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Resultados: La lucha contra el “dinero sucio” y los flujos monetarios ilícitos

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Fighting Dirty Money

La lucha contra el “dinero sucio” y los flujos monetarios ilícitos ayuda a los países a crear sistemas financieros transparentes y mecanismos sólidos para la recuperación de activos


Resumen

El Banco contribuye a combatir la corrupción y otros flujos de dinero ilícito mediante la Iniciativa para la Recuperación de Activos Robados (StAR, por sus siglas en inglés) y la Unidad de Integridad de los Mercados Financieros (FMI, por sus siglas en inglés). Estas iniciativas promueven la probidad de los flujos financieros y ayudan a los países solicitantes a instalar mecanismos penales para rastrear lo obtenido mediante delitos graves. La institución también apoya las gestiones para seguir la pista a transacciones ilícitas —tanto a nivel nacional como internacional— e impedirlas con el establecimiento de sistemas de información sobre el origen, el destino y los beneficiarios finales. En tanto, la Iniciativa StAR—una alianza entre el Banco y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) — ayuda a los países a recuperar fondos robados por funcionarios deshonestos. La corrupción desvía recursos que servirían para impulsar el crecimiento económico y fortalecer servicios públicos y cada vez hay más pruebas de que las actividades ilegales, como el crimen organizado y el tráfico de drogas, afectan gravemente la lucha contra la pobreza. Se calcula que cada año se sustraen ilegalmente entre US$20.000 millones y US$40.000 millones en los países en desarrollo, cifra que equivale a entre 20% y 40% de la asistencia internacional anual para el desarrollo. Desde el establecimiento de la Unidad FMI en 2001 y la Iniciativa StAR en 2007, ambas han ayudado a fortalecer las instituciones de inteligencia financiera, aprobar reformas y formar capacidades en más de 52 países1.

Desafío

Hacer frente a los delitos financieros es una tarea ardua, entre otras razones porque es muy difícil reunir pruebas sobre los actos delictuales, en particular cuando son transfronterizos. Para detectar casos de lavado de dinero, se toman de referencia los flujos financieros y se les sigue el rastro para perseguir a los delincuentes y despojarlos de sus ganancias ilícitas. La lucha contra el blanqueo de capitales permite también enfocar la persecución en quienes ayudan y colaboran con los criminales y facilita la cooperación internacional en pos del objetivo de enjuiciar los delitos financieros. Estas iniciativas, impulsadas en un principio por el Grupo de los Siete (G-7) y concebidas por el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) como un programa para el mundo desarrollado, se han internacionalizado mucho en los últimos años y, actualmente, la red GAFI abarca a más de 170 países. En gran medida gracias al compromiso del Banco, las gestiones globales para combatir los delitos financieros ahora también abordan los desafíos que enfrentan las naciones en desarrollo. Las gestiones en este ámbito hacen hincapié en la necesidad de adaptar las iniciativas al contexto, enfocarse en los riesgos específicos de cada país, destacar los problemas que plantean las economías que se basan en operaciones en efectivo, ayudar a los países donde la corrupción es la principal fuente de dinero sucio y velar porque la integridad y la inclusión financiera se aborden simultáneamente.


Estrategia

El Programa de Lucha contra el Lavado de Dinero y el Financiamiento del Terrorismo (AML/CFT, por sus siglas en inglés) del Banco Mundial fue creado en 2001 en el marco del Programa de Evaluación del Sector Financiero (FSAP, por sus siglas en inglés). En este último, al igual que en sus actualizaciones, el único componente de carácter obligatorio era el AML/CFT, lo que apunta a la importancia de la integridad como factor esencial para dar estabilidad y continuidad a cualquier sistema financiero.

El trabajo realizado por la Iniciativa StAR y la Unidad FMI se encuentra plenamente integrado a la agenda de buen gobierno y anticorrupción del Banco. En la última década, se ha acumulado un gran caudal de investigaciones y experiencias sobre las maneras en que los Estados responsables y transparentes pueden abrir oportunidades para los pobres, entregar mejores servicios y mejorar los resultados de desarrollo. A medida que los Gobiernos mejoran la gestión y enfrentan la corrupción, ellos están buscando respaldo para diseñar y poner en marcha programas de reforma complejos, construir coaliciones de apoyo y supervisar su impacto. Tanto la Iniciativa StAR como la Unidad FMI apuntan a compartir conocimientos y aportar herramientas complementarias, focalizándoseen los flujos de dinero y la justicia penal.

