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Movilidad mundial no se ve afectada por la crisis financiera, como tampoco las remesas

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Comunicado de prensa Nº:2012/506/DEC

Washington D.C., 14 de junio de 2012 – La crisis financiera mundial de 2008-09 no provocó el retorno masivo de trabajadores migrantes a sus hogares, pese al empeoramiento de las perspectivas laborales y la retórica antiinmigrante en algunos países de destino, según indica un nuevo estudio sobre migración y remesas publicado por el Banco Mundial.

De hecho, los migrantes pueden haber mitigado algunos de los efectos más dolorosos de la crisis, toda vez que tienden a trabajar por salarios más bajos, reciben menos beneficios y dependen relativamente poco del Estado, indica el libro titulado ‘Migration and Remittances during the Global Financial Crisis and Beyond’ (Migración y remesas durante la crisis financiera mundial y después).

“Durante la crisis, las remesas continuaron proporcionando una fuente estable de divisas a las economías de los países en desarrollo, en un momento en que la ayuda externa se mantuvo estancada y la inversión extranjera directa cayó abruptamente”, señaló Otaviano Canuto, Vicepresidente de la Red de Reducción de la Pobreza y Gestión Económica del Banco Mundial.

Por consiguiente, eliminar las restricciones a la movilidad humana puede ayudar a mejorar los flujos financieros entre las naciones y aliviar algunos de los efectos adversos de la crisis, sostiene el libro. En vista de los envíos de alrededor de US$399.000 millones hacia los países de origen que se proyectan para 2012 (en comparación con US$372.000 millones en 2011), estas transferencias son el vínculo más concreto entre migración y desarrollo.

Aunque las condiciones laborales de muchos de los 215 millones de migrantes internacionales están empeorando en algunos países de destino, particularmente en aquellos de ingreso alto de Europa, el apoyo en efectivo que los emigrados envían a sus familias se mantiene firme. De hecho, la única baja conocida en los últimos tiempos ocurrió en 2009, pero incluso entonces las remesas disminuyeron apenas en un 5,2%. Esto contrasta fuertemente con las caídas estrepitosas que registraron los flujos globales de capital privado.

“La capacidad de resistencia de las remesas es una buena noticia para los países en desarrollo, al ser éstas una de las fuentes menos volátiles de ingresos en divisas, en particular en las naciones menos desarrolladas. A nivel de hogares, estas transferencias en efectivo son, en muchos casos, el único salvavidas de las familias receptoras”, dice Hans Timmer, Director de Perspectivas de Desarrollo del Banco Mundial.

Sin embargo, pese a que el volumen de las remesas registra aumentos permanentes desde hace muchos años, sigue siendo un desafío crucial aprovechar esta enorme y creciente fuente de fondos para estimular el desarrollo socioeconómico. En efecto, la gran mayoría de estos recursos se usa para la manutención familiar y la adquisición de bienes de consumo.

El presente libro –el primer estudio integral sobre el comportamiento de las remesas durante la crisis financiera mundial– es una recopilación de 45 investigaciones separadas que identifican y analizan esta práctica en todo el mundo y sus posibilidades a futuro. Cada investigación estuvo a cargo de un experto diferente que explora la situación de diversos países y de ciertos aspectos de las remesas, desde los patrones del flujo hasta el uso de los fondos recibidos por comunidades y hogares.

Los coeditores del libro son Dilip Ratha, Gerente de la Unidad de Migración y Remesas del Banco Mundial, Ibrahim Sirkeci, Profesor de Estudios Transnacionales y Marketing en Regent’s College, Londres, y Jeffrey Cohen, Profesor Adjunto de Antropología de la Universidad Estatal de Ohio, Estados Unidos, quien es también coautor del primer capítulo sobre flujos de remesas y prácticas durante la crisis.

 

“Contrario a las expectativas, no descubrimos evidencia alguna del retorno de migrantes, incluso cuando la crisis financiera redujo las oportunidades de empleo en Estados Unidos y Europa y pese a que en este último continente, muchos países —como España— ofrecen incentivos económicos para estimularlos a volver a sus países”, indicó Sirkeci.

