Informe aconseja que la región se prepare para la “revolución de las canas†debido a que el rápido envejecimiento de la población ya no es un fenómeno solo de los paÃses ricos.
Recomiendan establecer sistemas de salud más sólidos, retrasar la edad jubilatoria, reformar los sistemas de pensión y crear más puestos de trabajo para mujeres a fin de ampliar la fuerza laboral.
28 de marzo de 2011— El envejecimiento de la población es un problema mundial que afecta a un número cada vez más grande de paÃses en todo el mundo, especialmente en un momento en que el apoyo familiar y otras redes de protección tradicionales se volvieron mucho menos seguros tras la crisis económica mundial.
Un nuevo informe de la Red de Desarrollo Humano del Banco Mundial advierte que los gobiernos y las comunidades de la región no pueden permitirse caer en la complacencia con respecto a la “revolución de las canasâ€, dado que los próximos 50 años serán muy diferentes al último medio siglo.
“Los paÃses de la para la Cooperación y el Desarrollo Económicos(OCDE) se acostumbraron a la idea del rápido envejecimiento durante los decenios anteriores como resultado del menor tamaño de las familias, la mejor salud, más dinero y una vida más prolongada, todo lo cual ha sido una enorme ventaja socialâ€, señala Daniel Cotlear, coautor del informe y economista principal de la Red de Desarrollo Humano del Banco Mundial.
Las familias eran numerosas y las mujeres tenÃan una de las tasas de fertilidad más altas del mundo, un bajo nivel de educación y pocas oportunidades laborales fuera del hogar. Las inversiones en salud y educación llegaban apenas a una pequeña fracción de los niños, muchos de los cuales morÃan antes de cumplir 5 años.
En el documento se recomienda a los paÃses y las comunidades desarrollar una serie de polÃticas que respalden una vida larga y productiva para sus trabajadores y mantengan a los ancianos saludables y móviles todo el tiempo posible.
Por ejemplo, serán fundamentales los sistemas de atención sanitaria que puedan brindar a las personas de la tercera edad una vida sana y servicios de salud primarios adecuados. Esto es especialmente importante debido a que la diabetes, la obesidad, las dolencias cardÃacas y otras enfermedades no transmisibles atacan predominantemente a los ciudadanos en la mediana edad y mayores y pueden ser una fuente de dificultades financieras al verse obligadas a pagar su propio tratamiento.
El presidente del Grupo del Banco Mundial, Robert B. Zoellick, analizará esta semana en ParÃs las repercusiones del envejecimiento en el desarrollo mundial cuando participe en el Foro Mundial sobre la Longevidad para explorar mejor las dimensiones sociales y económicas de las personas que viven más años.