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La educación superior precisa mejoras para sustentar el crecimiento en los países de ingreso bajo y mediano de Asia oriental

Comunicado de prensa Nº:2012/105/EAP

 El Banco Mundial hace público un nuevo Informe regional sobre Asia oriental y el Pacífico

 

 

CIUDAD DE TOKIO, 13 de octubre de 2011. Según se afirma en un nuevo Informe regional sobre Asia oriental y el Pacífico que hoy hace público el Banco Mundial, para ascender en la escala de ingresos, los países de ingreso bajo y los países de ingreso mediano de Asia oriental tienen que lograr que sus sistemas de educación superior sean más receptivos a las exigencias del mercado de trabajo y de la economía en su conjunto.

 

Las instituciones de educación superior de toda la región pueden hacer realidad todo su potencial si proporcionan unos conocimientos e investigación que estimulen la productividad y la innovación, elementos considerados críticos en la consecución de crecimiento en un entorno global competitivo.

 

En el informe, titulado Putting Higher Education to Work: Skills and Research for Growth in East Asia (Poner a trabajar a la educación superior: Conocimientos e investigación para el crecimiento en Asia oriental), se arroja luz sobre las competencias funcionales con que han de contar los trabajadores para su empleabilidad y para sustentar la competitividad y la productividad de las empresas. También se analiza el modo en que los sistemas de educación superior pueden generar una actividad investigadora que ayude a aplicar, adaptar y desarrollar nuevas tecnologías que impulsen el crecimiento.

 

Durante las últimas dos o tres décadas se han logrado impresionantes avances mediante la ampliación del acceso a la educación superior en la región, pasando en muchos países de reducidas tasas de alumnos matriculados a tasas del 20% o superiores. Los mayores retos los plantean la mejora de la calidad y el abordar las vulnerabilidades en el desarrollo y en el suficiente despliegue del adecuado tipo de conocimientos e investigación.

 

“A medida que envejece la población de las economías en desarrollo de la región, estas se enfrentan al reto de alcanzar un crecimiento impulsado por beneficios en la productividad. La importancia de la educación superior aumentará a medida que los países trabajen para salir de la trampa de la renta media”, afirma James W. Adams, vicepresidente del Banco Mundial para la región de Asia oriental y el Pacífico.

 

Según el informe, las instituciones de educación superior de los países en desarrollo de Asia oriental no proporcionan a los alumnos que salen de sus aulas los conocimientos que precisan las empresas. “Los empleadores del sector manufacturero y del sector servicios buscan, entre otras cosas, conocimientos para la resolución de problemas y competencias en las esferas de las comunicaciones y de la gestión que sustenten una mayor productividad. Sin embargo, al analizar las percepciones de los empleadores y las primas salariales a la competencia, se aprecian entre los profesionales recién contratados carencias en esos ámbitos de conocimiento”, asegura Emanuela di Gropello, economista principal del Banco Mundial y autora principal del informe.

 

El desajuste entre las competencias que precisan las empresas y las que generan las instituciones de educación superior puede suponer mayores demoras hasta la consecución de un empleo tras salir de las aulas, esperas que pueden frustrar las expectativas de la juventud”, sostiene Emmanuel Jiménez, director sectorial de Desarrollo Humano del Banco Mundial para la región de Asia oriental y el Pacífico.

 

Además, las instituciones de educación superior no están aportando el tipo de actividad investigadora que se precisa para promover la modernización tecnológica de las empresas. Las universidades pueden producir ideas para la comunidad empresarial, contribuyendo al conocimiento y la innovación tecnológica a través de una actividad investigadora básica y aplicada, así como a través de la transferencia de tecnología. Sin embargo, la implicación universitaria es limitada en la mayoría de los países, incluso en el terreno de la adaptación y la modernización tecnológicas.

 

“Las conexiones entre los sistemas de educación superior y el sector empresarial, en proceso de evolución, están convirtiéndose en un importante punto de atención política a medida que se amplía la función de la tecnología en el desarrollo. Las universidades no sólo imparten educación, sino que también se las considera cada vez más como fuentes de competencia técnica, innovación y espíritu emprendedor, factores muy apreciados por la industria”, asegura Prateek Tandon, economista del Banco Mundial y coautor del informe.

 

¿Por qué no alcanza la educación superior todo su potencial? El principal motivo que se identifica en el informe es la gestión “desconectada”, como instituciones individuales, de las instituciones de educación superior. Los Gobiernos tienen que desempeñar un papel fundamental para conseguir que la educación superior funcione como un sistema en el que esas instituciones individuales estén correctamente interconectadas entre ellas, pero también con las empresas, las instituciones de investigación y los niveles previos del sistema educativo.

 

En el informe se sugieren tres áreas prioritarias en las que la política pública puede desempeñar una función constructiva en la mejora de los resultados de la educación superior:

 

Financiamiento más eficiente y efectivo

  • Adecuado financiamiento e incentivación de la investigación,
  • Dar prioridad a sectores escasamente dotados de fondos, como la ciencia y la ingeniería,
  • Proporcionar becas y préstamos para las personas desfavorecidas y con escasos recursos.

 

Mejor gestión de las instituciones públicas

  • Mejorar la gestión de las instituciones públicas de enseñanza superior, en las que se forma el 70% de todos los estudiantes de Asia oriental, fomentando mayor autonomía y rendición de cuentas,
  • Debe alentarse una mayor autonomía en la toma de decisiones en áreas como el currículo académico, el personal y las cuestiones presupuestarias,
  • La rendición de cuentas puede mejorarse mediante la delegación de atribuciones y responsabilidades a instituciones y órganos de gobierno, y proporcionando a los estudiantes información sobre posibilidades de elección y movilidad entre instituciones.

 

Administración del sistema de educación superior

  • Establecer los adecuados incentivos para las instituciones privadas de forma que puedan prestar una ayuda adicional a los Gobiernos en el incremento del número de alumnos matriculados y el fortalecimiento de competencias,
  • Garantizar vínculos más sólidos entre la industria y las universidades,
  • Aprovechar las oportunidades que proporcionan los mercados internacionales de educación superior.

 

Personas de contacto: 

En la ciudad de Washington: Claudia Gabarain, +1 (202) 473-8116, cgabarain@worldbank.org

En Tokio: Chisako Fukuda, +81-(0)80-5982-7424, cfukuda@worldbank.org

Para solicitudes de publicación: Natalia Cieslik, (202) 458-9369, ncieslik@worldbank.org

 

 

 

Puede obtener más información o acceder al informe en: www.worldbank.org/eap/highered 

 

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