Centro de información en línea para la prensa

Centro de información en línea para la prensa (i)
Noticias bajo embargo y otros materiales sólo para periodistas acreditados.
Ingreso/ Registro

La seguridad ciudadana, la justicia y el empleo son fundamentales para romper los círculos de la violencia criminal y política

Disponible en: English, 日本語, Français, العربية, ภาษาไทย, 中文
Comunicado de prensa Nº:2011/1412/DEC

 Según el Informe sobre el desarrollo mundial 2011, 1500 millones de personas viven en países afectados por ciclos repetidos de violencia, cuyas tasas de pobreza superan en más del 20 puntos porcentuales las de otros países.

CIUDAD DE WASHINGTON, 11 de abril de 2011. Alrededor de 1500 millones de personas viven en países afectados por ciclos repetidos de violencia criminal y política, y ninguno de los países frágiles de ingreso bajo o afectados por conflictos ha logrado alcanzar todavía ni uno solo de los objetivos de desarrollo del milenio. De acuerdo con un nuevo informe del Banco Mundial, para resolver los problemas económicos, políticos y de seguridad que obstaculizan el desarrollo y dejan atrapados en círculos de violencia a los Estados frágiles, es necesario fortalecer las instituciones nacionales y mejorar la gestión de gobierno con el objeto de priorizar la seguridad ciudadana, la justicia y el empleo.

“Para que podamos romper los círculos de violencia y reducir los factores de tensión que los provocan, los países deben crear instituciones más legítimas, responsables y eficientes que brinden seguridad, justicia y empleo a la ciudadaníaâ€, afirmó el presidente del Banco Mundial, Robert B. Zoellick. “Los niños que viven en los Estados frágiles tienen el doble de probabilidades de padecer desnutrición y el triple de probabilidades de no asistir a la escuela. Y los efectos de la violencia en una región pueden extenderse a los Estados vecinos y a otras partes del mundo, y menoscabar así las perspectivas de desarrollo de otras naciones e impedir las perspectivas económicas de regiones enterasâ€.

En el Informe sobre el desarrollo: Conflicto, seguridad y desarrollo se retoman las ideas de un discurso pronunciado por Zoellick en 2008 ante el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, titulado “Estados frágiles: Garantizar el desarrolloâ€. Zoellick observó que con demasiada frecuencia las actividades militares y el desarrollo transitaban caminos separados, e hizo un llamado a integrar la seguridad y el desarrollo a fin de romper los círculos de fragilidad y violencia que afectan a más de 1000 millones de personas.

En el informe se observa que al menos 1500 millones de personas aún se encuentran afectadas por la violencia actual o por su legado. Se muestra cómo la violencia organizada del siglo XXI parece responder a una serie de presiones internas e internacionales, como el desempleo entre la población joven, las crisis de ingresos, las tensiones entre grupos étnicos, religiosos o sociales, y las redes de tráfico ilegal. De acuerdo con las encuestas ciudadanas realizadas en el marco del informe, el desempleo fue, por amplia mayoría, el factor más importante que llevaba a integrar pandillas y movimientos rebeldes. Los riesgos de violencia son mayores cuando los altos niveles de tensión se combinan con una capacidad deficiente o la falta de legitimidad de las instituciones nacionales de mayor importancia, tal como lo han demostrado los recientes disturbios registrados en Oriente Medio y Norte de Ãfrica.

Las instituciones idóneas y legítimas son esenciales, dado que pueden mitigar las presiones que de otro modo generan olas repetidas de violencia e inestabilidad: más del 90% de las guerras civiles registradas en la década de 2000 tuvieron lugar en países que ya habían padecido una guerra civil en los últimos 30 años. En otros lugares, los beneficios derivados de los procesos de paz suelen verse menoscabados por los elevados niveles de crimen organizado. Asimismo, los países en los que la violencia ha logrado arraigarse obtienen resultados muy bajos en materia de desarrollo: en ellos, las tasas de pobreza son, en promedio, 20 puntos porcentuales más altas que en otros países.

“Si bien en gran parte del mundo se han logrado rápidos avances en la reducción de la pobreza durante los últimos 60 años, las regiones que padecen inestabilidad política y violencia criminal se encuentran cada vez más rezagadas y enfrentan una situación de estancamiento, tanto en términos de crecimiento económico como de indicadores de desarrollo humanoâ€, señaló Justin Lin, primer vicepresidente y primer economista, Economía del Desarrollo del Banco Mundial.

Según el informe, para poner fin a los ciclos reiterados de violencia es necesario promover instituciones más eficientes y legítimas, y mejorar la gestión de gobierno. En las situaciones de violencia y fragilidad, deben realizarse esfuerzos decididos para formar coaliciones políticas que sean lo “suficientemente inclusivas†como para generar un amplio respaldo nacional orientado al cambio.

Para reducir los riesgos de conflicto es imprescindible generar confianza, lo que implica dar muestras de una intención clara a través de resultados iniciales creíbles y medidas que aseguren en forma convincente los compromisos de cambio. Una de las enseñanzas fundamentales derivadas de las experiencias de los países es que para comenzar a recuperar la confianza por lo general bastan dos o tres resultados iniciales concretos.

Las verdaderas transformaciones institucionales llevan tiempo. Según una nueva investigación realizada en el marco del informe, las instituciones nacionales requieren de 15 a 30 años para poder enfrentar situaciones de violencia e inestabilidad. Las sociedades que lograron superar la violencia han atravesado una serie de transiciones para transformar sus instituciones políticas, económicas y de seguridad. En general, los primeros esfuerzos de reforma exitosos se han centrado en brindar mayor seguridad, justicia y empleo a los ciudadanos, y en comprender la interrelación que existe entre esos elementos. Cuando uno de ellos no está presente, las transiciones no han llegado a buen término.

