hace responsable de suministrar a las familias una serie de servicios y recursos de apoyo y los miembros de la familia acuerdan mejorar su salud, educación, dinámica familiar, condiciones de vivienda, empleo e ingresos.

Ampliación del respaldo del Banco

El Banco Mundial ha respaldado las transferencias monetarias condicionadas desde que comenzaron los primeros programas a fines de la década de 1990, ya sea a través de asistencia técnica o financiera. Los especialistas de la institución ayudaron a los clientes a diseñar y fortalecer las metodologías de seguimiento y evaluación, como también los sistemas de información de gestión, permitiendo un mejor control de las actividades de tales iniciativas.

Durante los ejercicios de 2005 a 2009, el Banco amplió su cartera de TMC, aprobando 16 proyectos en 10 países, principalmente en la región mencionada, y extendiéndose los más recientes a Asia oriental y Europa oriental. En el ejercicio de 2009, se ampliaron varios programas de TMC de la región para proteger a las poblaciones vulnerables del impacto de la crisis financiera mundial. El Banco aportó casi US$2.500 millones para ayudar a los países de América Latina y el Caribe a financiar la respuesta a dicha crisis.

En la actualidad funcionan programas de TMC en casi 30 países de todo el mundo. Naciones como Indonesia y Filipinas han aprendido de los programas exitosos de primera generación, incluidos los de México, Brasil y Colombia y han creado programas basados en esas experiencias.

En los últimos años, una comunidad de especialistas en programas de TMC para la región de América Latina y el Caribe —compuesta por personal del Banco y gerentes de los diversos programas de TMC— se ha reunido regularmente para compartir experiencias y debatir cuestiones operativas.


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