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Robert Zoellick--Conferencia de prensa inaugural de las Reuniones Anuales de 2010

7 de octubre de 2010

  

 

SR. HANLON: Buenos días. Muchas gracias por su presencia en esta conferencia de prensa que ofrecerá el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick.

         

El señor Zoellick hará algunas observaciones iniciales y luego responderá sus preguntas. Este será un día de mucha actividad, por lo que comenzaremos ahora mismo.

         

Señor Zoellick.

 

SR. ZOELLICK: Muchas gracias, Carl.

         

Deseo darles la bienvenida a esta conferencia de prensa inaugural de nuestras Reuniones Anuales. Hemos reorganizado las Reuniones para que sean más breves y más prácticas. De ahora en adelante, la parte oficial de este encuentro solo durará unas dos horas y media, y no un día y medio como antes. Esto es un tema sobre el que Dominique Strauss-Kahn y yo hablamos cuando recién llegamos al Banco y al Fondo, por lo que espero que los Gobernadores le presten especial atención.

         

Estas Reuniones constituyen una gran oportunidad para mí y para el personal del Banco de escuchar y aprender sobre las prioridades que tienen los 187 países miembros de nuestra institución. Me imagino que nos concentraremos en varios ámbitos sobre los cuales hemos mantenido discusiones: evaluar la crisis cuando ya han transcurrido dos años; analizar la respuesta del Grupo del Banco Mundial y qué más necesitan los países en desarrollo, incluida la AIF. También intentaremos anticipar algunos de los retos y oportunidades que pueden plantearse en el futuro.

         

Con respecto a la crisis, la economía mundial se está recuperando, y eso es algo positivo. Sin embargo, el ritmo de la recuperación es demasiado lento como para reducir considerablemente el desempleo, sobre todo en varios países desarrollados. Y donde quiera que haya una alta tasa de desempleo existe el riesgo de que se produzcan otras tensiones. Esto se puede comprobar en los debates sobre cuestiones monetarias. Los países desarrollados están flexibilizando sus políticas monetarias. Algunos países en desarrollo las están restringiendo en respuesta al crecimiento. Algunos países con superávit están interviniendo para bajar el valor de sus monedas a fin de impulsar las exportaciones. Y todo esto está provocando tensiones a nivel internacional.

 

La historia ha demostrado que las políticas de egoísmo nacional no tienen ningún futuro; en un mundo cada vez más interconectado, no solo debemos ser conscientes de los efectos negativos que pueden tener las políticas en otros países, sino que también tenemos que actuar en consecuencia.

 

Hoy existen tensiones monetarias. Si no se manejan en forma adecuada, las tensiones pueden causar problemas.

 

La crisis reciente todavía está afectando el empleo y los medios de vida de las personas en todo el mundo. Estos son tiempos en los que no debemos volver la espalda a la cooperación internacional. 

         

También debemos reconocer que las tasas de interés actuales no pueden mantenerse bajas para siempre. En algún momento aumentarán y, por lo tanto, los responsables de las políticas y los mercados deberán estar preparados para lo que pueda suceder después.

         

Los precios actuales en los mercados de bonos inevitablemente bajarán, y eso tendrá repercusiones en las carteras y el ahorro.

 

No obstante, la actual volatilidad de los mercados y los riesgos no deberían distraernos de los aspectos fundamentales, y es precisamente en ellos en los que tratamos de concentrarnos en el Banco. Debemos poner nuestra atención en promover un crecimiento equilibrado, sostenible e incluyente. Algunas economías tienen cuantiosos ahorros y su crecimiento es impulsado por las exportaciones, mientras que otras financian el consumo con endeudamiento. La economía mundial deberá hacer cambios estructurales para lograr un mayor equilibrio y sostenibilidad y, sobre todo, deberá concentrarse en las condiciones que permitan promover el crecimiento impulsado por el sector privado.

         

Un punto particularmente positivo ha sido la recuperación del crecimiento en los países en desarrollo. Estos países están creciendo a un ritmo más acelerado que los países desarrollados. Según las previsiones, los países en desarrollo representarán alrededor de la mitad del crecimiento mundial en los próximos años. Este es un mundo muy diferente del que existía incluso 10 años atrás. El crecimiento de esos países es una fuente importante de demanda de exportaciones en los países desarrollados.

