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Democratizar la economía del desarrollo

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Robert B. Zoellick

Presidente del Grupo del Banco Mundial

Universidad de Georgetown, 29 de septiembre de 2010

 

 

 

I. Introducción: De la arrogancia a la humildad

 

George Bernard Shaw pronunci√≥ esta frase c√©lebre: ‚ÄúSi todos los economistas se pusieran uno al lado del otro, no¬†llegar√≠an a ninguna conclusi√≥n‚ÄĚ.

 

Si se tienen en cuenta las causas y el curso de la peor crisis económica mundial desde la Gran Depresión, cabe preguntarse si el problema estuvo en que fueron demasiado pocas las conclusiones, o si hubo demasiada certeza.

 

Hoy intentaré persuadir a todos ustedes de que la economía, y en particular la economía del desarrollo, debe ampliar el alcance de las preguntas que plantea, y de esa manera adquirir también más relevancia para abordar los desafíos de la actualidad. Debe ayudar a los responsables de las políticas, que afrontan problemas complejos y multifacéticos.

 

Debe sacar provecho de la atención que recientemente está poniendo en las pruebas empíricas, lo cual es un hecho positivo, pero no debe limitarse simplemente a recopilar datos.

 

Debe ampliar su alcance para tener más en cuenta las experiencias de las economías emergentes que han obtenido buenos resultados, pero no con moldes a pedido, planes detallados ni prescripciones, sino que haciendo averiguaciones, en forma cooperativa y abierta.

 

 

II. ¬ŅEstamos bien equipados para afrontar los problemas acuciantes de la actualidad?

 

La economía ha contribuido considerablemente a la manera en que entendemos nuestro mundo. Pero la economía no siempre acierta. De hecho, puede equivocarse de manera espectacular, como pudimos comprobar en la crisis reciente, cuando algunas ideas desacertadas produjeron muy malos resultados, cuyo precio estamos pagando todos hasta el día de hoy.

 

El Premio Nobel de Econom√≠a se ha otorgado a muchas personas que lo han merecido. Y tambi√©n ha sido concedido a personas cuya afici√≥n por los modelos matem√°ticos se basaba en supuestos heroicos y poco realistas acerca de la humanidad. Un f√≠sico extraordinario se√Īal√≥ una vez que en el campo de la f√≠sica, el Premio Nobel se conced√≠a a los galardonados por estar en lo cierto, mientras que en econom√≠a, a menudo se les otorgaba por ser brillantes.

 

Las teorías modernas de carteras, basadas en estos modelos, proclamaban tener dominio de la incertidumbre de nuestro mundo. Esta arrogancia se transformó en humildad en 2007, durante la crisis de los créditos hipotecarios de alto riesgo que desencadenó la crisis económica mundial. De acuerdo con su modelo de riesgos, un banco de inversiones sufrió durante varios días consecutivos una pérdida que sólo tendría que haber ocurrido una vez en 14 lapsos vitales de nuestro universo.

 

La econom√≠a como disciplina ‚ÄĒfamosa, tal como los imperios, por el auge y la ca√≠da de las teor√≠as‚ÄĒ a menudo se ha deleitado en la confianza asertiva de una ciencia social, al tiempo que bru√Īe sus aspiraciones cient√≠ficas. Sin embargo, en los √ļltimos tiempos ha aumentado notablemente la interacci√≥n con la psicolog√≠a ¬†y la historia, lo que constituye un hecho positivo.

 

La econom√≠a del desarrollo, un campo especializado que estudia la manera en que se puede promover el desarrollo, ha a√Īadido a la econom√≠a una fuerte dosis de sus propias modas y tendencias. Como todo buen dise√Īador, el Banco Mundial ha cumplido un papel en la creaci√≥n de esos estilos.

 

En la d√©cada de 1950, durante los primeros a√Īos de trabajo del Banco Mundial en actividades de reconstrucci√≥n y proyectos de ingenier√≠a, el Departamento de Econom√≠a de nuestra instituci√≥n ten√≠a la responsabilidad de realizar, en el √°mbito relativamente limitado de su competencia, estudios de factibilidad financiera de los proyectos propuestos. Pero el subdirector del departamento de entonces, Paul Rosenstein-Rodan, quiso conceptualizar el desaf√≠o del desarrollo con la teor√≠a del ‚Äúgran impulso‚ÄĚ. Seg√ļn su teor√≠a, el desarrollo depend√≠a de una expansi√≥n simult√°nea de los sectores internos que generara demanda de los productos de cada uno de ellos. Al poco tiempo, algunas econom√≠as de Asia oriental comenzaron a avanzar r√°pidamente sobre la base de un crecimiento ‚Äúm√°s limitado‚ÄĚ impulsado por las exportaciones.

 

Esta era tambi√©n la √©poca en que los economistas del desarrollo manten√≠an la hip√≥tesis de que los pa√≠ses en desarrollo ‚Äúdespegar√≠an‚ÄĚ una vez que recibieran capital para combinarlo con una fuerza de trabajo subempleada. Al parecer, la Uni√≥n Sovi√©tica hab√≠a resuelto este problema mediante el ‚Äúahorro forzoso‚ÄĚ; y algunos sosten√≠an que el Tercer Mundo podr√≠a suplir el ‚Äúd√©ficit de ahorro‚ÄĚ con ayuda externa.

 

En los a√Īos sesenta, el Banco Mundial ampli√≥ la cantidad y los √°mbitos de su investigaci√≥n, y en la d√©cada de 1970 intentaba comprender mejor las causas de la pobreza y buscaba opciones de pol√≠tica para superarla, concentr√°ndose especialmente en las zonas rurales. Como lo se√Īal√≥ un historiador, la instituci√≥n se estaba transformando m√°s bien en un organismo de promoci√≥n del desarrollo que en un banco.

