MOSCÚ, 16 de junio de 2010. En medio de la agravada incertidumbre mundial, Rusia experimenta una recuperación económica con problemas respaldada por el aumento del consumo hogareño pero con un desempleo persistentemente elevado y una actividad limitada en materia de crédito e inversiones, dice el Informe económico sobre Rusia n.º 22 dado a conocer en Moscú.
Pedro Alba director a cargo de las operaciones del Banco Mundial en Rusia
El nuevo informe provee análisis actualizados de los desarrollos y políticas económicas recientes de Rusia, como también de las perspectivas sociales y económicas para 2010-11, dadas las posibles iniciativas políticas futuras.
Una recuperación más lenta de lo esperado en el primer trimestre de 2010 y nuevos riesgos de deterioro para la recuperación económica mundial sólo permiten esperar un crecimiento del producto interno bruto (PIB) real del 4,5% en 2010 seguido de un crecimiento del 4,8% en 2011.
"En general, la evolución a comienzos de 2010 indica que Rusia se está recuperando pero el proceso ha sido más difícil de lo previsto al inicio del año", dijo Pedro Alba, director a cargo de las operaciones del Banco Mundial en dicho país. "La recuperación más lenta de lo esperado en la demanda interna, junto con los riesgos de una extensión de la crisis de Grecia a otras economías de Europa occidental y oriental, ha aumentado la incertidumbre sobre la recuperación de la economía rusa".
“En este entorno, la política macroeconómica debe equilibrar cuidadosamente los objetivos de implementar la consolidación fiscal requerida, respaldando al mismo tiempo la recuperación incipiente y ocupándose de las demás cuestiones sociales y regionales”, agregó Alba.
En el primer trimestre de 2010, el PIB real aumentó sólo un 2,9% comparado con el del año anterior, lo que representa menos de lo esperado. El crecimiento del segundo semestre de 2009, que recibió el apoyo del estímulo fiscal, disminuyó en el primer trimestre de 2010. Las estadísticas de producción más recientes para abril de 2010 muestran, sin embargo, una dinámica más positiva, tomando la delantera la industria manufacturera y probablemente cobrando impulso los bienes no comerciables.
La recuperación desigual y la débil demanda hicieron que el desempleo se mantuviera alto en el primer trimestre de 2010, seguido por una caída en abril que reflejó probablemente los aumentos estacionales en el empleo. Los ingresos reales crecieron debido principalmente al aumento de los salarios, las pensiones y los beneficios sociales.
Zeljko Bogetic economista principal del Banco Mundial en Rusia.
"Como era de esperar, el consumo hogareño respaldado por el aumento de los ingresos reales y los salarios impulsó las mejoras año tras año en la demanda interna y global. Pero con la lenta actividad crediticia, el ritmo de recuperación es gradual y no se ha extendido todavía en forma significativa a otros componentes de la demanda", dijo Zeljko Bogetic, economista principal del Banco Mundial en Rusia y autor principal del informe. "La baja actividad en inversiones indica que la mayor parte de las empresas no ha regresado aún a una estrategia de inversión más activa en el entorno de gran incertidumbre y crédito limitado".
La balanza de pagos mejoró en Rusia como resultado del aumento de precios de gas y petróleo y la mayor demanda de exportaciones no petroleras, pero los flujos de capital siguen siendo volátiles en el sector bancario y no bancario, reflejando el movimiento en los precios del crudo y las incertidumbres que persisten en relación con la recuperación de la demanda mundial.
Sergei Ulatov economista del Banco Mundial.
"El cambio reciente de los precios del petróleo se refleja en la dinámica del tipo de cambio", dijo Sergei Ulatov, economista del Banco Mundial y uno de los miembros principales del equipo que preparó el informe. "El tipo de cambio ha sido volátil debido a las fluctuaciones en los precios del petróleo y a la creciente incertidumbre como resultado de la aversión al mayor riesgo asociado con la crisis de la deuda en Europa. Sin embargo, la nueva política de cambio más flexible evitaría un gran impacto en las cuentas externas de Rusia".
La inflación siguió desacelerándose en 2010. La brecha de producción restante, la lenta recuperación de la demanda interna y el suministro de dinero previamente deprimido siguen siendo los factores principales que mantienen la inflación bajo control. La tasa de inflación de 12 meses del 8,8% a finales de 2009 se redujo al 6,0% a finales de abril de 2010.
Tras el considerable impulso del gasto en 2009, el Gobierno intenta ahora retirar gradualmente el estímulo fiscal y fortalecer su posición en el mediano plazo.
Karlis Smits economista del Banco Mundial.
"Mirando hacia lo que queda de 2010, mientras la consolidación fiscal es necesaria e importante, existe el riesgo de que una gran parte del ajuste recaiga nuevamente en los sumamente necesarios gastos de mantenimiento de la infraestructura", dijo Karlis Smits, economista del Banco Mundial y uno de los miembros principales del equipo que redactó el informe. "Los gastos de infraestructura dilapidados, especialmente en el sector del transporte, plantearían un riesgo para la competitividad y las perspectivas de crecimiento en el largo plazo".
La crisis de la deuda en la periferia de Europa occidental ha aumentado los riesgos de deterioro de la recuperación mundial y de los precios del petróleo. Suponiendo que las medidas en vigencia en la Unión Europea prevengan el no pago o una importante reestructuración de la deuda soberana, se proyecta que el PIB mundial aumente un 3,3% en 2010 y 2011 y un 3,6% en 2012 a medida que los flujos de capital privado a los países en desarrollo crezcan de alrededor del 3,0% de su PIB en 2009 al 3,5% en 2012. Se prevé que los precios del crudo promedien los US$78 por barril en 2010 y bajen a unos US$74 por barril en 2011.
Las perspectivas de Rusia analizadas más arriba se basan en el escenario mundial presentado recientemente en las Perspectivas económicas mundiales del Banco Mundial. Sin embargo, subsisten en Europa los riesgos de deterioro de la crisis de la deuda. Mientras las perspectivas fiscales y de la deuda de Rusia son mucho menos acuciantes que en otras naciones debido a que tanto los déficits fiscales como las relaciones entre deuda y PIB son muy inferiores, la posible expansión de la crisis de la deuda en Europa podría conllevar nuevos efectos en este país a través de dos canales clave: los precios del petróleo y los flujos de capital y financieros.