Para lograr estos objetivos, ambas utilizan una combinación de instrumentos que incluye trabajo de diagnóstico (fundamentalmente evaluaciones de AML/CFT), asistencia técnica y diseño de políticas públicas. Tanto la formulación como la difusión del conocimiento son fundamentales para promover la causa de la integridad financiera entre los países en desarrollo, al igual como los esfuerzos por mantenerse a la vanguardia en temas relacionados con la integridad. La asistencia técnica sigue siendo el área que genera más impacto. La Iniciativa StAR y la Unidad FMI ayudan a los países clientes a generar marcos legales e institucionales eficaces adaptados a sus circunstancias y riesgos específicos, además de crear las capacidades necesarias para el uso efectivo de estas herramientas.


Resultados

Los resultados de la Unidad FMI y la Iniciativa StAR difieren según los mecanismos de entrega. El trabajo en materia de normativas y promoción se funda sobre todo en conocimientos y apunta a influir a organismos normativos internacionales (como GAFI) y centros financieros, entre otros. En tanto, la asesoría y asistencia técnica buscan ayudar a los países solicitantes en la creación y puesta en marcha de sistemas eficaces de AML/CFT y recuperación de activos. Hasta la fecha, se han establecido Unidades de Inteligencia Financiera (FIU, por sus siglas en inglés) en más de 20 países e implementado 131 reformas de AML/CFT en 61 naciones clientes. Algunos ejemplos de sus efectos son:


  • Entre 2005 y 2010, el trabajo técnico del Banco en materia de lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo ayudó a preparar el camino para la aplicación de 131 reformas orientadas a mejorar significativamente los sistemas en estas áreas en 61 países solicitantes. Los niveles más altos de reformas se lograron en el tema de las leyes sobre lavado de dinero y financiamiento del terrorismo, donde 48 Estados instauraron o modificaron sus marcos legales, lo que sirvió de base para promover otros cambios.De las reformas, 31 leyes o anteproyectos fueron aprobados por los respectivos Gobiernos y otros 17 fueron sometidos a estudio y aprobación. La región que realizó más reformas fue África, con 48 modificaciones, seguida de Asia oriental y el Pacífico y Europa y Asia central, con 23 y 25, respectivamente.
  • Entre 2005 y 2011, se ayudaron a crear nuevas instituciones como las Unidades de Inteligencia Financiera en más de 20 países2.
  • Entre 2004 y 2011, se realizaron 512 eventos de asistencia técnica, por ejemplo, misiones de diagnóstico, talleres, revisiones teóricas y otras actividades de intercambio de conocimientos in situ. Gracias a estos:
    1. Se capacitó a aproximadamente 2.800 funcionarios de más de 80 jurisdicciones sobre formas de realizar análisis de inteligencia financiera.
    2. Se entrenó a 700 examinadores de supervisores del sector financiero provenientes de más de 20 países en supervisiones y diseño de manuales de supervisión en terreno para mejorar la calidad y el impacto de sus fiscalizaciones.
    3. Se fortaleció la capacidad de más de 100 analistas e investigadores financieros, fiscales, magistrados y jueces en el uso de herramientas de “rastreo de dinero”.
  • Entre 2005 y 2010, se ejecutó el Programa de Mejoramiento de la Capacidad de Análisis Financiero para ayudar a los países miembros a aplicar y mejorar el proceso de formulación, análisis y utilización de inteligencia financiera para identificar los riesgos de un sistema financiero y detectar instancias de lavado de dinero y financiación del terrorismo. Este se ha implementado en 12 naciones: Afganistán, Camerún, Iraq, Kosovo, República Democrática Popular Lao, Malawi, México (donde se ejecutó el programa piloto), República de Moldova, Namibia, Nigeria, República Árabe Siria y Swazilandia.
  • Se prestó apoyo a las naciones que se integraron a redes internacionales de profesionales. Más de 103 Unidades de Inteligencia Financiera de países en desarrollo que recibieron asistencia pasaron a formar parte del Grupo Egmont, el cual reúne a estas para facilitar la cooperación internacional en los asuntos de su competencia.
  • Se forjaron contactos directos entre profesionales del ramo, facilitando así la asistencia internacional en los casos de recuperación de activos.