 

En 1972, Hollis Chenery fue nombrado primer economista del Banco, cargo que no ten√≠a precedente. En cierta medida debido a la influencia de Simon Kuznets ‚ÄĒque hab√≠a ganado el Premio Nobel en 1971 por su interpretaci√≥n del crecimiento y el desarrollo a partir de fundamentos emp√≠ricos‚ÄĒ Chenery organiz√≥ el primer programa de investigaci√≥n cuantitativa del Banco, basado en la recopilaci√≥n de grandes cantidades de datos.

 

En los a√Īos ochenta, el foco de atenci√≥n de las investigaciones se traslad√≥ a los incentivos de mercado, la correcta determinaci√≥n de los precios, la energ√≠a y el ajuste macroecon√≥mico.

 

Las cuestiones relativas al g√©nero y al medio ambiente aparecieron en el programa de investigaciones del Banco a fines de la d√©cada de 1980. La reforma de las econom√≠as socialistas y la aparici√≥n del sida se convirtieran en √°reas de atenci√≥n especial despu√©s de 1989, y lo mismo ocurri√≥ con los primeros intentos por comprender el ‚Äúmilagro de Asia oriental‚ÄĚ. La pobreza, la desigualdad y la corrupci√≥n volvieron a surgir como temas de investigaci√≥n durante la d√©cada de 1990.

 

En la d√©cada del 2000, las econom√≠as emergentes, sobre todo China y la India y su impacto en la econom√≠a mundial, as√≠ como el papel de la infraestructura y la agricultura ‚ÄĒtras a√Īos de abandono en lo que respecta al financiamiento‚ÄĒ se han ubicado en los primeros lugares del programa de desarrollo. Lo mismo ha ocurrido con los problemas que enfrentan los Estados fr√°giles, donde la debilidad de sus instituciones los expone a los conflictos y plantea problemas de desarrollo de car√°cter especial.

 

Estas contribuciones han sido impresionantes, y yo admiro los esfuerzos desplegados para generar conocimientos primordiales sobre el desarrollo a√ļn cuando los templos del pensamiento a menudo se hayan desplomado ante el embate de las realidades de la vida.

 

Pero cabe preguntarse ad√≥nde nos ha llevado la econom√≠a del desarrollo. ¬ŅNos est√° ayudando?

 

Aun antes de la crisis, ya se ponían en duda los paradigmas predominantes y se pensaba que era necesario replantear la economía del desarrollo. La crisis solo ha acentuado estos cuestionamientos.

 

En las √ļltimas d√©cadas se han logrado importantes progresos: en el √°mbito de la salud, la educaci√≥n y la lucha contra la pobreza. La proporci√≥n de personas que viven en situaci√≥n de pobreza extrema en los pa√≠ses en desarrollo se ha reducido m√°s de la mitad en el cuarto de siglo transcurrido desde 1980; las tasas mundiales de mortalidad infantil han disminuido casi a la mitad.

 

Sin embargo, el √©xito no ha sido parejo; en los pa√≠ses existe frustraci√≥n por la falta de avances en la superaci√≥n de la pobreza y el logro de los objetivos de desarrollo del milenio, que constituyen una vara √ļtil para medir los progresos realizados. Los mayores avances en la reducci√≥n de la pobreza se han producido en Asia oriental y meridional y en Am√©rica Latina. Si bien se cumplir√° el objetivo mundial de reducir a la mitad del n√ļmero de personas que viven en situaci√≥n de pobreza extrema para el a√Īo 2015, los progresos en √Āfrica al sur del Sahara a√ļn son insuficientes, a pesar de los notables avances de los √ļltimos tiempos. Los progresos a nivel de cada pa√≠s son a√ļn m√°s disparejos: tan solo 45 de los 87 pa√≠ses sobre los que se dispone de datos ya han logrado el objetivo referente a la reducci√≥n de la pobreza o se encuentran bien encaminados para alcanzarlo.

 

La crisis ha puesto de relieve otras transformaciones que tienen repercusiones m√°s amplias.

 

Incluso a medida que los pa√≠ses comienzan a recuperarse, muchos se preguntan acerca de lo que consideran la ‚Äútrampa de los pa√≠ses de ingreso mediano‚ÄĚ, esto es, el temor de que la reactivaci√≥n inicial del crecimiento pierda impulso y transcurran muchos a√Īos, con dolorosos contratiempos, antes de que esas naciones puedan sumarse al grupo de pa√≠ses de ingreso alto.

 

El √©xito de China y otros pa√≠ses ha planteado interrogantes acerca del papel del Estado. ¬ŅCu√°les son sus roles eficaces y apropiados? ¬ŅPropiciador? ¬Ņ√Ārbitro de reglas claras y justas? ¬ŅHabilitador? ¬ŅInversionista? ¬ŅPropietario? ¬ŅO consagrador de ganadores?

 

Los beneficios de la globalizaci√≥n y la reforma a√ļn deben llegar a muchos pobres. Numerosas personas consideran que las prescripciones de pol√≠tica econ√≥mica del Consenso de Washington son incompletas y que no prestan atenci√≥n a las cuestiones institucionales, ambientales o sociales, o simplemente carecen de una filosof√≠a que las oriente.

 

Otros proclaman que las pol√≠ticas ‚Äúortodoxas‚ÄĚ est√°n ayudando a los pa√≠ses en desarrollo a sobrellevar la crisis, y se√Īalan que algunos pa√≠ses desarrollados se apartaron de las lecciones ortodoxas de las finanzas y la presupuestaci√≥n, y eso los ha puesto en peligro.

