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Banco Mundial reafirma su rol en respuesta mundial a lucha contra el SIDA

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  • Institución nombra al renombrado experto David Wilson como nuevo director del Programa Mundial de Lucha contra el VIH/SIDA.
  • En 2009, el Banco contribuyó con US$630 millones en financiamiento y nuevos compromisos para ayudar a países pobres en la prevención, tratamiento y mitigación de la enfermedad.
  • Comienza Conferencia Internacional sobre SIDA en Viena y los donantes mundiales miden el avance logrado según el plazo de los ODM, fijado para 2015.

14 de julio de 2010 -- Cinco años antes de cumplirse el plazo de los objetivos de desarrollo del milenio (ODM) y con motivo de iniciarse la semana próxima en Viena la XVII Conferencia Internacional sobre el SIDA, (i) la reunión más grande del mundo para seguir los progresos contra la epidemia, el Banco Mundial pone más empeño en detener y revertir la propagación del VIH y del SIDA.

Para la institución y sus asociados mundiales en el desarrollo, la cuenta regresiva de los ODM y la conferencia en Austria representan puntos de apoyo para continuar escalando en la lucha constante por salvar vidas y mejorar la salud mundial: más de 22 millones de personas viven actualmente con VIH y 2 millones morirán a causa del SIDA  este año.

El Banco se ha ubicado a la vanguardia en la formulación de la respuesta mundial a la epidemia desde su aparición; sus programas siguen reconociendo a la enfermedad como un desafío único en materia de salud y desarrollo. En los últimos dos decenios, ha otorgado a nivel mundial US$4.500 millones para programas de prevención, tratamiento, atención y apoyo relativos al VIH en países en desarrollo.

Desde 2006, 4,3 millones de personas han recibido orientación y se han sometido a pruebas a través de proyectos financiados por el Banco destinados a la prevención de este virus. Sólo el año pasado el Banco suministró US$630 millones en desembolsos de financiamiento y nuevos compromisos para programas de lucha contra el VIH y el SIDA, ayudando a los países pobres a subsanar deficiencias críticas en la prevención, tratamiento y mitigación de la enfermedad. También ayudó a 65 países a mejorar sus respuestas nacionales contra el flagelo a través de la Estrategia y Plan de Acción contra el SIDA (i). 

El 8 de julio, el Banco nombró al renombrado experto internacional en SIDA doctor David Wilson  como su nuevo director del Programa Mundial de Lucha contra el VIH/SIDA, reafirmando así el liderazgo de la institución en las cuestiones mundiales sobre dicha enfermedad.

Wilson será responsable de orientar y aplicar la estrategia global del Banco, poniendo énfasis en cuatro aspectos fundamentales: promover estrategias eficaces de prevención; ayudar a los países a reforzar sus sistemas de salud pública para asegurar que el tratamiento antirretroviral es fiable y se puede mantener; integrar las respuestas al VIH en el trabajo más amplio del Banco sobre redes de protección social y otras intervenciones en el desarrollo, haciendo especial hincapié en las viudas, los huérfanos y otros grupos marginalizados, y ayudar a los países a concentrar mejor sus medidas de respuesta mediante el análisis económico de los impactos y factores determinantes del VIH.

Prevención es crucial

Queda más por hacer para reducir las tasas de infección, ya que por cada 100 personas en tratamiento, 250 están infectadas. Esta semana, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA) informó que la prevalencia del VIH había disminuido en los jóvenes en 15 de los países más afectados. En una docena de estas naciones, los niveles de VIH disminuyeron un 25% en personas de entre 15 y 24 años. ONUSIDA atribuyó la reducción a las campañas de prevención y al cambio en la conducta.

La experiencia revela que los esfuerzos de prevención pueden dar resultado. A lo largo del corredor de transporte entre Abidján y Lagos, (i)la carretera principal de África occidental, donde el transporte terrestre de larga distancia es una ruta principal de propagación del VIH, el Banco ha ayudado a aumentar el conocimiento sobre la prevención de la enfermedad, a estimular más diagnósticos y tratamientos de enfermedades de transmisión sexual, a asegurar una mayor disponibilidad y uso de condones y a incrementar significativamente el asesoramiento y las pruebas voluntarias  de detección. Como resultado, las infecciones de transmisión sexual han disminuido de manera pronunciada en las poblaciones clave del corredor.

Wilson señaló que la circuncisión masculina es una intervención de suma importancia que reducirá el contagio del VIH en África.

“Necesitamos mejores programas de prevención que protejan a las personas para que nunca contraigan el VIH”, dijo Wilson. “Uno de los aportes más importantes que puede hacer el Banco es proporcionar a los países datos informativos que les permitan entender dónde y cómo se producen los nuevos contagios, y aplicar estrategias de eficacia comprobada para afrontar esas infecciones. Con mejor evidencia podemos lograr que los servicios preventivos surtan efecto y lograr que el tratamiento del SIDA sea más sostenible”.

El 18 de julio los investigadores del Banco presentarán en Viena  conclusiones  (i) prometedoras de Malawi y Tanzanía sobre incentivos económicos condicionados para la prevención del VIH y otras infecciones de transmisión sexual.

Sistemas son importantes

Con el fin de asegurar que los programas sobre VIH y SIDA sean más efectivos, eficientes y sostenibles, el Banco debe integrar su respuesta al virus con su trabajo más amplio de ayuda a los países en desarrollo para que fortalezcan sus sistemas generales de salud, aseguró Wilson.

“Debemos transformar el tratamiento del SIDA de una respuesta de emergencia a un esfuerzo sostenible, integrándolo en los sistemas nacionales sanitarios  junto con otros servicios del VIH relacionados con la salud y asegurar que cada dólar invertido en esta enfermedad y en la salud en general trabajen recíprocamente juntos para lograr el máximo efecto”, agregó.

El año récord en financiamiento para la salud del Banco –de alrededor de US$4.000 millones en el ejercicio de 2010, en comparación con US$2.900 millones en el ejercicio del año anterior-, refleja la fuerte demanda de respaldo del Banco por parte de los países.

La institución está ayudándolos a adecuar los sistemas para asegurar que el dinero y los servicios lleguen a las personas en mayor riesgo y que las inversiones en desarrollo en otros sectores como infraestructura, transporte y  educación beneficien también la respuesta al SIDA.

En Rwanda, los esfuerzos realizados por el Banco y sus asociados en el desarrollo para fortalecer el sistema de la salud pública han acompañado reducciones significativas en prevalencia del VIH en mujeres jóvenes embarazadas de las zonas urbanas de más de un tercio en cinco años.

Resonancia de los objetivos de desarrollo del milenio

Sin embargo, la respuesta mundial al ODM 6 sobre SIDA aún no es suficiente. Aunque 4 millones de personas reciben  tratamiento de terapia antirretroviral, más de 5 millones continúan esperando  tener acceso a tratamiento. La prevención no detiene todavía la epidemia mundial de manera decisiva. África meridional, con alrededor del 2% de la población mundial y casi un tercio de las infecciones mundiales de VIH, es actualmente el epicentro de la epidemia. Pero tanto los donantes de ayuda como los países pobres ven que se restringen los presupuestos para programas, luego de un período de gran crecimiento del financiamiento mundial de la salud.

Sin embargo, también hay buenas noticias. Existen ahora investigaciones, análisis y herramientas para resolver el problema y las permanentes campañas públicas para promover el sexo seguro podrían reducir en gran medida las tasas de infección por el VIH en muchos países.