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Crisis alimentaria mundial: Resultados del sector

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 Iniciativas del Banco para contrarrestar alza en precios de los alimentos benefician a casi 40 millones de personas en 44 países

Respuesta a la crisis alimentaria mundial: Iniciativas del Banco para contrarrestar alza en precios de los alimentos benefician a casi 40 millones de personas en 44 países.


Panorama general

El Banco Mundial respondió con rapidez ante la crisis de los precios de los alimentos que se inició en 2008 mediante el Programa de Respuesta a la Crisis Mundial de los Alimentos (GFRP, por sus siglas en inglés), que combina el financiamiento por vía expedita de la Asociación Internacional de Fomento (AIF) y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) con donaciones de fondos fiduciarios para hacer frente a la crisis y, al mismo tiempo, promover los sistemas agrícolas a fin de generar capacidades para adaptarse al futuro. Los recursos del GFRP permiten financiar actualmente operaciones por US$1.500 millones, que llegan a casi 40 millones de personas vulnerables en 44 países.

Desafío

Los precios internacionales de los cereales aumentaron considerablemente a comienzos de 2008, situación que derivó en alzas pronunciadas del costo de los alimentos básicos en muchos países en desarrollo. Esta carestía se considera un factor agravante de los disturbios sociales que afectan a casi 40 países. Los precios de insumos para la producción alimentaria, como el combustible y los fertilizantes, se triplicaron también después de enero de 2008, lo que socavó la rentabilidad de muchos pequeños agricultores, incluso a medida que decrecía su capacidad de alimentar a su propia familia. Ahora, los precios internacionales de los alimentos vuelven a subir por segunda vez en tres años. Los elementos que se combinan desde 2005 para estimular tanto la incertidumbre en los mercados mundiales de los cereales como la mayor volatilidad en los respectivos precios son el aumento leve pero constante en el consumo de estos productos a nivel mundial, una oferta mundial más variable debido a factores climáticos y la reducción de las existencias en los principales países exportadores. El alza de los precios de los alimentos supone riesgos tanto para los países como para los individuos. En ese sentido, la inflación se aceleró en varias naciones de ingreso bajo y mediano, donde los consumidores suelen gastar más de la mitad de sus ingresos en comida.


Estrategia

La comunidad internacional debe prestar su apoyo inmediato para reducir el impacto de esta situación sobre los pobres y vulnerables y para aumentar la capacidad de los países para adaptarse a futuras crisis en la oferta y los mercados. El GFRP se creó en 2008 y su atención se centró en la velocidad de respuesta a la hora de entregar asesoramiento en materia de políticas y apoyo financiero. La estrategia que presentó el GFRP permitió a los países solicitantes escoger una combinación de apoyo presupuestario, protección social e inversiones que les permitió respaldar su respuesta a corto y mediano plazo en cuanto a la oferta. En ese contexto, estas alternativas lograron hacer frente a los requerimientos inmediatos de los pobres y al mismo tiempo, adoptar políticas y enfoques consecuentes con la necesidad de contar con sistemas agrícolas que ayuden a prepararse para amenazas similares en el futuro.


El programa solventó la asistencia técnica autónoma, el financiamiento de políticas de desarrollo y las operaciones de inversión y para ello se basó en la experiencia nacional e internacional conforme a cuatro componentes: i) estabilización de los mercados y políticas de precios; ii) medidas de protección social para garantizar el acceso a comida y reducir el impacto de la crisis sobre la nutrición de los pobres y vulnerables; iii) mejores respuestas de producción y comercialización nacional de alimentos, y iv) apoyo para aspectos como implementación, comunicaciones y supervisión y evaluación.


Resultados

Existen pruebas cada vez más contundentes de los efectos que ejercen las operaciones del GFRP en terreno. A ese respecto, se estima que el apoyo para programas de protección social ha beneficiado a unos 5,6 millones de personas y se espera que esta cifra llegue a los 10 millones cuando se desembolsen totalmente los fondos de las operaciones ya aprobadas. Según los cálculos, la ayuda destinada a medidas de respuesta de corto y mediano plazo relacionadas con el suministro de alimentos ha llegado a la fecha a unos 5,9 millones de familias rurales y se espera que beneficie en forma directa a por lo menos unos 8,8 millones, cuando se hayan implementado todas las actividades. Las operaciones en el ámbito de las políticas de desarrollo respaldaron medidas nacionales en 13 países.