Contribución del Banco

La Iniciativa StAR y la Unidad FMI son ensencialmente entidades asesoras. En el pasado, algunas operaciones de préstamo incluyeron componentes relacionados con la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo, ya sea en el marco de operaciones de políticas de desarrollo o de inversión. También hubo algunos ejemplos de préstamos de asistencia técnica que incluyeron este tipo de elementos. Más adelante, esas operaciones de financiamiento fueron dirigidas por las respectivas regiones y la Unidad de Integridad de los Mercados Financieros prestó la respectiva asistencia técnica.

Los servicios de asesoría recién descritos incluyen:

  • Asistencia técnica. Mediante talleres, tutorías, formación práctica y servicios de asesoría se apoya a los países en los siguientes ámbitos: formulación de leyes, regulaciones y marcos institucionales efectivos; evaluación del posible riesgo de sufrir lavado de dinero y financiamiento del terrorismo en sus economías y sistemas financieros; capacitación de supervisores e investigadores del sector financiero, fiscales o jueces, y diseño e implementación de sistemas efectivos de detección de activos para funcionarios públicos.
  • Diseño de políticas públicas. A través de la colaboración e investigación, la Unidad FMI contribuye al debate internacional desde una perspectiva única que combina sus esfuerzos en la lucha contra el lavado de dinero con aspectos de buen gobierno y anticorrupción, inclusión financiera, facilidad de hacer negocios, tributación, recuperación de activos robados, detección de activos, delitos ambientales y otros problemas que inciden en el proceso de desarrollo, y
  • Evaluaciones de los sistemas de lucha contra el lavado de dinero y financiamiento del terrorismo de los países para diagnosticar su eficacia y las áreas que podrían presentar riesgos, ya sea como análisis individuales o como parte del Programa de Evaluación del Sector Financiero (FSAP).

Como se mencionó anteriormente, las acciones de la Iniciativa StAR evolucionaron desde un fuerte énfasis en el trabajo normativo y de promoción hacia el reequilibrio de la asistencia a los países clientes en asuntos de recuperación de activos, privilegiándosela formación de capacidades prácticas en la recuperación de activos robados ocultos en el extranjero. El financiamiento asignado a estos servicios de asesoría fluctúa entre US$5 millones y US$7 millones al año y provino de del Banco y fondos fiduciarios.

Asociados

Básicamente, tanto la Iniciativa StAR como la Unidad FMI están obligadas a trabajar con otros asociados para lograr resultados. La primera es una alianza entre el Banco Mundial y la ONUDD, que vela porque todas las actividades estén amparadas por los objetivos de la Convención de las Naciones Unidas contra la Corrupción (CNUCC) –específicamente el Capítulo V sobre recuperación de activos. Más allá de esta alianza de financiación, la Iniciativa StAR compromete la participación de otras entidades, entre ellas organizaciones internacionales (como PNUD, OCDE y GAFI), centros financieros (miembros del Grupo de los Veinte, Reino Unido, EE. UU. y Suiza), países afectados por actos de corrupción (que se benefician de la asistencia de la Iniciativa StAR) y la sociedad civil (como Transparencia Internacional y Global Witness).

Desde el comienzo del programa AML/CFT, la Unidad FMI también ha trabajado con una gama de asociados. Debido a las actividades de coordinación general del FSAP, el Fondo Monetario Internacional es un aliado decisivo tanto en términos de asistencia normativa como técnica. La Unidad está también muy comprometida con el GAFI y sus organismos regionales y ejecuta dos programas de tutoría junto con la ONUDD: uno en Asia central y otro en la región del Mekong. Otros asociados son lasNaciones Unidas (ONU), Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, Grupo Egmont de Unidades de Inteligencia Financiera y Secretaría del Commonwealth. Por otra parte, la Unidad FMI también trabaja con varios socios bilaterales, ya sea en el contexto de su apoyo y contribución al programa AML/CFT o bien mediante la prestación conjunta y coordinada de capacitación.