 

Sin embargo, hay países en desarrollo que enfrentan algunos obstáculos. Si bien muchos de ellos han recuperado el acceso a los mercados de capital, el financiamiento bancario sigue siendo escaso. En cifras netas —es decir, nuevos préstamos menos reembolsos—, es probable que, en conjunto, el financiamiento bancario sea negativo este año. Eso será particularmente difícil para los países más pequeños y los países más pobres, que no tienen acceso adecuado a los mercados de valores, o para las empresas más pequeñas.

         

Además, para muchos países en desarrollo, la crisis de los alimentos de 2008 no ha terminado completamente. En África, las recientes alzas de los precios y los disturbios son motivo de gran preocupación. El aumento de los precios del trigo en los últimos meses está afectando el precio de otros alimentos básicos debido a la mayor demanda de sustitutos.

         

Estamos muy complacidos de que el Banco Mundial haya podido proporcionar US$140 000 millones en financiamiento al mundo en desarrollo desde mediados de 2008. Ese ha sido el financiamiento otorgado por el BIRF, la AIF (el fondo de asistencia a los países más pobres) y la IFC (para el sector privado) desde mediados de 2008, cuando la crisis mundial se instaló realmente.

         

Somos conscientes de que necesitamos hacer más. El mes pasado, en Nueva York, los líderes mundiales afirmaron su compromiso de alcanzar los ODM para 2015. La AIF, el fondo que brinda asistencia a los 79 países más pobre del mundo, es parte fundamental de ese compromiso. Estimamos que en los últimos 10 años la AIF ha ayudado a salvar la vida de 13 millones de personas.

         

Con una sólida reposición de los recursos de la AIF podríamos administrar vacunas a 200 millones más de niños, extender los servicios de salud a más de 30 millones de personas, dar acceso a fuentes de abastecimiento de agua más adecuadas a 80 millones más de personas, ayudar a construir 80 000 km de caminos, e impartir capacitación y contratar a más de 2 millones de maestros.

         

En esta reunión no analizaremos las cifras específicas de los compromisos para la AIF, pero a fin de año les pediremos a los donantes que aumenten su apoyo a este organismo.

         

El concepto de un nuevo mundo multipolar significa muchas cosas. Significa una mayor representación de los países en desarrollo. Hemos logrado aumentar la representación de los países en desarrollo en el BIRF a más del 47%. Esto significó una variación de alrededor de 4,5 puntos porcentuales en los últimos dos años. Y el 1 de noviembre agregaremos el tercer puesto para África al sur del Sahara en el Directorio. Confío en que con el tiempo podremos tener una distribución equitativa de derechos de voto.

         

El personal de nuestra institución refleja cada vez más la evolución que se observa en el mundo. Por primera vez en la historia del Banco, todos los Directores Gerentes y el Primer Economista son líderes de países en desarrollo.

         

Pero un nuevo mundo multipolar también significa cambiar la manera en que realizamos las investigaciones económicas en el Banco. Reconocemos, sin duda, que no tenemos todas las respuestas y que debemos revisar los viejos supuestos y abrir nuestras puertas a nuevas ideas. Por eso estamos muy entusiasmados con la iniciativa de adoptar un nuevo modelo para las investigaciones sobre el desarrollo, un modelo que ofrezca a quienes no pertenecen al Banco las herramientas para llevar a cabo sus propias investigaciones y sacar sus propias conclusiones. El modelo puede apoyarse en la experiencia y los conocimientos de las personas de los países en desarrollo, es decir, quienes están más cerca del problema de la pobreza.

         

Esta semana, el Banco ha duplicado el número de indicadores que da a conocer públicamente —ahora suman 4000—, y lo hace en forma gratuita. Complementaremos esos datos poniendo a disposición aplicaciones de software para que otros puedan hacer sus propios cálculos y para comprobar nuestros propias estimaciones.

         

Hoy iniciaremos un concurso de aplicaciones informáticas para el desarrollo que alentará a otros a proponer nuevas soluciones para ayudarnos a alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio.

 

Hoy también inauguraremos un foro mundial abierto de dos días de duración que consistirá en discusiones en vivo por Internet sobre importantes temas de desarrollo que interesan en la actualidad.

         

Estamos tratando de abrir nuestras puertas de par en par para mostrar cómo desarrollamos nuestras actividades y esperamos que otros sigan nuestros pasos, porque, en una arquitectura del desarrollo en red, esta es la manera como debemos trabajar.

 

Tenemos una agenda muy abultada estos próximos días. Y esperamos con mucho interés trabajar con nuestros 187 países miembros.

 

Ahora tendré mucho gusto en contestar sus preguntas.

 

 




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