¿Cuál es la importancia que el Banco Mundial le asigna al medioambiente en sus programas de financiamiento? Además de intentar mejorar constantemente la aplicación de políticas de protección ambiental y social, actualmente el Banco destina alrededor del 13% (US$13 mil millones) del total de su cartera de proyectos hacia aquellos proyectos que incluyan entre sus objetivos la protección del medioambiente o la gestión de recursos naturales. Alrededor del 83% de todos los préstamos con fines de inversión están sujetos a una Evaluación Ambiental (EA), lo cual refleja una aplicación más rigurosa de las políticas relacionadas. Por otra parte, el Banco trabaja en conjunto con otros actores de la comunidad internacional a fin de concretar sus objetivos ambientales, lo que implica que, además de los proyectos financiados por la AIF/BIRF, ayudamos a los países prestatarios a abordar metas específicas a nivel regional y global a través del Fondo Mundial para el Medio Amiente (FMAM). Somos además el organismo a cargo de poner en práctica las actividades del Fondo Multilateral para la Implementación del Protocolo de Montreal y, gracias a más de una década de experiencia en el tema, desde 2003 el programa del Protocolo de Montreal del Banco Mundial es una instancia bien consolidada que ha concretado más de 372 proyectos de inversión específicos en 20 países y eliminado en forma gradual alrededor de 122.100 toneladas de PAO (potencial de agotamiento de la capa de ozono).
¿Cuáles son las prioridades de los programas de financiamiento del Banco Mundial? El valor de los proyectos que persiguen objetivos de gestión ambiental y de recursos naturales financiados por la Asociación Internacional de Fomento y el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento ascienden a un total aproximado de US$13 mil millones. De este monto, alrededor del 34% se destina a la gestión de la contaminación y la salud ambiental (US$4,3 mil millones); el 25% a la gestión de recursos hídricos (US$3,1 mil millones); el 14% a las políticas y el desarrollo institucional relacionados con el medioambiente (US$1,7 mil millones); el 13% para la gestión de tierras (US$1,7 mil millones); y el 9% a las iniciativas de cambio climático (US$1,2 mil millones).
¿Es posible compatibilizar crecimiento económico con sostenibilidad ambiental? La sostenibilidad ambiental es un componente crucial del trabajo que realiza el Banco Mundial para reducir la pobreza en los países en desarrollo. Los pobres son los más vulnerables a los efectos de la degradación ambiental y como ejemplo de ello, hay cifras que indican que entre cinco y seis millones de personas mueren cada año en los países en vías de desarrollo debido a enfermedades transmitidas por el agua y la contaminación ambiental. La polución también es un obstáculo para el crecimiento económico y sus costos se estiman en alrededor del 4 al 8% del PIB anual en muchos países en desarrollo. Por otra parte, el cambio climático amenaza con seguir minando el desarrollo a largo plazo y la posibilidad de que muchos pobres logren salir del círculo de la pobreza.
¿Por qué se modificó la política establecida en 1991 conforme a la cual el Grupo del Banco Mundial estaba impedido de financiar la explotación forestal comercial de los bosques tropicales húmedos primarios? Porque se descubrió que esta antigua política no tenía impacto alguno sobre la degradación y la pérdida de la cubierta forestal y además se advirtió que la medida levantaba barreras para el entendimiento entre el Banco y los países prestatarios clave que cuentan con vastas áreas de bosques tropicales húmedos. La protección del remanente total de bosques primarios ciertamente se justifica (aunque rara vez se practica) en países ricos donde este tipo de vegetación cubre en la actualidad sólo una fracción muy pequeña de su extensión original, pero es una aproximación poco factible en países tropicales pobres que aún cuentan con una vasta superficie de recursos forestales vírgenes.
¿De qué manera se espera que la nueva Política y Estrategia Operacional sobre Bosques del Banco mejore la protección de este recurso en los países en desarrollo? El Banco Mundial sigue siendo la fuente más grande del mundo de fondos para la conservación de la biodiversidad en los bosques y desde 1991, ha entregado fondos por un total de US$4 mil millones para una amplia gama de actividades de conservación forestal, desde la gestión comunitaria de los bosques hasta la creación de áreas protegidas. Con el fin de apoyar a sus países clientes para que enfrenten mejor el desafío de conservar y manejar en forma efectiva los ecosistemas forestales, la Política Operacional sobre Bosques del Banco considera los siguientes aspectos:
La nueva política se aplica a todas las operaciones de inversión del Banco que pudieran tener un impacto sobre los bosques, sean o no inversiones específicas del sector forestal, mientras que la antigua política especificaba sólo lo que el Banco debía hacer o dejar de hacer en el caso de las inversiones en el sector forestal. - La nueva política abarca en forma explícita a todos los tipos de bosques en lugar de poner un énfasis particular sólo en las selvas tropicales húmedas.