Próximos pasos

La Unidad FMI entrega herramientas a los países clientes y al personal del Banco Mundial para aumentar la transparencia e ir tras el “dinero sucio” y así fortalecer la solidez, la seguridad y la integridad de los sistemas financieros. Las herramientas de AML/CFT y detección de activos entregan medios innovadores para combatir el delito y hacer frente a los problemas de buen gobierno y anticorrupción, inclusión financiera, facilidad de hacer negocios, recuperación de activos robados y flujos financieros ilícitos que afectan el desarrollo. La capacitación y formación de capacidades entregadas por la Unidad FMI apoyan las gestiones nacionales de fortalecimiento del programa de buen gobierno y anticorrupción. El Banco es el único proveedor multilateral que presta asistencia técnica en temas de “flujos ilícitos” de dinero que está orientada específicamente hacia los países en desarrollo. También es la única institución con las habilidades y conocimientos específicos necesarios para cubrir la gama completa de asuntos en juego en la lucha contra el lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo, incluidas leyes y regulaciones, y asimismo fortalecimiento institucional y formación de capacidades en el ámbito de la justicia penal. Se continuará entregando asesoría y asistencia técnica a los países clientes y al Banco Mundial.


Beneficiarios

En el caso de Namibia, el compromiso de la Unidad FMI comenzó con una evaluación del sistema de lucha contra el lavado de dinero en 2005. Siguió con solicitudes de asistencia técnica de gran alcance por parte del país que significaron apoyo en la redacción jurídica de la ley de AML/CFT y de la aplicación de las regulaciones, capacitación de supervisores de sector financiero, asistencia en el establecimiento de la Unidad de Inteligencia Financiera y fortalecimiento de la capacidad entre las autoridades para la contratación y formación de funcionarios responsables del cumplimiento de las normas en la banca. Hubo también asistencia técnica relacionada con el mejoramiento de la coordinación interna y la preparación de una evaluación nacional de riesgos en materia de lavado de dinero y financiamiento del terrorismo. Además, gracias al fondo fiduciario constituido con las autoridades del país durante varios años, la institución participó activamente en una publicación reciente de la Unidad que estudiaba el impacto de las “ganancias obtenidas por medios ilícitos" (como los productos de delitos relacionados con la corrupción) en la economía y el sistema financiero en general. Las autoridades de Namibia usaron las conclusiones de la publicación para despertar conciencia acerca de la magnitud de este problema y dar prioridad al uso de sus herramientas contra el lavado de dinero en los delitos de mayor notoriedad. Al mismo tiempo, la Unidad FMI aprovechó los conocimientos especializados adquiridos por los expertos namibios incluyéndolos en sus actividades de capacitación en África occidental.

1Los países incluyen: Afganistán, Argelia, Argentina, Armenia, Bangladesh, Belarús, Benin, Burkina Faso, Camboya, Camerún, China, Colombia, Croacia, Fiji, Gabón, Ghana, Guatemala, Guinea Bissau, Haití, Honduras, India, Indonesia, Côte d’Ivoire, Jordania, Kazajstán, Kenya, República Kirguisa, República Democrática Popular Lao, Malawi, Malasia, Malí, Mauritania, México, República de Moldova, Mongolia, Marruecos, Mozambique, Namibia, Nigeria, Pakistán, Senegal, Sierra Leona, Sudán, Swazilandia, República Árabe Siria, Tayikistán, Togo, Túnez, Turkmenistán, Uzbekistán, Viet Nam y República del Yemen.

2Los países incluyen: Camerún, China, Gabón, Haití, Kazajstán, República Kirguisa, Mauritania, Namibia, Níger, Nigeria, República Centroafricana, Senegal, Sierra Leona, Tayikistán y Uzbekistán.

3 Armenia, Belarús, India, República Kirguisa, Malawi, Mongolia, Nigeria, República Árabe Siria, Turkmenistán, Uzbekistán y Viet Nam.


Última actualización el: 2012-05-25





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