 

De hecho, la migración fue una respuesta estratégica a la crisis financiera. Como cualquier catástrofe política o ambiental, esta situación generó inseguridad entre la gente y los habitantes de los países en desarrollo reaccionaron cruzando las fronteras o desplazándose al interior de sus países para sobrevivir a sus efectos.

 

“Esto es, las remesas se han mantenido firmes y exceptuando la caída de 2009, han seguido creciendo en forma constante. Sin embargo, desde que el libro se envió a imprenta, el mundo ha vuelto a experimentar episodios graves de volatilidad que podrían afectar los ingresos de los migrantes y, por lo tanto, las remesas en el futuro”, agregó Ratha.

 

Para los países receptores de las transferencias, un factor clave que explica esta resistencia es la diversificación de los destinos de quienes abandonan sus países de origen.

 

Así, los países de Asia meridional y oriental que tienen grandes cantidades de migrantes en Estados Unidos, Europa y en los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), continúan registrando alzas en las remesas. Un estudio del libro concluyó que solo una prolongada recesión mundial podría generar una merma en estos envíos hacia la India, que con US$64.000 millones fue el mayor receptor en 2011.

 

Por el contrario, la región de América Latina y el Caribe, cuyos migrantes se concentran en Estados Unidos, sufrió una drástica baja en los flujos durante la crisis financiera. A lo largo de ella, México, el tercer mayor receptor de transferencias (US$24.000 en 2011), experimentó una caída considerable en los fondos provenientes de Estados Unidos. Un impacto igualmente severo vivió El Salvador. Ambos casos subrayan el hecho de que muchas naciones de América Latina fueron vulnerables a los efectos de la crisis. Esta repercutió de manera particularmente intensa en los jóvenes urbanos de estos países, quienes en la actualidad enfrentan perspectivas laborales más difíciles y cada vez tienen menos oportunidades de emigrar.

 

Los estudios que analizaron cómo afectó la crisis en la Unión Europea a los países receptores constataron que España ha sido el destino de mayor crecimiento de la migración en la última década y ahora es el quinto país más importante en lo que a envío de remesas se refiere, después de Estados Unidos, Arabia Saudita, Rusia y Suiza.

 

En la región de Asia oriental y el Pacífico, las remesas representan hasta el 12 por ciento del PIB, como en el caso de Nueva Zelandia. En las economías de las islas del Pacífico, en tanto, estos envíos han mantenido a flote la economía de Filipinas en los últimos 30 años.

 

Además, debido a la depreciación de las monedas locales de muchos países receptores, como India, México y Filipinas, los migrantes de esas naciones prefirieron remesas orientadas a inversiones en Asia meridional y oriental, donde los bienes, los servicios y los activos repentinamente se tornaron bastante baratos y asequibles.

 

Por otra parte, el libro también recomienda a los países adoptar políticas que reduzcan las restricciones a la movilidad humana y programas que faciliten el uso de remesas dirigidas a promover inversiones a largo plazo e iniciativas empresariales. Tales cambios, adaptados a las necesidades de los países de origen y receptores, pueden fortalecer el aporte de las remesas al desarrollo.

 

Para ayudar a aumentar el volumen de las transferencias a través de canales oficiales, es necesario simplificar las transacciones y reducir sus costos, con el fin de permitir, particularmente a las naciones pequeñas, aprovechar los beneficios socioeconómicos de los ingresos de los migrantes.

 

El libro se puede adquirir en: http://publications.worldbank.org/18826

 

Los datos más recientes sobre migración y remesas están disponibles en: www.worldbank.org/migration

 

Interactúe con expertos en migración en: http://blogs.worldbank.org/peoplemove/

 

 

Contactos

En la ciudad de Washington: Indira Chand, +1 (202) 458-0434, +1 (703) 376-7491, ichand@worldbank.org

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