*Este artÃculo editorial apareció en el New York Times y en The International Herald Tribune.
Desde las pinturas rupestres hasta las cartas de navegación y el sistema de posicionamiento mundial (GPS), las personas han creado y utilizado mapas para ayudarse a definir, ordenar y navegar sus mundos. Hace 400 años, en la Era de la Exploración, fueron los cartógrafos, quienes solÃan trabajar solos, los que utilizaron las estrellas y las matemáticas y realizaron los primeros intentos de representar la longitud para crear el mapa del Nuevo Mundo. En la actualidad, en la Era de la Participación, son las multitudes y no los académicos quienes están trazando su propio Nuevo Mundo. Una combinación del antiguo arte de la cartografÃa con el arte relativamente nuevo de la colaboración masiva (crowdsourcing) ─las convocatorias abiertas para la acción a través de Internet─ ofrece la posibilidad de abrir un nuevo camino para el mundo en desarrollo: ayudar a los ciudadanos a crear el mapa de las instalaciones de su propio paÃs y de esa manera tener una mayor participación en el trazado del futuro. Los ciudadanos cartógrafos pueden ser una fuerza poderosa. Tras el terremoto de HaitÃ, los equipos de rescate utilizaron la carga de datos en tiempo real en Open Street Map, a través de mensajes de texto y de teléfonos celulares, para ayudar a crear mapas actualizados de Haità y encontrar a los heridos. Ingenieros de todo el mundo se reunieron "virtualmente" para evaluar los daños. En octubre pasado, el Banco Mundial y sus asociados organizaron el primer “hackatón del agua†a nivel global, en el que voluntarios expertos en tecnologÃa en Londres elaboraron un sistema para permitir que los tanzanos informen sobre problemas relacionados con el agua a través del servicio de mensajes cortos (SMS) y expertos en tecnologÃa en Lagos idearon nuevas aplicaciones para informar sobre tuberÃas rotas. Otro ejemplo es Dar es Salaam, donde las autoridades locales comprometieron a los estudiantes a crear mapas de las carreteras, los desagües y el alumbrado público como anticipo de un proyecto de mejoramiento urbano, generando datos transparentes de planificación y proporcionando también una plataforma para consultar a la comunidad y un espacio de diálogo sobre el desarrollo entre los ciudadanos y los dirigentes. Es una realidad simple pero dura que la mayorÃa de los paÃses en desarrollo no tienen datos locales básicos sobre dónde se encuentran las escuelas o los hospitales. Un estudio reciente de la cartografÃa de 100 centros de salud y escuelas de Kenya encontró que solo el 25% de las clÃnicas y el 20% de las escuelas coincidÃan con los datos oficiales. Un 75% de las ubicaciones debÃa ser actualizado. La falta de conocimiento de la infraestructura social como escuelas y hospitales hace que sea más costoso cuando ocurren desastres naturales, retrasando los esfuerzos de recuperación, a veces por meses. Y la falta de datos, en general, hace más difÃcil ─tanto en el Gobierno como en la comunidad─ abogar por mejores servicios o aumento del financiamiento. ¿Cuál es la solución? Un buen comienzo serÃa la ampliación del uso de la tecnologÃa moderna de elaboración de mapas con la colaboración masiva. Es apenas este potencial el que ha sido la fuerza impulsora detrás de una nueva alianza entre el Banco Mundial y Google. Según el acuerdo, el Banco y sus asociados para el desarrollo —los Gobiernos de los paÃses en desarrollo y los organismos de las Naciones Unidas— podrán acceder a la plataforma mundial de creación de mapas Google Map Maker, permitiendo la recopilación, visualización, búsqueda y acceso gratuito a los datos de información geográfica en más de 150 paÃses y 60 idiomas. En pocas palabras, esto significa que se pueden crear mapas actualizados de la infraestructura social empleada por aproximadamente 1.000 millones de personas en todo el mundo utilizando las herramientas de colaboración masiva, mediante la asociación con creadores voluntarios de mapas que usan teléfonos con GPS y otros dispositivos. El éxito dependerá del uso de los conocimientos locales para abrir nuevos caminos, encontrando una comunidad activa de apasionados ciudadanos cartógrafos de las organizaciones de la sociedad civil, los gobiernos locales, los proveedores de servicios públicos y las universidades que puedan cargar los datos que permitan poner a disposición del público los mapas en lÃnea. Asà como las cartas fueron vitales alguna vez para guiar a los navegantes a puerto seguro, los mapas interactivos de la actualidad pueden encaminar el desarrollo hacia los lugares que más lo necesitan. Las plataformas de creación de mapas mediante la colaboración masiva pueden servir de base permitiendo que los ciudadanos no solo elaboren mapas, sino que den su opinión sobre el alcance y la calidad de los servicios en su comunidad. Y esa información puede ser utilizada para mejorar la prestación de servicios, combatir la corrupción y hacer el seguimiento de los recursos. Se necesitan ciudadanos cartógrafos, pero también ciudadanos supervisores y evaluadores y desarrollo impulsado por los ciudadanos. Los organismos de desarrollo también pueden beneficiarse. En el Banco Mundial, hemos creados los mapas de 2.500 proyectos en más de 30.000 lugares en los paÃses asociados. Gracias a este éxito, el Banco Mundial, Gran Bretaña, Suecia, España, los PaÃses Bajos, Estonia y Finlandia han aprobado una Asociación para la ayuda abierta que creará los mapas de los proyectos de desarrollo de todos los asociados para una mejor coordinación del desarrollo local. La suma de los comentarios de los ciudadanos puede ser un agregado valioso a la búsqueda del Banco de garantizar que el dinero para el desarrollo se emplee adecuadamente. En el siglo XVII, los cartógrafos imperiales tenÃan una ventaja sobre las comunidades locales: podÃan ver el panorama completo. En el siglo XXI, la situación se ha invertido: las comunidades locales pueden marcar la mayor diferencia en el terreno. Los ciudadanos cartógrafos gracias a la colaboración masiva pueden ayudar a que suceda.
Caroline Anstey es directora gerente del Banco Mundial.
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