- La nueva política reemplaza la prohibición directa de que el Banco entregara financiamiento a explotaciones forestales comerciales en selvas tropicales húmedas bajo cualquier circunstancia por disposiciones de conservación más integrales y a la vez más focalizadas, cuya aplicación exige la identificación de zonas boscosas u otros hábitats críticos en todos los tipos de bosques de todos los países en los que opera el Banco. Conforme a las nuevas disposiciones, estas zonas también deberán estar protegidas de cualquier otro tipo de inversión por parte del Banco, cuyos potenciales resultados podrían modificar o degradar considerablemente sus características. Además, se prohíbe en forma explícita que el Banco financie cultivos o plantaciones comerciales en áreas forestales críticas u otros hábitats naturales delicados en todos los tipos de bosques.
- Esta nueva política no constituye una especie de carta blanca para financiar la tala comercial de árboles en áreas forestales vírgenes, sino más bien es una estrategia para apoyar una mejor gestión –a través de algunas reformas– de las concesiones y las políticas de subsidios forestales inadecuadas y para estimular la participación de todos los interesados en el desarrollo e implementación de una política y práctica forestal. Entre los objetivos también se contempla concentrar la atención directamente en los gobiernos para asistirlos en la restricción de las actividades ilegales y la corrupción por medio de leyes y reglamentos forestales de mejor calidad, más su debida aplicación.
Al volver a dedicarse a aquellas áreas forestales fuera de los márgenes de las zonas protegidas, la nueva estrategia ayudará a mejorar la forma de subsistencia de 500 millones de personas, la mayoría de las cuales son pobres y dependen de los recursos forestales y del bosque, principalmente a través de la gestión comunitaria de los bosques y la agroforestería, conservando al mismo tiempo el medioambiente gracias a la aplicación de prácticas de explotación sustentables. Por otra parte, se prestará especial atención a la situación de unos 60 millones de indígenas que viven en tribus en las selvas lluviosas de África Occidental, América Latina y el Sudeste Asiático, por cuanto la supervivencia de estos habitantes depende en gran medida de los recursos forestales. El paquete de nuevas medidas fue formulado después de amplias consultas con los países prestatarios, la sociedad civil y el sector privado, consultas que fueron facilitadas por la Unión Internacional para la Conservación (IUCN) durante un período de cinco años.
¿Qué medidas están tomando el Banco Mundial y sus socios para salvar la selva amazónica y otras áreas del mundo? Con el apoyo de sus socios, el Banco Mundial está respaldando una iniciativa que convertirá más de 50 millones de hectáreas de selva tropical del Amazonas –o algo más de 1,5 veces la superficie de Noruega– en un área forestal protegida en virtud del Programa de Áreas Protegidas Regionales del Amazonas (ARPA), la mayor iniciativa de conservación de la selva tropical que alguna vez se haya puesto en práctica. El Banco pudo llevar a cabo esta tarea gracias a la labor conjunta con socios tales como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y más importante todavía, el Gobierno y el pueblo de Brasil. A través de esta Alianza para la Conservación y Uso Sustentable de los Bosques entre el BM y el WWF, nuestra institución trabaja en pos de incorporar otros 50 millones de hectáreas al estatus de nuevas áreas protegidas en todo el mundo y de mejorar la gestión de al menos 50 millones de hectáreas que ya están protegidas. Otro aspecto fundamental de esta política es aplicar una gestión forestal sustentable en 200 millones de áreas forestales productivas que se encuentran fuera de las zonas protegidas a través de una certificación independiente que ponga fin a la tala destructiva que actualmente diezma los bosques. ¿Qué hace el Banco Mundial para proteger el medio ambiente? El Banco aporta una combinación de dinero y conocimientos a los gobiernos de los países pobres para ayudarles a proteger el medio ambiente. Durante el último ejercicio económico aprobó 66 nuevos proyectos (por un valor de US$1.300 millones) destinados exclusivamente a la protección ambiental o con componentes ambientales considerables. Por ejemplo, el Banco recientemente aprobó un préstamo de US$505 millones destinado Brasil, a fin de asistirlo en su objetivo de equilibrar el crecimiento económico con la calidad ambiental. Por otra parte, el Banco continúa el proceso de mejoramiento de la aplicación de políticas de protección ambiental y en la actualidad somete a evaluaciones ambientales a casi el 83% del total de nuevos préstamos para proyectos de inversión. ¿Qué importancia le asigna el Banco Mundial al medio ambiente en sus programas de financiamiento? El Banco Mundial trabaja arduamente para fortalecer tanto las políticas operacionales como la protección del medio ambiente. La nueva política operacional sobre Financiamiento de políticas de desarrollo, aprobada en agosto de 2004, contiene la exigencia de realizar