 

 

III. En el nuevo mundo multipolar se requieren conocimientos multipolares

 

Adem√°s del cuestionamiento de los antiguos postulados, se est√° produciendo una serie de transformaciones m√°s complejas.

 

Tal como las placas tectónicas de la economía se han desplazado, lo mismo debe ocurrir con los paradigmas.

 

Las economías emergentes son ahora variables fundamentales en la ecuación del crecimiento mundial. El mundo en desarrollo está asumiendo la conducción de la economía mundial. Gran parte de la recuperación del comercio internacional se ha debido a la fuerte demanda de importaciones por parte de países en desarrollo. Encabezados por los mercados emergentes, los países en desarrollo representan actualmente la mitad del crecimiento mundial y van a la vanguardia de la recuperación del comercio internacional.

 

Se observa una tendencia similar en lo que respecta al desarrollo mundial, ámbito en el que los países en desarrollo asumen funciones importantes junto con los participantes tradicionales. Estos nuevos asociados no sólo aportan ayuda, sino que se están transformando en importantes asociados comerciales y en fuentes de inversión y conocimientos. Su experiencia es relevante.

 

Sin embargo, por demasiado tiempo las prescripciones han circulado en un solo sentido. Una nueva economía multipolar exige conocimientos multipolares.

 

Con la desaparición del anticuado concepto de Tercer Mundo, el Primer Mundo debe abrirse a la competencia en ideas y experiencia.

 

El flujo de conocimientos ya no es √ļnicamente desde el norte hacia el sur, de occidente a oriente, de los ricos a los pobres.

 

Las econom√≠as en alza aportan nuevos enfoques y soluciones. Observamos todo esto mientras la India asesora a √Āfrica en agricultura orientada a la lecher√≠a; mientras China aprende de √Āfrica sobre eficaces enfoques del desarrollo impulsado por la comunidad en Ghana y Nigeria; mientras los Estados Unidos aprende de China sobre ferrocarriles de alta velocidad, y el Primer Economista del Banco Mundial, por primera vez en los 66 a√Īos de existencia de nuestra instituci√≥n, procede de un pa√≠s en desarrollo: Justin Yifu Lin, que estudi√≥ en la Universidad de Beijing y la Universidad de Chicago.

 

Las profundas conferencias Marshall dictadas por Justin en la Universidad de Cambridge en 2007, en las que analizaba por qué muchos países no se desarrollaban, son un ejemplo de esta nueva influencia del pensamiento fundado en experiencias más variadas.

 

Ya no se trata del Consenso de Washington. No se puede formar consenso sobre economía política desde una ciudad para que luego eso se aplique a todas las demás. Se trata de la experiencia sobre lo que da resultados, en Nueva Delhi, en São Paulo, en Beijing, en El Cairo y en Accra. De la experiencia puede surgir el consenso. Pero ello solo puede ocurrir si la base es sólida, y ampliamente aceptada.

 

 

IV. ¬ŅLa econom√≠a del desarrollo se ha desviado del camino?

 

¬ŅLa econom√≠a del desarrollo aborda actualmente los problemas m√°s importantes que enfrentan los pa√≠ses en desarrollo, o se ha extraviado en el camino?

 

Voy a ser muy claro y sincero. No soy economista. Ustedes pueden pensar que con eso lo he dicho todo. ¬ŅPor qu√© inmiscuirse?

 

¬ŅPor qu√© abrir una caja de Pandora como esta?

 

Por la sencilla raz√≥n de que los encargados de formular las pol√≠ticas dirigen su atenci√≥n a la econom√≠a, y los responsables de las pol√≠ticas en los pa√≠ses en desarrollo dirigen a√ļn m√°s su atenci√≥n a la econom√≠a del desarrollo. Es relevante.

 

La primera vez que tom√© un curso de econom√≠a del desarrollo fue en 1973, un a√Īo de turbulencia econ√≥mica por el embargo √°rabe del petr√≥leo y poco despu√©s de la desintegraci√≥n del sistema cambiario de Bretton Woods. Tal vez como algunos de ustedes, yo me interes√© en la econom√≠a del desarrollo porque esta disciplina parec√≠a importante para cualquier persona interesada en las relaciones internacionales, en la forma c√≥mo crecen las econom√≠as y en las pol√≠ticas p√ļblicas. Despu√©s de todo, como otros han se√Īalado, desde siglo XVII hasta principios del siglo XIX los economistas cl√°sicos tambi√©n escribieron sobre el desarrollo, aunque los estudiosos formalizaron la disciplina mucho tiempo despu√©s.

 

Desde entonces, mi principal inter√©s han sido las pol√≠ticas. En mi caso, este inter√©s ha evolucionado como una combinaci√≥n de historia, econom√≠a, historia econ√≥mica, finanzas, derecho, pol√≠tica y gobierno, y psicolog√≠a . La experiencia ha puesto de relieve la complejidad del mundo en que vivimos. La pr√°ctica ha generado en m√≠ cierto escepticismo con respecto a los dise√Īos grandiosos y cierta cautela en relaci√≥n con la ingenier√≠a social. Observ√© con preocupaci√≥n cuando la econom√≠a vir√≥ de la econom√≠a pol√≠tica a la teor√≠a ‚Äúpura‚ÄĚ.

 

Tengo respeto por la erudici√≥n, disfruto aprendiendo sobre la investigaci√≥n y me he beneficiado de la estimulante interacci√≥n con muchos acad√©micos a lo largo de los a√Īos.

 

La economía ha despertado en mí el apetito por los resultados prácticos de las investigaciones y el aprendizaje. Sin duda, muchos de ustedes en esta gran universidad tienen ese mismo interés.

 

Por eso, tal vez se pueda permitir que alguien que no sea erudito plantee algunas preguntas en materia de investigación a nombre de los responsables de formular las políticas.

