Ampliar el programa de alimentación escolar: Mantener a los niños en la escuela y mejorar su aprendizaje y salud

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School Feeding

Ampliar el programa de alimentación escolar: Mantener a los niños en la escuela y mejorar su aprendizaje y salud


Resumen

Los programas de alimentación escolar son redes de protección social focalizadas que proporcionan beneficios tanto educativos como de salud a los niños más vulnerables, y de este modo se logra aumentar las tasas de matrícula, reducir el ausentismo y mejorar la seguridad alimentaria a nivel familiar. En respuesta al aumento de los precios de los alimentos y los combustibles en 2008, los fondos del Programa de Respuesta a la Crisis Mundial de los Alimentos del Banco Mundial y la posterior ventanilla piloto de respuesta a la crisis proporcionaron rápida ayuda mediante el respaldo a los programas existentes de alimentación escolar y, especialmente, vinculando el acceso a los alimentos y la educación para los niños pobres y vulnerables que viven en zonas de alta inseguridad alimentaria. La alimentación escolar moviliza más de US$100.000 millones y llega a cientos de millones de niños en edad escolar, por lo que puede decirse que es claramente un importante programa social en la mayoría de los países, incluidos los de bajo, mediano y alto ingreso.

Desafío

Cada día más de 66 millones de niños van a la escuela sintiendo hambre y, en muchos países, asisten menos niñas que varones. Las investigaciones muestran que el suministro de comidas dentro de la escuela, meriendas de media mañana, y raciones para llevar a casa puede aliviar el hambre a corto plazo, aumentar la capacidad de los niños para concentrarse, aprender y realizar tareas específicas, y se ha relacionado con un aumento en la matriculación de las niñas. Estos efectos parecen ser mayores entre los niños que también están crónicamente desnutridos, que son por lo general los más pobres.
 
Los países de ingreso bajo están ampliando la alimentación escolar, ya que estos programas los ayudan a estar más cerca de alcanzar los objetivos de desarrollo del milenio (ODM) al atraer a más alumnos, especialmente niñas, a las aulas. Si estos programas proporcionan micronutrientes como hierro, yodo, vitaminas A y B y zinc a través de alimentos fortificados y se combinan con otras intervenciones de salud escolar, como la eliminación de parásitos, puede haber beneficios adicionales para las capacidades cognitivas de los niños y los logros educativos.
 
Además, estos programas son considerados cada vez más como una posible red de protección y una medida de apoyo social que ayuda a mantener a los niños en la escuela. En respuesta a las perturbaciones causadas por las crisis mundiales de alimentos, combustibles y financieras, los países procuraron aplicar la alimentación escolar como un mecanismo de protección social rápidamente escalable, capaz de aportar más del 10% de los gastos del hogar.
 
Los desafíos para estos programas pueden ir desde sus altos costos operacionales hasta la necesidad de crear la capacidad para adquirir alimentos a nivel local. Para que un país cuente con un programa de alimentación escolar eficaz que centre sus recursos en los niños más necesitados, es necesario: a) determinar si la alimentación escolar es la opción de red de protección social más efectiva, b) establecer los objetivos del programa y los resultados previstos, y determinar los costos administrativos, c) establecer un sistema de focalización efectiva, d) seleccionar el tipo de alimentos que se proporcionarán en la escuela, estudiar las posibilidades de compras locales y la posibilidad de ofrecer raciones para llevar al hogar, e) planificar la gestión, implementación y seguimiento a nivel escolar de las actividades de alimentación escolar en curso, y f) determinar si se pueden incorporar en el programa actividades complementarias de salud y nutrición, como el tratamiento antiparasitario, la suplementación o la fortificación para lograr beneficios adicionales.

Estrategia

Una publicación conjunta del Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Grupo del Banco Mundial de 2009, titulada Replanteamiento de la alimentación escolar: Redes de protección social, desarrollo infantil y el sector de la educación, se centra en los componentes clave para la aplicación de programas exitosos y la necesidad de integrar la alimentación escolar en las políticas y los planes nacionales. Este documento dio como resultado una Asociación del PMA y el Banco Mundial relacionada con la alimentación escolar que se beneficia del diseño, el diálogo sobre políticas y la experiencia en logística de ambas organizaciones. La acción conjunta para ayudar a los países en la planificación de programas sostenibles de alimentación escolar y el uso de los estudios de costos e  impacto ha tenido lugar en siete países pilotos, entre ellos Bangladesh y la República Democrática Popular Lao (RDP Lao).
 
En Bangladesh, el PMA distribuye galletas enriquecidas con micronutrientes como refrigerio de media mañana a más de 1 millón de niños cada día. Como este país planea un programa nacional de alimentación escolar, la asociación ha apoyado los análisis de la cobertura del programa, los costos, y la inversión. Al tiempo que RDP Lao se prepara para una transición suave hacia un Programa Nacional de Alimentación Escolar en los próximos años, el Banco Mundial está actuando como entidad supervisora de los fondos de la Alianza Mundial para la Educación (formalmente la Iniciativa Vía Rápida de Educación para Todos) que se necesitan para continuar con el programa en 2010, mientras que el PMA está proporcionando apoyo operacional y en la creación de capacidad en términos de seguimiento y estudio de la viabilidad de ofrecer fideos de arroz fortificados en el programa de alimentación escolar.

