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Lámparas fluorescentes compactas ayudan a ahorrar dinero y energía a hogares rurales de Etiopía

  • Crisis energética de 2008 obligó al país a revisar la situación de dicho sector.
  • El proyecto de electricidad resultante, financiado por la AIF, ayudó a Etiopía a ahorrar unos US$96 millones.
  • Consumidores recibieron 5 millones de lámparas de bajo consumo.

ADDIS ABEBA, 2 de septiembre de 2010. Un total de 1.600 millones de personas en todo el mundo todavía utiliza queroseno para alumbrar sus hogares y el 90% de las viviendas rurales de África oriental usa este combustible, que es caro y considerado también peligroso para los seres humanos y el medio ambiente.

Luego de varios episodios de escasez energética en 2008 y 2009, el Gobierno de Etiopía tomó la decisión de transformar la estrategia del país en relación a este sector y optó por abandonar el uso del queroseno en favor de las lámparas de bajo consumo, conocidas como Lámparas Fluorescentes Compactas (CFL, por sus siglas en inglés). La iniciativa ayudó a aliviar la presión de la red de suministro eléctrico nacional y gracias a ella se están ahorrando millones de dólares.

“El cambio que estamos observando en Etiopía es alentador”, dice Luiz Maurer, especialista superior en Energía del Banco Mundial. “No sólo la iluminación es más brillante, limpia y eficiente, sino que ahora es asequible para las personas más pobres”.

Los funcionarios gubernamentales adoptaron un enfoque más empresarial respecto de la energía y la empresa de servicios públicos local ve que puede exportar cada megavatio-hora ahorrado, por ejemplo a Sudán. Una línea de transmisión financiada por la Asociación Internacional de Fomento (AIF) pronto permitirá que Etiopía exporte energía hidroeléctrica limpia y genere reservas provenientes del extranjero para el país.

Por medio de esta iniciativa, respaldada por la AIF y administrada por la Unidad de Energía de la región de África del Banco Mundial (AFTEG), el Gobierno de Etiopía diseñó un programa integral basado en la demanda, que incluía la instalación de condensadores y alumbrado público.

Reducción de la demanda energética

Además, el Gobierno distribuyó gratuitamente 5 millones de CFL a los consumidores a cambio de sus lámparas incandescentes, ahorrando de este modo un 75% de energía. La entrega coincidió con una campaña gubernamental de concientización, denominada “Ahorre energía”, que señalaba los beneficios de economizar este recurso en el hogar y el trabajo.

Tsigereda Habtemariam, residente de Addis Abeba, reemplazó cinco bombillas en su hogar por lámparas fluorescentes compactas. “Dan mejor luz, crean una sensación agradable y la factura disminuye mes a mes”, afirma.

A menos de tres meses de lanzada la iniciativa y con la mitad de las lámparas repartidas, la Corporación Etíope para la Energía Eléctrica (EEPCo, por sus siglas en inglés) logró reducir la demanda máxima en un 80%. La generación de esta energía mediante generadores diésel de emergencia le hubiera costado al país unos US$100 millones, según Maurer. El costo de la distribución de las lámparas fluorescentes compactas llegó sólo a US$4 millones.

 Ampliación del acceso a áreas rurales pobres 

Los efectos positivos del programa de CFL exceden la expansión de la red eléctrica. Los pobres son los más beneficiados.

Los hogares de ingreso bajo, que consumen unos 20 kilovatios-hora por mes, pueden reducir su consumo eléctrico en un 55% por medio de una iluminación eficiente. Durante una crisis energética, en la cual los países experimentan caídas de tensión o arriendan generadores costosos, la lógica para distribuir las CFL es aun más convincente. Una CFL, que cuesta US$0,83 centavos, ahorra US$3,5 por mes en el sector energético.
Este esfuerzo es parte de una cartera energética más amplia de Etiopía, denominada Expansión Acelerada del Acceso (Rural) a la Electricidad, que incrementó el acceso a la luz eléctrica en los poblados desde el 10% al 40%. La financiación del Banco Mundial se realiza en la forma de un préstamo sin intereses de la AIF por US$700 millones durante los últimos cinco años. Otros donantes son el Banco Africano de Desarrollo y el Organismo Francés de Desarrollo.

Una parte del financiamiento del Banco Mundial se ocupará de la manera de desechar las CFL viejas y mejorar los hornos para preparar el pan local o injera, que consumen mucha electricidad.

El Gobierno etíope, basándose en el éxito de este proyecto, redujo los impuestos a la importación de algunos equipos que ahorran energía y redactó un proyecto de ley para prohibir el uso de las lámparas incandescentes. Si se aprueba, será la primera ley de esta índole en un país en desarrollo.


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