 

¬ŅY qu√© otro lugar mejor que este, la Universidad de Georgetown, para tratar de combinar la erudici√≥n con las pol√≠ticas?

 

Entonces, perm√≠tanme preguntarles: ¬ŅHemos ido pasando de una certeza falsa a la otra?

 

¬ŅAcaso el desencanto con las grandes teor√≠as del desarrollo ha llevado a una reacci√≥n exagerada y provocado una retirada a los laboratorios y a diminutas aldeas de desarrollo?

 

En los √ļltimos 10 a√Īos, a medida que ha ido aumentado la creencia de que no existe una soluci√≥n simple para el desarrollo, se ha producido un vuelco hacia investigaciones del desarrollo sobre bases m√°s emp√≠ricas. Y este es un acontecimiento muy bien recibido y muy positivo. Treinta a√Īos atr√°s, Deng Xiaoping, otro practicante de la econom√≠a del desarrollo, recomend√≥ ‚Äúemancipar la mente para buscar la verdad en los hechos‚ÄĚ. Doscientos a√Īos antes, el fil√≥sofo brit√°nico David Hume escribi√≥: "Un hombre sabio adecua su creencia a la evidencia‚ÄĚ.

 

¬ŅPero la impresionante cantidad de datos y herramientas anal√≠ticas disponibles en la actualidad est√° suficientemente relacionada con las urgentes interrogantes que enfrentan las autoridades, los asesores y los inversionistas de los pa√≠ses en desarrollo?

 

¬ŅO es esto m√°s bien como un mapa del mundo que se va completando mediante el estudio meticuloso, una por una, de aldeas escogidas en forma no aleatoria?

 

Con demasiada frecuencia, para los responsables de la formulación de las políticas, los resultados positivos de las investigaciones parecen ser subproductos ocasionales de la investigación y no su objetivo inicial.

 

Con demasiada frecuencia, los economistas dedicados a la investigación no empiezan por los temas clave que representan lagunas en los conocimientos de los profesionales del desarrollo, sino que buscan preguntas que puedan responderse con las herramientas preferidas por el sector en ese momento.

 

Las grandes interrogantes que plantean los responsables de formular las pol√≠ticas son sumamente complejas. ¬ŅPero, tienen nuestras investigaciones actuales un enfoque demasiado limitado ‚ÄĒy son demasiado deficientes en cuanto a su validez externa o la posibilidad de proyectarlas en mayor escala‚ÄĒ como para proporcionar a los encargados de las pol√≠ticas los conocimientos que estos necesitan?

 

Soy de la opinión que hace falta un enfoque más pragmático, un enfoque que aborde decididamente las principales lagunas en los conocimientos para poder formular las políticas de desarrollo.

 

Un enfoque en el cual las necesidades de los responsables de las pol√≠ticas y los profesionales del desarrollo sean el centro de atenci√≥n primordial y no una ocurrencia acad√©mica de √ļltimo momento.

 

Un enfoque que abra las puertas a todos quienes tengan experiencia pr√°ctica.

 

 

V. Revisión de los viejos truismos

 

Tambi√©n debemos preguntarnos si acaso no hemos quedado atrapados en los conocimientos recibidos. ¬ŅLa certeza nos ha impedido percatarnos de las oportunidades?

 

La historia del desarrollo ha mostrado que no existen soluciones universales. Hemos progresado mucho desde la arrogancia de los a√Īos sesenta en el √°mbito de la econom√≠a, con su fe en la asignaci√≥n del capital y el afinamiento de la econom√≠a al estilo keynesiano, o su creencia de que la pobreza podr√≠a superarse con ciudades modelo e ingenier√≠a social, todo cuidadosamente encapsulado en un plan preparado por economistas del mundo desarrollado.

 

El hecho de que hoy día esas ideas hayan perdido credibilidad es un avance. Pero no podemos detenernos ahí. Debemos ir más allá de la noción de que no existen soluciones universales.

 

Efectivamente, hay algunos principios básicos que podemos seguir: la creencia en los derechos de propiedad; los derechos contractuales; el uso de los mercados; el establecimiento de incentivos adecuados; las ventajas de la competencia dentro de las economías y entre estas; la importancia de la educación; la estabilidad macroeconómica. Pero, sobre todo esto tal vez podríamos aprender más bien de la historia económica que de los modelos económicos.

 

Como se ha destacado en los informes Doing Business del Banco Mundial, las pymes pueden prosperar si existen condiciones propicias que fomenten el espíritu de empresa en lugar de obstaculizarlo o restringirlo.

 

Además de los principios básicos, la experiencia recomendaría que tal vez fuera necesario considerar políticas diferenciadas.

 

Las pol√≠ticas adecuadas pueden variar seg√ļn la fase del desarrollo de que se trate: por ejemplo, la decisi√≥n de apoyarse en el crecimiento impulsado por las exportaciones y no por la demanda interna, o abocarse a distintos tipos de innovaci√≥n, seg√ļn la cercan√≠a de las empresas a las fronteras tecnol√≥gicas.¬†

 

Es posible que las políticas que resultan apropiadas en la actualidad sean distintas de las de la década de 1970 debido a los cambios provocados por la Internet y la importancia creciente de las cadenas de suministro en las transacciones internacionales.

 

Las políticas adecuadas en materia de regulación financiera pueden variar en las distintas fases del proceso de desarrollo: aquello que puede servir de resguardo en un contexto puede provocar asfixia en otras circunstancias.

 

Sobre todo, debemos ser honestos acerca de lo que desconocemos, acerca de las lagunas en los conocimientos que nos impiden avanzar.

