Presiones inflacionarias, flujos volátiles de capital y temas cambiarios en el horizonte  Washington, DC, 13 de abril de 2011 – Que América Latina y el Caribe sobrellevó la recesión de 2008-2009 mucho mejor que crisis anteriores es de conocimiento general. Menos conocido es el hecho que en ese mismo perÃodo la región tuvo un desempeño muy por encima del de otras regiones, con una disminución del crecimiento menor al promedio entre los paÃses de ingreso mediano y con una recuperación más rápida y fuerte.  El crecimiento de un 6 por ciento en la región el año pasado excedió en dos puntos porcentuales la tasa de crecimiento de Europa oriental y Asia central, y en más de tres puntos porcentuales la tasa en los paÃses de ingreso alto, según un nuevo informe, El éxito de América Latina y el Caribe puesto a prueba, elaborado por la oficina del economista en jefe del Banco Mundial para la región.  No hay que olvidar, sin embargo, que el crecimiento en la región ha sido desigual luego de la crisis. Varios paÃses sudamericanos – en especial Argentina, Brasil, Perú, Paraguay y Uruguay – muestran una recuperación extremadamente vigorosa, con tasas de crecimiento que superaron el 7,5 por ciento en 2010. En contraste, la actividad económica en muchos paÃses de América Central y el Caribe se expandió a tasas de entre 1 y 3 por ciento. En unos pocos paÃses de la región se registraron tasas negativas de crecimiento, como Jamaica (-0,1 por ciento), Venezuela (-1,4 por ciento) y Haità (-8,5 por ciento).  Se estima que el crecimiento general del producto interno bruto (PIB) alcance un rango de entre 4 y 5 por ciento en 2011, similar al crecimiento estimado para los tigres de Asia oriental. También se espera que las tasas de inflación para este año permanezcan por debajo de los dos dÃgitos, entre 6 y 7 por ciento.  El informe, preparado para las Reuniones de Primavera del Banco Mundial y el FMI, también estudia con mayor detalle la naturaleza de la recuperación de paÃses latinoamericanos en comparación con desempeños pasados y con otros paÃses de ingreso medio. Entre las principales diferencias se destacan:  n  Un fuerte consumo público y privado. La demanda doméstica agregada superó al PIB en la post-crisis, al tiempo que las exportaciones netas han estado descendiendo.  n  Una recuperación con crédito. El creÌdito hipotecario se mantuvo firme en Argentina, Brasil, Chile, Colombia, MeÌxico y Perú durante lo peor de la crisis y se aceleroÌ significativamente durante 2010.  n  Un repunte con empleo. En Argentina, Brasil, Ecuador, PeruÌ, y Uruguay el desempleo ya alcanzoÌ niveles maÌs bajos que aquellos vistos antes de la recesioÌn.  n  Una fuerte presioÌn a la apreciacioÌn cambiaria. El tipo de cambio real efectivo de los mayores paiÌses en la región se aprecioÌ en un 18 por ciento acumulado entre su punto maÌs bajo alcanzado alrededor de marzo del 2009 y diciembre del 2010.  La recuperación vigorosa y ejemplar de la región no quiere decir que en el futuro todo sea color de rosas. Riesgos externos e internos dominan el panorama y aquellos paÃses que muestran una recuperación más sólida son también aquellos que enfrentan desafÃos de polÃtica contradictorios.  Externamente, las perspectivas para la región dependen del ritmo de recuperación de las economÃas avanzadas y del aumento en el precio de las materias primas. Sin embargo, el reciente desastre natural y nuclear en Japón y las derivaciones de los disturbios polÃticos en Medio Oriente y Ãfrica septentrional presagian condiciones económicas menos favorables.  Internamente, enfrentados a desafÃos como la inflación, apreciación de la moneda local y perspectivas de un sobrecalentamiento económico, los bancos centrales deben encontrar un balance adecuado entre, por ejemplo, mantener la tasa de interés lo suficientemente elevada como para contener la inflación, pero no tan alta que termine atrayendo capitales especulativos del exterior.  “Hoy más que nunca, estas complejidades requieren de polÃticas extremadamente hábiles,†dice el economista en jefe del Banco para América Latina y el Caribe, Augusto de la Torre. “Contrariamente a la opinión generalizada, la calidad de la polÃtica macrofinanciera está puesta a prueba de manera más sutil, y tal vez más severa, en medio del actual escenario optimista.† La actual combinación de polÃticas económicas parece estarse volcando de manera excesiva hacia la polÃtica monetaria, sin suficiente respaldo del lado fiscal. Especialmente en paÃses que están obteniendo ganancias extraordinarias de las materias primas, aumentar los ahorros fiscales, sin hacer peligrar los programas sociales, será esencial para reconstruir los diques de contención que ayudaron a la región a manejar la crisis de manera correcta, plantea el informe.  Obtener el balance apropiado de polÃticas públicas, aunque esencial, no será suficiente para mejorar las perspectivas de crecimiento a largo plazo. Para los paÃses de la región, dichas perspectivas siguen siendo esquivas y, de hecho, serÃan impensables si la región no hubiera alcanzado la estabilidad macroeconómica que se da ahora por sentada y empezado a revertir niveles de desigualdad sin parangón.  Desde 1995, el coeficiente de Gini, una medida de la desigualdad en el ingreso, cayó de 0,57 a 0,53, y la proporción del ingreso en manos del 10 por ciento más rico de la población disminuyó de 46 a 42 por ciento. En la última década, la región también sacó de la pobreza a más de 50 millones de personas. Más aún, durante la recesión, la pobreza general no se disparó y la tendencia a la baja de la desigualdad se mantuvo.  Para poder mantener estas conquistas sociales y alcanzar una tendencia de crecimiento más robusta, los gobiernos de América Latina y el Caribe necesitan atender obstáculos estructurales a un mayor crecimiento, invirtiendo en infraestructura, innovación y capital humano a través de mayor cobertura y calidad en la educación y la salud, concluye el informe.  Allà donde sea pertinente, la polÃtica fiscal también deberÃa ampliar los programas de asistencia focalizada a los más necesitados. Hoy en dÃa, uno de cada cuatro niños de la región todavÃa vive en la indigencia.  Contactos: En Washington: Sergio Jellinek (202)458-2841, sjellinek@worldbank.org Marcela Sánchez-Bender (202) 473-5863, msanchezbender@worldbank.org  Para obtener más información, por favor visite: http://www.bancomundial.org/alc VisÃtenos en Facebook: http://www.facebook.com/bancomundial Manténgase informado vÃa Twitter: http://www.twitter.com/WorldBankLAC Nuestro canal de YouTube: http://www.youtube.com/worldbank  |