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Alocución inicial en la conferencia de prensa de las Reuniones de Primavera; Robert B. Zoellick, presidente del Grupo del Banco Mundial

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Muchas gracias por estar aquí presentes. Entiendo que para algunos no ha sido un viaje fácil.

Estas Reuniones de Primavera constituyen un punto de inflexión para el Banco Mundial.

Desde julio de 2008, cuando comenzaron a sentirse los efectos de la crisis, hemos hecho compromisos por valor de US$105 000 millones. Esto ha batido todos los récords.

La crisis también ha demostrado que los viejos supuestos ya no son pertinentes. Si en 1989 llegó a su fin el “Segundo Mundo” con la caída del comunismo, en 2009 le llegó la hora a lo que se conocía como el “Tercer Mundo”.

Nos encontramos ante una nueva economía mundial multipolar que evoluciona rápidamente. Las placas tectónicas de la economía y la política se están desplazando. Podemos desplazarnos junto con ellas, o seguir observando un mundo nuevo a través del prisma del antiguo. Los países en desarrollo son una fuente importante de demanda de productos y servicios que contribuye a esta recuperación y, con el tiempo, pueden convertirse en polos de crecimiento.

Debemos reconocer estas nuevas realidades y actuar en consecuencia.

Ya no funcionan ni la geopolítica tradicional ni la forma de proceder habitual de las instituciones internacionales. El Banco Mundial tiene que cambiar.

Por lo tanto, este fin de semana nuestros 186 accionistas considerarán cuatro cuestiones fundamentales.

En primer lugar, deben decidir si respaldan el primer aumento de capital en el Banco Mundial de los últimos 20 años. Se hace este pedido por única vez para hacer frente a los efectos de una crisis única.

En nuestro paquete de propuestas se prevé un aumento del capital pagado de US$3500 millones como aumento general del capital y de aproximadamente US$1500 millones como aumento selectivo del capital en relación con las modificaciones en la participación accionaria.

Esto conforma un total de US$5000 millones. En las reuniones de Estambul, calculamos entre US$3000 millones y US$5000 millones, por lo que la situación está bien encaminada.

Como ejemplo del multilateralismo y la distribución de la carga que caracterizan este modelo, más de la mitad de los recursos del paquete provienen de países en desarrollo, a través de incrementos de precios y el uso pleno de sus inversiones en acciones.

En segundo lugar, los accionistas deben decidir si permiten que los países en desarrollo tengan mayor poder de decisión en el manejo de la institución.

Luego de una primera etapa de reformas acordadas en 2008, los países en desarrollo poseen un 44% de participación accionaria. También incorporamos en el Directorio un nuevo miembro en representación de África al sur del Sahara. En la Cumbre del G-20 celebrada en Pittsburgh y en la reunión del Comité para el Desarrollo de Estambul, los accionistas acordaron aumentar al 47%, como mínimo, el porcentaje de participación de los países en desarrollo y en transición. Debemos cumplir esa promesa.

Durante meses se han mantenido las deliberaciones al respecto y esta semana los accionistas continúan con esa labor. Espero que puedan llegar a un acuerdo y dar un paso histórico.

En tercer lugar, nuestros accionistas debatirán la estrategia que debe seguir el Banco luego de la crisis.

Nuestra propuesta consiste en dar prioridad a cinco esferas: dedicarnos a los pobres y vulnerables, especialmente de África al sur del Sahara; crear oportunidades de crecimiento, en particular mediante inversiones en infraestructura y agricultura; promover medidas mundiales comunes para hacer frente a amenazas como el cambio climático; fortalecer el buen gobierno y la lucha contra la corrupción, y prepararnos para las crisis.

Por último, los accionistas examinarán el programa de reforma más ambicioso de la historia del Banco. Está diseñado con un objetivo: lograr que el Grupo del Banco Mundial sea más rápido, flexible, abierto y se centre en la gestión de los riesgos y la obtención de resultados para nuestros clientes.

Algunos ejemplos de estas iniciativas de cambio son las reformas en nuestros mecanismos de financiamiento para inversiones, la mayor libertad de la política de acceso a la información respecto de cualquier otra institución financiera internacional y el anuncio del martes pasado de compartir públicamente nuestras bases de datos económicos.

Toda empresa dinámica debe anticiparse a lo que se avecina y cambiar. Las instituciones públicas deben hacer lo mismo. El mundo actual se mueve rápidamente, y es necesario ser ágiles para abordar los riesgos y oportunidades. Vengo de un evento en el Tesoro de los Estados Unidos, en el que se anunció la creación de un fondo de aproximadamente US$900 millones para mejorar la seguridad alimentaria de los pobres del mundo.

Con la crisis económica mundial muchos se olvidaron de la crisis de los alimentos y los combustibles de 2008.

Pero una sexta parte de la población mundial pasa hambre todos los días. La crisis de los alimentos sigue siendo muy real y constituye una carga económica grave para los países en desarrollo, en especial de África al sur del Sahara.

El mundo no estaba preparado para la última crisis de los alimentos, pero este fondo nos ayudará a estar en mejores condiciones para afrontar la próxima.

Tenemos que responder rápidamente a las situaciones inesperadas.

¿Quién hubiera pensado que un volcán de Islandia causaría semejantes perjuicios a las aerolíneas?

¿Quién hubiera imaginado que afectaría a países como Kenya, Uganda, Etiopía y Senegal, que vieron derrumbarse sus exportaciones de productos perecederos que no pudieron enviarse por avión a Europa?

Los países africanos pueden haber perdido cerca de US$65 millones como consecuencia de la cancelación total de los vuelos en espacio aéreo europeo durante cinco días. Esperamos que el efecto para la gente de África no sea mayor, si es que las aerolíneas vuelven a funcionar con normalidad y las condiciones de seguridad así lo permiten.

El Banco Mundial debe contar con los recursos necesarios y estar bien dirigido para reaccionar ante los riesgos imprevistos de la economía mundial. Necesitamos que el fin de semana los accionistas aprueben los cambios propuestos como paquete.

El acuerdo sobre este conjunto de medidas será un éxito multilateral, si se alcanzan los objetivos. Precisamente, necesitamos un multilateralismo modernizado que trabaje a favor de esta nueva economía mundial multipolar.

Muchas gracias.




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