 

VI. Lo que ahora tenemos que saber

 

Por lo tanto, con ánimo inquisitivo y a partir de un examen interno de nuestros propios programas de desarrollo, quisiera plantear cuatro conjuntos de problemas merecedores de futuras investigaciones. La lista no es exhaustiva: otros harán aportes adicionales al debate. Permítaseme, sin embargo, comenzar con estos elementos.

 

Logro de la transformación

 

En primer lugar debemos comprender mejor el modo en que se producen las transformaciones econ√≥micas. ¬ŅPor qu√© algunos pa√≠ses han logrado un crecimiento sostenido, en tanto que otros al parecen siguen siendo cautivos de una terrible pobreza?

 

La Comisi√≥n de Crecimiento, presidida por un acad√©mico y profesional, Michael Spence, identific√≥ 13 econom√≠as que lograron mantener altas tasas de crecimiento sostenido durante m√°s de 25 a√Īos. ¬ŅPor qu√© tan pocas?

 

¬ŅC√≥mo logran los pa√≠ses transformar sus econom√≠as para reducir la pobreza, crear empleo, promover la inversi√≥n interna y externa y luego, con el tiempo, incrementar los salarios y mejorar las condiciones de vida, aumentar las oportunidades, promover la innovaci√≥n, proteger a las personas vulnerables y adaptarse a perturbaciones de origen natural o econ√≥mico?

 

Los países operan en una economía mundial, por lo cual los cambios de las condiciones mundiales pueden llevar a diferentes modalidades de desarrollo.

 

Debemos llegar a conocer más profundamente el proceso de evolución de la estructura de una economía, lo que no se refiere exclusivamente al tránsito de la agricultura a la industria y a los servicios con el transcurso del tiempo. Dentro de cada uno de esos sectores tenemos que enriquecer en gran medida nuestro saber sobre el proceso de consecución de bienes y servicios de mayor calidad, y sobre los factores que determinan el dinamismo económico de un país y los que favorecen la aplicación de ajustes flexibles a la estructura de una economía.

 

En su investigaci√≥n innovadora, Paul Collier ha examinado la contribuci√≥n de las pol√≠ticas nacionales de buena gesti√≥n de la cosa p√ļblica a evitar ‚Äúla maldici√≥n de los recursos naturales‚ÄĚ o, mejor a√ļn, a utilizar una posici√≥n competitiva en la esfera de los recursos o productos primarios, como base de un crecimiento inclusivo y sostenible.

 

Las referidas no son tan solo cuestiones de política de gobierno, sino que además guardan relación con la política de negocios y con el comportamiento de las empresas.

 

Debemos evitar los cors√©s intelectuales que embotan el esp√≠ritu inquisitivo. Casi todas las econom√≠as entra√Īan una combinaci√≥n de mercados, el sector privado y el Estado. Las preguntas clave consisten en establecer c√≥mo y con qu√© fin deben interrelacionarse esos componentes, e identificar los costos y beneficios que ellos implican; no s√≥lo en la esfera econ√≥mica, sino tambi√©n en el plano social.

 

Me inclino a sostener que un mercado competitivo debe ser el mecanismo fundamental de asignaci√≥n de recursos en una econom√≠a. Pero hay fallas del mercado. Tambi√©n las hay en el gobierno, una de las cuales consiste en la incapacidad de corregir las fallas del mercado. Una buena gesti√≥n de la cosa p√ļblica, la lucha contra la corrupci√≥n, y el Estado de derecho tienen un importante papel que cumplir, y por buena gesti√≥n de la cosa p√ļblica ha de entenderse algo m√°s que la mera eficiencia econ√≥mica.

 

Se trata de cuestiones de política económica.

 

La mayoría de los gobiernos, lo admitan o no, tratan de promover la industria de un modo u otro; directamente o a través de la política tributaria, subsidios, incentivos, medidas de protección, mecanismos de competencia o innumerables otros instrumentos. Esos programas estimulan muy vivas polémicas. Las evaluaciones serias, en cambio, han sido escasas y rara vez rigurosas. Se requieren, en forma apremiante, nuevos programas de investigación para evaluar esas políticas, sean estas de amplia base, centradas en sectores o para empresas específicas.

 

Ampliación de oportunidades

 

En segundo lugar, tenemos que conocer mejor la manera de ampliar las oportunidades económicas para lograr un desarrollo inclusivo y sostenible, para que las sociedades aprovechen y promuevan el espíritu innovador y la energía de cada uno de sus miembros. Tenemos que conocer mejor los obstáculos que se oponen a una mejor prestación de servicios y a un acceso más expedito al financiamiento para los pobres.

 

¬ŅC√≥mo podemos ayudar a los j√≥venes a aprender, y a las personas de m√°s edad a seguir aprendiendo? ¬ŅCu√°les son las v√≠as m√°s apropiadas para conectar la educaci√≥n con el empleo, y este con el aumento de los conocimientos t√©cnicos?

 

Conozco casos de aton√≠a en el desarrollo que obedecen a que los pobres est√°n desprovistos de acceso a los mercados y al financiamiento. Muchas peque√Īas empresas no pueden obtener cr√©dito, no pueden usar sus bienes como garant√≠a, y a los competidores no les es posible bajar los precios. En esas comunidades pobres necesitamos m√°s, y no menos, mercados, para crear oportunidades adicionales. Pero ¬Ņc√≥mo hemos de realizar la gesti√≥n de los riesgos que los mercados inevitablemente traen consigo? ¬ŅC√≥mo ayudamos a las personas a realizar la gesti√≥n del cambio?

 

Estas preguntas nos obligan a ahondar la reflexi√≥n a fin de conocer qu√© intervenciones pueden influir en la m√°xima medida posible; averiguar por qu√© programas similares dan mejores resultados en unos pa√≠ses que en otros; qu√© papeles cumplen la buena gesti√≥n p√ļblica, la transparencia, la competencia en el sector privado y la participaci√≥n ciudadana.

