Centro de información en línea para la prensa

Centro de información en línea para la prensa (i)
Noticias bajo embargo y otros materiales sólo para periodistas acreditados.
Ingreso/ Registro

Planes de protección laboral ayudan a Yemen a sobrellevar crisis alimentaria

Disponible en: Français, العربية, 中文, English
  • Programa de dinero por trabajo emplea a más de 41.000 yemeníes en áreas muy golpeadas por elevados precios de alimentos.
  • Proyectos para construir infraestructura dan empleo a personas durante 50 a 60 días hábiles; cada trabajador gana entre US$300 y US$400.
  • Son necesarias redes de protección social a medida que disminuye gasto social y aumenta índice de pobreza en áreas rurales.

15 de junio de 2010 — En lo alto de las colinas de la zona rural de Yemen, Ghaleb Ahmed sentó a su pequeña hija sobre la rodilla y se prepararon para almorzar. Estaba tomando un descanso de su trabajo de construcción: una nueva carretera de roca y cemento en el pueblo de Hababa, uno de los muchos lugares del país donde los empleos son escasos y resulta difícil alimentar a la familia.

Ahora quizás sea un poco más fácil, por lo menos por un tiempo.

“El pueblo necesitaba una carretera y cuando se concretó el proyecto la conseguimos, además del dinero para construirla. De este modo, podemos comprar alimentos básicos para nuestros hogares, por ejemplo harina", dijo Ahmed en diciembre.

El proyecto fue uno entre varios implementados en el país para ayudar a las comunidades pobres a hacer frente a precios más elevados de los alimentos, empleando a gran cantidad de personas en la construcción o reparación de la infraestructura local.

En marzo de 2010, Ahmed era uno de los 41.000 trabajadores que obtuvieron este empleo temporario. Los proyectos, respaldados por un fondo especial del Banco Mundial para ayudar a los países a recuperarse de la crisis alimentaria mundial, han beneficiado hasta el presente a 17.000 hogares y pagado salarios por US$6,7 millones.

Creación de empleos alivia crisis alimentaria

El Banco Mundial ayudó a nivel global a paliar la crisis alimentaria, colaborando con los programas de creación de empleos en diferentes países. Más de 101.000 personas están trabajando como parte de estas iniciativas en Guinea, Liberia, Nepal, Sierra Leona y Yemen; y 550.000 se beneficiaron de los programas de dinero por trabajo en Etiopía.

Estos números son pequeños en relación a los 23 millones de habitantes del país, donde el 40% de la población rural vive por debajo de la línea de pobreza, admite Afrah Alawi Al-Ahmadi, especialista superior en Desarrollo Humano del Banco Mundial, que trabaja en los programas de asistencia social de Yemen. Pero el éxito de la primera fase del programa de dinero por trabajo (protección laboral) está dando lugar a gestiones más amplias para ayudar a los pobres a través de los planes citados y de otros tipos de asistencia social, por ejemplo las transferencias directas en  efectivo, agrega.

“Dada la necesidad, la tendencia y el nivel de pobreza, las ventajas del programa de protección laboral es evidente. Ahora queremos abarcar más y poner a punto el diseño del plan para hacer frente a la pobreza crónica y, al mismo tiempo, tener la flexibilidad de responder a los impactos cuando se presentenâ€.

Yemen lucha por recuperarse

Yemen, uno de los países más pobres del mundo, todavía lucha por recuperarse de la crisis alimentaria mundial de 2007-08, en la que se observó un considerable aumento en el precio de alimentos básicos como arroz, maíz y trigo.  Esta nación enfrenta en la actualidad escasez de alimentos y precios elevados para los mismos a raíz de una reciente sequía y el aumento abrupto del costo de los fertilizantes y los alimentos importados, en particular de los granos.

En un primer momento, el Gobierno de Yemen intentó controlar los precios del trigo en 2008 duplicando las importaciones estatales de este cereal, pero una caída del precio del petróleo —la principal fuente de ingresos por exportaciones del país— lo forzó a recortar su gasto destinado a los sectores sociales ese mismo año, dice Al-Ahmadi.