  • Cada vez hay más pruebas provenientes de diversos países que reciben financiamiento de la AIF sobre la sólida respuesta a corto plazo en relación con los suministros alimentarios. Por ejemplo, los resultados de un estudio de evaluación de impacto que se realizó al término del Proyecto de Ayuda de Emergencia para la Seguridad Alimentaria en Níger muestran que la producción de arroz en parcelas de riego tratadas con la dosis recomendada de fertilizantes fue en promedio de 5,4 toneladas por hectárea, con lo cual supera la producción de referencia de 2,5 toneladas por hectárea en 116%. A su vez, esto permitió beneficiar a 35 cooperativas que engloban a 20.784 agricultores.
  • En Nepal, el Proyecto Redes de Seguridad Social empleó a 168.263 trabajadores que recibieron alimentos o dinero en efectivo en programas de obras públicas y entregó comestibles a aproximadamente 940.000 beneficiarios en 28 distritos afectados por la inseguridad alimentaria. Según el seguimiento del programa, entre noviembre de 2008 y junio de 2009, el 94% de los beneficiarios informó un aumento en la seguridad alimentaria y un promedio de 5,5 meses de autosuficiencia; el 52% de los encuestados indicó recibir más comidas al día; 45% informó un aumento en la variedad de los alimentos consumidos y 30% indicó que las comidas eran más abundantes.
  • En la República Kirguisa, la Federación Nacional de Fondos de Semillas de la Comunidad movilizó 63 de estos fondos con 2.271 agricultores como miembros para un programa de distribución de cereales. Gracias a la mejor calidad de las semillas y la aplicación de fertilizantes, la producción de granos de invierno y primavera aumentó de manera radical en comparación con 2008, incluso después de considerar condiciones climáticas más aptas.
  • Entre los países que reciben financiamiento del BIRF, el apoyo del GFRP en Filipinas facilitó el uso de mecanismos que provocan menos distorsiones en las importaciones de arroz y amplió las reformas de protección social. Además, la asesoría para que el país busque otros proveedores para las importaciones mundiales de arroz ayudó a suavizar la presión al alza en los precios. La asistencia entregada al Gobierno en el ámbito de las políticas permitió establecer acuerdos bilaterales con Viet Nam y Tailandia y obtener las reservas de arroz en el país, lo que ayudó a reducir aún más la presión en los precios mundiales.

Contribución del Banco

A comienzos de marzo de 2011, el Directorio del Banco Mundial aprobó proyectos del GFRP financiados por la institución por US$1.240 millones, de los cuales US$202 millones pertenecen al Fondo Fiduciario de Respuesta a la Crisis de los Precios de los Alimentos; US$836 millones provienen de la AIF y están destinados a 13 países y US$200 millones fueron entregados por el BIRF para un proyecto en Filipinas. El Banco entabló el diálogo sobre políticas con más de 40 naciones a fin de ayudarles a enfrentar la crisis. En este escenario, las herramientas que se utilizan incluyen diagnósticos rápidos a nivel de país, diálogo de alto nivel, comunicaciones públicas y trabajo analítico a fondo.


Asociados

Las asociaciones efectivas han logrado la exitosa implementación de las operaciones del GFRP y han mejorado la capacidad institucional en muchos países en desarrollo. El Banco Mundial trabaja en ocho de estos países con organismos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) -como el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF, por sus siglas en inglés) y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés)- con la meta de implementar las operaciones del GFRP y ha creado fuertes vínculos con organizaciones de la sociedad civil en el tema de la creación, la aplicación y el control de los proyectos. Por otra parte, muchas naciones han contribuido a los fondos fiduciarios en apoyo a las actividades del GFRP, entre ellas Australia, España, Canadá, Corea y Rusia, además de la Unión Europea.


Hacia el futuro

Con el tiempo, se ha visto un cambio de los aspectos de la respuesta a la emergencia que va desde una perspectiva de mitigación hasta la adaptación a circunstancias dinámicas y el mejoramiento con miras a desarrollar la capacidad para adaptarse al futuro. Esta modificación coincide con una mayor atención a problemas de oferta de mediano plazo y a mejorar la sustentabilidad de las redes de protección. En la actualidad, los clientes se preocupan más de abordar temas estructurales del sector agrícola mediante el programa regular. Como una manera de brindar su apoyo a tal instancia, el Grupo del Banco Mundial preparó un Plan de Acción para la Agricultura que proyecta una asistencia significativamente mayor tanto a este sector como a otros relacionados, a partir de un respaldo promedio básico de US$4.100 millones anuales en los ejercicios de 2006-08 a un monto entre US$6.200 millones y US$8.300 millones al año en los ejercicios de 2010-12. De manera complementaria al programa regular, el elemento de un nuevo Programa Mundial de Agricultura y Seguridad Alimentaria (GAFSP, por sus siglas en inglés) destinado al sector público, que surge de los análisis que inició el Grupo de los Veinte (G-20), ayudará a financiar las estrategias impulsadas por los países. Es probable que el servicio de asistencia técnica del GAFSP centre su atención en crear capacidades al interior de las naciones para formular e implementar iniciativas agrícolas a largo plazo, mientras que la ventanilla para el sector privado proporcionará financiamiento de capital y deuda a la agroindustria privada en los países en desarrollo.