 

La ampliación de las oportunidades tiene también importantes dimensiones regionales y mundiales.

 

¬ŅC√≥mo podemos garantizar un proceso de integraci√≥n regional y mundial m√°s inclusivo?

 

La crisis econ√≥mica dio lugar a la mayor disminuci√≥n anual del comercio mundial de los √ļltimos sesenta a√Īos. Muchos pa√≠ses en desarrollo ‚Äďguiados en parte por el asesoramiento del Banco Mundial- han hecho de la integraci√≥n mundial un componente clave de su estrategia de crecimiento. ¬ŅPersistir√° el √©xito del modelo de transformaci√≥n basado en un crecimiento orientado por la exportaci√≥n ‚Äďcuya adopci√≥n por ciertos pa√≠ses de Asia oriental constituye un c√©lebre ejemplo‚ÄĒ habida cuenta, en especial, de los cambios experimentados por la deuda y las condiciones demogr√°ficas de los pa√≠ses desarrollados, y por la excepcional capacidad manufacturera de China?

 

¬ŅLa realidad actual hace m√°s aconsejable la adopci√≥n de v√≠as de crecimiento a trav√©s de la demanda interna o de la integraci√≥n regional, con un diferente conjunto de obst√°culos, tales como la necesidad de aumentar la productividad del agro, promover la demanda local y crear infraestructura regional?

 

Debemos prestar más atención al papel del sector privado como instrumento de consecución de los beneficios mundiales de la integración internacional.

 

En los a√Īos dos mil, la afluencia de inversiones extranjeras directas (IED) fue la mayor fuente de capital para los pa√≠ses en desarrollo, y represent√≥ un aporte decisivo para transferir tecnolog√≠a a las empresas de esos pa√≠ses.

 

¬ŅQu√© pol√≠ticas permiten atraer y retener IED y crear mayores oportunidades para las inversiones extranjeras, en beneficio de la poblaci√≥n local y de su participaci√≥n en la econom√≠a? Nuestra labor en la IFC en relaci√≥n con el sector privado ha representado una contribuci√≥n a nuestras investigaciones econ√≥micas sobre esos temas, al sugerir oportunidades de profundizaci√≥n de la cooperaci√≥n entre el sector p√ļblico y el sector privado. La cuesti√≥n reviste decisiva importancia para √Āfrica, que tiene que promover la afluencia de inversiones extranjeras y generar ahorro interno, mercados financieros locales e inversiones locales.

 

Manejo del riesgo y la vulnerabilidad

 

En tercer término, debemos estar en condiciones de enfrentar los nuevos desafíos mundiales que implica el manejo de los riesgos que enfrentan las economías y las personas. Nuestro mundo es más riesgoso de lo que muchos suponían.

 

Un gran segmento de la poblaci√≥n del mundo en desarrollo sigue siendo especialmente vulnerable a las perturbaciones: desde desastres naturales hasta pandemias sanitarias, guerras y confrontaciones civiles, perturbaciones de los precios del petr√≥leo y los alimentos, crisis econ√≥micas regionales y mundiales. El problema del cambio clim√°tico se a√Īade a esa gama de riesgos.

 

Nuestros clientes necesitan eficientes y eficaces políticas de protección social a precios asequibles, para contrarrestar nuevos riesgos ambientales, hacer frente a vulnerabilidades del sector financiero y realizar la gestión de los riesgos macroeconómicos planteados por la globalización.

 

Hasta ahora se ha prestado más atención al riesgo financiero que al riesgo humano. Debemos corregir ese desequilibrio.

 

Necesitamos investigaciones adicionales sobre la manera de reducir el conflicto y estabilizar a los Estados fr√°giles combinando estrechamente seguridad, buena gesti√≥n p√ļblica y pol√≠ticas de desarrollo, lo que constituye el tema del nuevo Informe sobre el Desarrollo Mundial del Banco Mundial. Necesitamos investigaciones adicionales sobre g√©nero, que es el tema del informe siguiente.

 

Fen√≥menos naturales no previstos individualmente pero en conjunto previsibles pueden desviar pronunciadamente de su senda aun a pa√≠ses con un desempe√Īo satisfactorio. Necesitamos datos clim√°ticos e hidrol√≥gicos adicionales para calibrar los sistemas de alerta de sequ√≠as e inundaciones; m√°s instrumentos de ‚Äúseguros‚ÄĚ para ayudar a realizar programas de recuperaci√≥n espec√≠ficos y a la vez evitar peligrosos reveses macroecon√≥micos.

 

Necesitamos m√°s an√°lisis sobre seguridad alimentaria, aumento de la productividad del agro, variedades de semillas mejoradas, y agricultura resistente al clima, en un contexto en que el mundo se prepara para alimentar a los 3000 millones de personas adicionales que seg√ļn se prev√© habr√° en 2050.

 

 

Conocer lo eficaz: la agenda de resultados

 

En cuarto y √ļltimo t√©rmino, es necesario¬†saber qu√© cosas funcionan y contar con un programa de investigaciones que se centre en los resultados. Se deben recoger m√°s pruebas y datos para evaluar la eficacia de los esfuerzos en pos del desarrollo, incluida la asistencia.

 

¬ŅDe qu√© manera los pr√©stamos y la ayuda para el desarrollo pueden generar identificaci√≥n y participaci√≥n en la esfera local, captar puntos de vista locales, hacer participar a m√°s amplios estratos sociales; hacer que el desarrollo no sea asunto exclusivo de las elites; generar mayores oportunidades de competir, y difundir m√°s ampliamente la propiedad? ¬ŅC√≥mo podemos combinar los servicios p√ļblicos con el financiamiento y la prestaci√≥n de los mismos por entidades privadas?