Observaciones recogidas a partir de la experiencia de los países

En el informe se proporciona una serie de herramientas que han sido valiosas para restablecer la confianza entre los ciudadanos y el Estado en países que llevan adelante procesos de transición exitosos. Dichas herramientas incluyen medidas para aumentar la transparencia, asignaciones presupuestarias especiales para grupos desfavorecidos, nuevos nombramientos, la derogación de leyes discriminatorias y compromisos creíbles respecto de cronogramas realistas para la reforma a más largo plazo. Asimismo, se describen cinco programas prácticos a nivel nacional destinados a establecer un vínculo entre la rápida generación de confianza y la transformación institucional a más largo plazo.

  •  Apoyo a programas comunitarios destinados a prevenir la violencia, crear empleo y prestar servicios, y ofrecer acceso a la justicia local y los sistemas de solución de conflictos en zonas inseguras.
  •  Programas orientados a transformar las instituciones de seguridad y justicia haciendo hincapié en las funciones básicas y reconociendo los vínculos entre la seguridad policial, la justicia ciudadana y las finanzas públicas.
  •  Planes básicos de creación de empleo, lo que incluye obras públicas y comunitarias en gran escala que no excluyen al sector privado, el acceso a las finanzas para estrechar el vínculo entre los productores y los mercados, y la ampliación del acceso a los activos, las aptitudes, la experiencia laboral y las finanzas.
  •  Participación de la mujer en programas de seguridad, justicia y potenciación económica.ï‚·
  •  Medidas de lucha contra la corrupción que demuestren cómo se pueden gestionar nuevas iniciativas en forma adecuada, recurriendo a capacidad externa y de la comunidad a la hora de realizar el seguimiento.

“Los líderes nacionales y mundiales deben mejorar la manera de responder a la demandas de empleo y justicia de la ciudadanía, desde el norte de Ãfrica hasta Cote d'Ivoire, pasando por Haití. El sistema internacional debe reorientar la asistencia hacia la seguridad ciudadana, la justicia y el empleo en las situaciones más frágiles. Para ello, habrá que reformar los procedimientos de los organismos internacionales, respondiendo a nivel regional, y renovar los esfuerzos de cooperación entre los países de ingreso bajo, mediano y alto a fin de respaldar los avances logrados en materia de justicia y prosperidad económica a nivel mundialâ€, declaró Sarah Cliffe, codirectora y representante especial del Informe sobre el desarrollo mundial.

Adaptación de la asistencia internacional

En el informe se recomienda incrementar el apoyo internacional en las siguientes esferas:

  • Brindar mayor asistencia, y en forma más integrada, a fin de mejorar la seguridad ciudadana, la justicia y el empleo, lo que incluye un mayor respaldo a la generación de empleo y la creación de sistemas de justicia y fuerzas policiales bien administrados.
  • Reformar los sistemas internos de los organismos para respaldar las medidas inmediatas destinadas a restablecer la confianza y el fortalecimiento institucional a largo plazo. Para ello, es necesario modificar los procedimientos de gestión de los organismos internacionales en materia de presupuesto, dotación de personal y actividades fiduciarias con el objeto de mejorar la asistencia y poner fin a los patrones de ayuda intermitente.
  • Tomar medidas a nivel regional y mundial para hacer frente a las tensiones externas, como los efectos que provocan en los Estados frágiles la corrupción internacional, el tráfico ilegal y la inseguridad alimentaria.
  • Alcanzar un nuevo consenso internacional acerca de las normas de liderazgo responsable y fomentar el intercambio de conocimientos a partir de la experiencia de los países de ingreso mediano.

"En este informe se recoge el análisis de los investigadores y la experiencia de los encargados de formular las políticas en la comunidad del desarrollo, el sistema de las Naciones Unidas y las instituciones regionales del mundo. La combinación de estos elementos proporciona información sumamente valiosa sobre los aspectos de políticas, seguridad y economía que se encuentran presentes a la hora de resolver los conflictos. Además, en el Informe sobre el desarrollo mundial se ha recogido la experiencia de los países y líderes internacionales que han conducido exitosamente transiciones destinadas a dejar atrás los círculos repetidos de violencia: esta es, según nuestro parecer, la verdadera contribución del informe. Hoy en día, la prioridad consiste en plasmar estas conclusiones en políticas y programas concretosâ€, declaró Nigel Roberts, codirector y representante especial del Informe sobre el desarrollo mundial.

                                                                                  -#-

Acceso al informe completo a través del Centro de Información en Línea:

Los periodistas acreditados que deseen obtener una contraseña pueden solicitarla mediante:
El informe también está disponible en: http://www.worldbank.org/wdr2011
La dirección del blog del Banco Mundial sobre conflicto y desarrollo es: http://blogs.worldbank.org/conflict

Contáctos: 

En Washington: Nicholas Van Praag, (202) 473-7936, nvanpraag@worldbank.org 

En Washington: Merrell Tuck-Primdahl, (202) 473-9516, Mtuckprimdahl@worldbank.org 

Para cuestiones de multimedia: Natalia Cieslik, (202) 458-9369, ncieslik@worldbank.org

 

 

Para obtener más información, por favor visite: www.bancomundial.org/ 

Visítenos en Facebook: http://www.facebook.com/bancomundial

Manténgase informado vía Twitter: http://twitter.com/worldbanklac

Nuestro canal de YouTube: http://www.youtube.com/worldbank




Permanent URL for this page: http://go.worldbank.org/6XX21UDKP0