Resultados

Además de los ejemplos anteriores, el Banco Mundial, mediante la implementación del Programa de Respuesta a la Crisis Mundial de los Alimentos y la ventanilla de respuesta a la crisis, y su asociación con el PMA y la Alianza Mundial para la Educación, ha contribuido a los siguientes resultados:

  • Beneficiar a más de 61.000 niños de enseñanza preescolar y primaria (incluyendo a más de 25.000 niñas) a través de programas de alimentación escolar en cinco condados en el sudeste de Liberia en 2010.
  • Ampliar la alimentación escolar como parte de la respuesta al reciente terremoto en Haití a través de financiamiento adicional para el proyecto de la Alianza Mundial para la Educación, ayudando a aumentar el número de beneficiarios de 75.000 a más de 210.000 por año.
  • Apoyar la puesta en marcha del Programa de Alimentación Escolar con Alimentos Producidos Localmente de Kenya, donde el Ministerio de Educación ahora está alimentando a aproximadamente 550.000 niños en 2012. Este programa también tiene como objetivo respaldar a los agricultores locales, proporcionando una demanda local estable y confiable de sus productos.
  • Responder a la crisis alimentaria y respaldar el Programa de Alimentación Escolar Basado en la Comunidad de Togo en las escuelas primarias ubicadas en las zonas rurales que carecen de alimentos, beneficiando a 92 escuelas y 21.000 niños en 2010.
  • Proporcionar almuerzo escolar a más de 250.000 niños de educación preescolar y primaria de Nicaragua en 2010.
  • Distribuir 88.000 comidas calientes a niños en Burundi, cuyo Gobierno decidió luego utilizar sus propios recursos para el programa y duplicar su contribución en el presupuesto de 2009.
  • Proporcionar alimentación escolar a 14.000 alumnos de 118 escuelas de Guinea-Bissau en 2011.


Contribución del Banco

En respuesta a la crisis financiera, más países están utilizando los fondos fiduciarios del Programa de Respuesta a la Crisis Mundial de los Alimentos y la ventanilla de respuesta a la crisis (que forma parte de la Asociación Internacional de Fomento,AIF) para desarrollar programas de alimentación escolar como redes de protección social. Entre ellos se encuentran:

  • Burundi:US$10 millones, Fondo Fiduciario de Respuesta a la Crisis de los Precios de los Alimentos (FPCR TF, por sus siglas en inglés)
  • República Centroafricana: US$7 millones, FPCR TF
  • Guinea-Bissau: US$5 millones, FPCR TF; US$4 millones, Fondo Fiduciario del Servicio de Respuesta Rápida a la Crisis de los Alimentos de la Unión Europea
  • Haití: US$12 millones, AIF
  • Liberia: US$10 millones, FPCR TF
  • Nicaragua: US$7 millones, FPCR TF
  • Senegal: US$10 millones, AIF
  • Togo: US$7 millones, FPCR TF

La acción conjunta del PMA y el Banco Mundial también ha proporcionado asistencia técnica a los Gobiernos de Camboya, Kenya, Malawi, Togo, Bangladesh, RDP Lao y Haití para la elaboración de sus programas de alimentación escolar. A través de la Alianza Mundial para la Educación, los fondos fiduciarios de múltiples donantes pueden proporcionar programas de alimentación y salud escolar con la ayuda financiera de transición una vez que los planes del sector educativo han sido revisados ​​y se ha completado el proceso de la Alianza para ese país en particular. En el caso de Mauritania, se otorgó un contrato de US$1,9 millones al PMA para la ejecución del programa de alimentación escolar, ya que es un componente del Programa de Desarrollo del Sector Educativo. Otros donantes de la Alianza en Mauritania son Canadá, la Comisión Europea, Francia, Alemania, el Reino Unido, y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

Asociados

Se realizan eficaces programas de alimentación escolar como parte de las políticas nacionales de desarrollo de los países ejecutores. En muchos casos, los asociados también desempeñan un papel importante, participando en la implementación.

Próximos pasos

Además de ser una herramienta de protección social, la alimentación escolar es una inversión continua que protege a los niños y reduce la inseguridad alimentaria al tiempo que contribuye al logro de los cinco primeros ODM. Lograr que los niños y las niñas vayan a la escuela y asegurar que no tengan hambre para que puedan concentrarse y enfocarse en el aprendizaje son elementos críticos en el proceso educativo. El PMA colabora atendiendo a más de 22 millones de niños en más de 60 países. La crisis mundial de los alimentos y el consiguiente Programa de Respuesta a la Crisis Mundial de los Alimentos y la ventanilla de respuesta a la crisis son un recordatorio de que los programas de alimentación escolar pueden adaptarse y ampliarse para llegar a los niños más vulnerables en algunos de los lugares con mayor inseguridad alimentaria del mundo. En los países que satisfacen determinados requisitos, la Alianza Mundial para la Educación y los fondos de la AIF también pueden ser instrumentales en la ampliación de este tipo de programas.
 
La transición exitosa de los programas de alimentación escolar a programas sostenibles promovidos por los países depende de la integración de la alimentación escolar en las políticas nacionales, especialmente los planes del sector educativo, el financiamiento nacional, y la capacidad de ejecución nacional. La compra local de alimentos es un medio posible para lograr programas sostenibles, a menudo conocidos como “Alimentación escolar con alimentos producidos localmente”. Es muy importante incorporar la sostenibilidad a largo plazo en los programas desde su inicio, y que sean revisados continuamente. A medida que aumenta el número de Gobiernos que tratan de expandir estos programas en sus países, es importante contar con más oportunidades para el intercambio de conocimientos entre los países en desarrollo que se centran en las formas de mejorar la adquisición de alimentos nutritivos disponibles a nivel local y comparar las prácticas recomendadas.

Beneficiarios

Sandra Bodowa, una alumna de 11 años de la escuela primaria Ashongman D. A. en Ghana, señaló que muchos alumnos de hogares muy pobres iban a la escuela porque les daban de comer, y dijo: "¿Qué hubiera sido de esas personas maravillosas si no hubieran servido comida en sus escuelas?"


Última actualización el: 2012-05-22





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