 

La ayuda y los pr√©stamos, sea que provengan de fuentes p√ļblicas o privadas, no son los principales motores del √©xito en materia de desarrollo. El papel principal debe estar a cargo de la poblaci√≥n y el gobierno de los pa√≠ses de que se trate.

 

En la esfera de la economía del desarrollo es necesario prestar mucha más atención a la evaluación de los resultados.

 

Los clientes del Banco Mundial lo necesitan, nuestros accionistas lo exigen, y sin ello la economía práctica del desarrollo quedará en agua de borrajas.

 

 

VII. Más allá de la torre de marfil, hacia un nuevo modelo de investigación: Datos abiertos, conocimientos abiertos, soluciones abiertas

 

¬ŅQu√© significa esto para el Banco Mundial?

 

Nada menos que un enfoque totalmente nuevo: datos abiertos, conocimientos abiertos, soluciones abiertas. 

 

Esta iniciativa dar√° acceso al cofre del tesoro de datos y conocimientos del Banco Mundial a cada trabajador de la salud de cada aldea; a cada investigador, a todos.

 

Los economistas del Banco Mundial dedicados a la investigación han estado a la vanguardia, en todo el mundo, en medición de la pobreza y la desigualdad, y han realizado una labor pionera en relación con la prestación de servicios educativos y sanitarios que han cambiado la manera en que concebimos esos temas.

 

La labor de investigación realizada por el Banco ha representado una significativa contribución al conocimiento de la globalización y sus repercusiones; a la comprensión de la relación entre crecimiento y pobreza; a evaluar políticas y programas, y al análisis de la eficacia de la ayuda.

 

No obstante, también se nos ha criticado por la manera en que la investigación se ha usado en algunos casos para hacer proselitismo a favor de las políticas del Banco, sin adoptar siempre un enfoque equilibrado sobre las pruebas o dar muestras de un adecuado escepticismo. Además, en consonancia con abundantes investigaciones académicas, la labor analítica realizada por el Banco en muchos casos ha carecido de una transparencia de amplia base, sobre todo para quienes se verían afectados en mayor medida por las políticas emanadas de esos análisis.

 

El Banco es hoy la principal fuente de conocimiento sobre el desarrollo. Pero todos deben tener acceso al conocimiento, en un mundo en que no hay un marco te√≥rico √ļnico, omnicomprensivo, y en que la erudici√≥n debe estar vinculada con la pr√°ctica.

 

En un mundo en que las economías en desarrollo tienen tanto que difundir como las desarrolladas.

 

Debemos democratizar y desmitificar la economía del desarrollo, reconociendo que no tenemos el monopolio de las respuestas.

 

Debemos abrir las puertas, aceptando que hay otros que pueden encontrar y crear sus propias soluciones. Esta revolución de la investigación abierta ya está en marcha.

 

Debemos reconocer que el conocimiento sobre el desarrollo ya no es exclusivo del investigador, del académico ni de la torre de marfil. Tiene que ver con la trabajadora de la salud que toma nota de los resultados de su labor; con el funcionario local que pega un cartel con el presupuesto del colegio en la puerta del aula para que los padres puedan reclamar si sus hijos no reciben todas las prestaciones que corresponden; con el ministro, el académico, el estadístico y el empresario que cambian ideas sobre el impacto de los incentivos.

 

El conocimiento del desarrollo guarda relaci√≥n con la econom√≠a pol√≠tica, la gesti√≥n de la cosa p√ļblica y la transparencia, y con el reconocimiento del hecho de que todos esos aspectos son pertinentes, y ninguno de ellos constituye una zona vedada a la investigaci√≥n.

 

En este nuevo mundo de investigaciones sobre políticas necesitamos un saludable escepticismo, pero también un cordial espíritu de innovación.

 

En nuestra labor, el alcance mundial debe estar aunado a la sensibilidad local.

 

Necesitamos humildad frente a complejos problemas que requieren observación, ensayos, verificaciones, así como honestidad para reconocer los casos en que los esfuerzos, por bien intencionados que sean y por profunda que sea la dedicación de quienes los realizan, son, sin embargo, infructuosos.

 

Debemos trabajar con expertos en historia económica, gobierno, economía política, antropología, psicología  y en algunos casos con expertos en ciencias físicas y biológicas.

 

Por encima de todo, no debemos limitarnos a un¬†modelo ‚Äúde √©lite‚ÄĚ de investigaci√≥n.

 

El modelo no puede seguir consistiendo exclusivamente en investigar cierto tema y luego escribir un art√≠culo esperando que alguien lo lea. El nuevo modelo debe ser ‚Äúmayorista‚ÄĚ y en red. Debe abrir cada vez m√°s la informaci√≥n y el conocimiento a los dem√°s, para dotarlos de las herramientas que les permitan realizar por s√≠ mismos la investigaci√≥n econ√≥mica.

 

Con una investigaci√≥n en red todos pueden ayudar a recopilar y dar a conocer los datos que tanto se requieren. Necesitamos m√°s datos b√°sicos, de distintos pa√≠ses y per√≠odos, sobre salud, educaci√≥n, infraestructura y g√©nero. Necesitamos m√°s y mejores datos sobre finanzas p√ļblicas, en especial a niveles subnacionales, lo que reviste decisiva importancia para una mejor gesti√≥n p√ļblica. Necesitamos manos y mentes adicionales para confrontar la teor√≠a con las pruebas en relaci√≥n con grandes temas de pol√≠ticas.