Esta última medida  y los elevados precios de los alimentos derivaron en más penurias económicas y un aumento repentino de la pobreza, en especial para la mayoría de los residentes rurales. En la actualidad, se considera que alrededor del 32% de la población de Yemen padece desnutrición e inseguridad alimentaria, dado que los precios siguen siendo altos. 

Y es probable que estos sigan subiendo a medida que el Gobierno abandone de manera gradual los subsidios a la energía no sostenible, empeorando la situación para los pobres en el corto plazo, afirma Al-Ahmadi.

“Es muy sencillo: las personas comen menos cuando tienen menos dineroâ€, explica. “En un país donde el nivel de desnutrición ya es bastante alto, significa que habrá menos comidas y, en cada una de ellas, platos menos abundantes. Una red de protección social a escala es muy necesaria en este momentoâ€, sostiene.

Donaciones por crisis alimentaria ayudan a comunidades

Cuando se produjo la crisis alimentaria, el Programa para hacer frente a la crisis mundial de alimentos (PRCMA) del Banco Mundial destinó US$10 millones para Yemen. Se trató de una donación de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), el fondo para los países más pobres, y se utilizó para financiar durante 2009 la construcción de la carretera de Hababa y otros proyectos que requieren mucha mano de obra.

Los proyectos de dinero por trabajo se diseñaron para emplear a los trabajadores durante 50 a 60 días hábiles, de modo que cada uno de ellos gane entre US$300 y US$400, monto que sería suficiente para cubrir la brecha de ganancias  durante un año para afrontar el costo extra de los alimentos básicos y ayudar a pagar las deudas acumuladas durante la crisis alimentaria. Como los salarios se fijaron por debajo de las tarifas de mercado, los proyectos atraen en su mayoría a postulantes pobres.

El éxito obtenido por el programa hasta el presente ha llevado a pedir que se cubra a más familias y áreas, dice Al-Ahmadi, líder de equipo de un segundo proyecto financiado por una donación del PRCMA de €17,5 millones, realizada por la Unión Europea.

El proyecto ayudará a unos 14.000 hogares pobres a través del programa de protección laboral y entregará transferencias  no condicionadas de efectivo a otros 41.000 hogares durante un año.

US$60 millones para el Fondo Social de Yemen

Ambas donaciones del PRCMA se implementaron por medio del Fondo Social para el Desarrollo de Yemen, un programa gubernamental de 13 años de antigüedad respaldado por 15 donantes, entre ellos el Banco Mundial.

El Fondo, conocido por su estrategia de desarrollo impulsada por la comunidad por medio de la cual las comunidades determinan cómo ayudarse a sí mismas, prestó servicios sociales de manera satisfactoria en un ámbito donde la capacidad gubernamental y no gubernamental es escasa. Por consiguiente, se consideró que este era la manera más rápida y eficaz para canalizar la ayuda del PRCMA a las personas de las áreas rurales, asegura Al-Ahmadi.


La iniciativa de dinero por trabajo emplea a muchos yemeníes en proyectos de infraestructura, que incluyen la remoción de árboles.

En marzo de 2010, el Banco aprobó la entrega de US$60 millones en donaciones de la AIF para el Fondo Social para el Desarrollo, que incluyen US$25 millones para mejorar el acceso a los servicios sociales básicos, US$15 millones para fortalecer a los proveedores de microfinanciamiento y US$5 millones para aumentar la capacidad del gobierno central y local para administrar los programas.

Otros US$25 millones se utilizarán para programas de dinero por trabajo, que es probable que se ejecuten durante varios años en comunidades seleccionadas muy afectadas. El objetivo será crear una red de protección social para proteger inicialmente a 100.000 personas y, en última instancia, a 300.000 personas de los impactos económicos y los rendimientos agrícolas menores a los esperados.

 




Permanent URL for this page: http://go.worldbank.org/9NITDC8QC0