 

Este es el rumbo que quiero que emprenda el Banco Mundial. Es la democratización de la economía del desarrollo, que cambiará definitivamente el modo en que realizamos investigaciones sobre el desarrollo.

 

El Banco ha emprendido esa labor.

 

En la primavera pasada pusimos en marcha una iniciativa de Datos Abiertos, poniendo a disposici√≥n del p√ļblico ‚ÄĒgratuitamente‚ÄĒ m√°s de 2000 indicadores financieros, de negocios, de salud, econ√≥micos y de desarrollo humano correspondientes a m√°s de 200 econom√≠as; algunos de ellos databan de d√©cadas atr√°s. En asociaci√≥n de esfuerzos con compa√Ī√≠as de b√ļsqueda en Internet, como Google, estamos logrando que los datos lleguen a nuevas y diversas audiencias, proporcionando a m√°s personas oportunidades adicionales de dar a conocer opiniones innovadoras.

 

Estamos trabajando para lograr que las herramientas de análisis y elaboración de modelos de datos sean más fáciles de usar para el usuario, para que los investigadores, la sociedad civil y las comunidades locales puedan aportar sus propias conclusiones y para poder cotejarlas con las nuestras.

 

Imaginemos la escena siguiente: una trabajadora de la salud o un padre o madre en una aldea, con una computadora port√°til o un dispositivo m√≥vil pueden obtener acceso a conocimientos en tiempo real a trav√©s de geocodificaci√≥n y levantamiento de mapas geogr√°ficos. Pueden averiguar qu√© colegios tienen programas de alimentaci√≥n o carecen de ellos, y cu√°l es la situaci√≥n local en materia de salud. Pueden obtener acceso a 20 a√Īos de datos sobre mortalidad infantil relativos a su pa√≠s y a los pa√≠ses vecinos. Pueden profundizar la b√ļsqueda y comparar su aldea con otras aldeas. Puede cargar sus propios datos, arrojar luz sobre el efecto probable de nuevas intervenciones y movilizar a la comunidad para exigir programas de salud mejores o mejor focalizados.

 

Estamos organizando un concurso de aplicaciones informáticas para el desarrollo, a fin de alentar e identificar la creación de herramientas y aplicaciones nuevas e innovadoras.

 

En julio comenzamos a aplicar una política de acceso a la información basada en las leyes adoptadas en esa materia por los Estados Unidos y la India, para que los encargados de formular políticas, los investigadores y la sociedad civil puedan examinar nuestra labor operativa y extraer lecciones para el futuro.

 

El a√Īo pasado, reconociendo el hecho de que las soluciones en materia de desarrollo son m√°s eficaces cuando se dise√Īan con pares que han tenido que hacer frente a similares desaf√≠os el Instituto del Banco Mundial puso en marcha un programa de ‚ÄúIntercambio de Profesionales‚ÄĚ que conecta mutuamente a profesionales de todas partes del mundo, con fines de intercambio de experiencias pr√°cticas sobre desaf√≠os clave para el desarrollo.

 

Nuestra plataforma de software interactivo, PovcalNet, proporciona ahora acceso gratuito a datos del Banco Mundial sobre la pobreza, permitiendo a los usuarios reproducir los cómputos del Banco sobre la pobreza mundial y elaborar sus propias estimaciones dados diferentes supuestos.

 

Hemos creado ADePT, un software innovador de componentes lógicos destinado a simplificar y acelerar la producción de cuadros y gráficos estandarizados en muchas esferas de análisis económico. Se trata de un programa gratuito, autónomo, que cualquier persona puede descargar en cualquier parte del mundo.

 

Con¬†Isimulate¬†hemos abierto nuestro modelo de predicci√≥n basado en Internet, sobre m√°s de 100 pa√≠ses, a usuarios no pertenecientes al Banco, quienes no s√≥lo tienen acceso a nuestras previsiones, sino que pueden dise√Īar sus propias previsiones y simulaciones y darlas a conocer a terceros.

 

En las Reuniones Anuales de la semana próxima realizaremos un Foro Abierto, consistente en un debate en directo por Internet, de dos días de duración, sobre los temas clave de actualidad en materia de desarrollo, que además se incorporarán al temario de nuestras deliberaciones con ministros de países de todas partes del mundo en el Comité para el Desarrollo.

 

Nuestro objetivo consiste en lograr datos abiertos, conocimientos abiertos, soluciones abiertas.

 

√Čste no debe ser s√≥lo un eslogan, sino una senda esencialmente nueva de b√ļsqueda de soluciones para el desarrollo, en el contexto de una arquitectura de red del desarrollo, sin primac√≠a de nadie y con participaci√≥n de todos.

 

 

VIII. Conclusión

 

La crisis econ√≥mica mundial nos ha ense√Īado ‚ÄĒa trav√©s de la m√°s penosa de las lecciones‚ÄĒ a cuestionar los postulados, y ha puesto de manifiesto la creciente importancia de los pa√≠ses en desarrollo, as√≠ como las consecuencias de las pol√≠ticas p√ļblicas, tanto para los pa√≠ses desarrollados como para los pa√≠ses en desarrollo.

 

Hay una nueva oportunidad, y ciertamente también una apremiante necesidad de dinamizar la economía del desarrollo. El software ha aportado nuevas herramientas; la Internet ha traído consigo nuevas comunicaciones; las economías en alza han brindado nuevas experiencias.

 

Debemos responder a ciertas preguntas, que no provienen exclusivamente de la esfera académica, sino también de responsables de la formulación de políticas, sociedades, inventores, empresas, trabajadores de servicios de ayuda, organizaciones no gubernamentales y medios de difusión. Preguntas que trascienden fronteras, continentes, generaciones.

 

Debemos escuchar, y democratizar la economía del desarrollo.

 




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