evaluaciones más sistemáticas del medio ambiente y los recursos naturales. En efecto, durante el ejercicio económico 2004 el Banco aprobó 245 nuevos proyectos de los cuales 21 —por un monto de US$3.100 millones— fueron catalogados como Proyectos de categoría A y por ende requieren una evaluación ambiental completa. Otros 115 proyectos —por un valor total de $7.400 millones— fueron clasificados como pertenecientes a la categoría B, lo que implica que necesitan un análisis ambiental más simple. Asimismo, el Banco fortaleció los sistemas de fiscalización de los aspectos de protección ambiental a través de la Unidad de Control y Cumplimiento de la Calidad (QACU, por su sigla en inglés), unidad que respalda al personal responsable de aplicar las políticas de protección y de propiciar la armonización de los asuntos relativos a la protección en todas las regiones. Por otra parte, el Banco trabaja en conjunto con sus asociados de la comunidad internacional en la consecución de sus objetivos ambientales y además de los proyectos de la AIF/BIRF, la institución ayuda a los países prestatarios a enfrentar las metas ambientales regionales y mundiales a través del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM). Asimismo, es el organismo ejecutor del Fondo Multilateral para la Aplicación del Protocolo de Montreal. En 2004, después de más de un decenio de experiencia, el programa del Protocolo de Montreal del Banco está bien consolidado y ha concretado más de 416 proyectos de inversión en 20 países, lo cual se ha traducido en la eliminación gradual de aproximadamente 139.495 toneladas de PAO (potencial de agotamiento de la capa de ozono) a un costo cercano a los US$650 millones. ¿Cuáles son las prioridades del Banco Mundial en los programas de financiamiento destinados a la protección ambiental? En el ejercicio económico 2004, los proyectos de la Asociación Internacional de Fomento y del Banco Interamericano de Reconstrucción y Fomento que incluían componentes de gestión ambiental y ordenación de los recursos naturales sumaron un valor aproximado de US$11.250 millones, de los cuales 31% se destinó a gestión de la contaminación y saneamiento ambiental (US$3.590 millones); 26% a ordenación de los recursos hídricos (US$2.800 millones); 13% a vigilancia ambiental y fortalecimiento institucional (US$1.420 millones); 14% a manejo de la tierra (US$1.600 millones), y 10% a iniciativas para enfrentar el cambio climático (US$1.070 millones). De modo que casi una tercera parte de los compromisos contenidos en la cartera activa de ordenación ambiental y de recursos naturales se concentró en gestión de la contaminación y saneamiento ambiental y 25% en la ordenación de los recursos hídricos. Además, durante el ejercicio económico 2004 el Banco aprobó 76 nuevos proyectos que contenían algún componente ambiental por un total de US$1.300 millones. ¿Por qué el Banco respalda la construcción de represas? El Banco invierte en proyectos de represas porque éstas mejoran y aumentan la generación de energía eléctrica, los sistemas de riego y el abastecimiento de agua en aldeas, ciudades e industrias y porque brindan seguridad en caso de sequías y protegen contra las inundaciones. Sin embargo, el apoyo que presta el Banco a las obras de infraestructura relacionadas con el agua en los países en desarrollo no se limita a la construcción de represas, ya que en algunas zonas implica la construcción de canales, estaciones de bombeo, puentes, sistemas de transporte de agua y almacenamiento de agua subterránea. El financiamiento otorgado por el Banco Mundial a la construcción de represas en los países en desarrollo representa menos del 0,6% del total de fondos destinados a represas nuevas en el mundo. Por otra parte, el financiamiento aportado para la gestión más segura y eficaz de las represas se ha convertido en un componente importante en los préstamos relacionados con estas obras en los últimos 10 años. ¿Por qué el Banco apoya la privatización del agua? El Banco no condiciona los préstamos a la privatización puesto que su mayor interés radica en asegurar servicios de agua confiables y a bajo costo para los hogares pobres de los países en desarrollo, objetivo que pueden conseguir de manera eficaz tanto el sector privado como el público, las asociaciones entre ambos o las asociaciones con organizaciones de la sociedad civil. No existe un único modelo adecuado para todos los casos y si bien es cierto el sector privado puede aportar los fondos necesarios su participación es tan sólo una de las formas a través de las cuales se puede mejorar y asegurar el buen funcionamiento de los servicios. En este sentido, el enfoque del Banco implica adaptar el apoyo a las circunstancias específicas de cada país en consonancia con el objetivo de mayor aliento de luchar contra la pobreza. El Banco Mundial continúa siendo la mayor fuente individual de recursos para la conservación de la biodiversidad forestal. Además, la aplicación de la Estrategia Forestal representa un esfuerzo decidido en pos de identificar y proteger las zonas críticas para la conservación de bosques y al mismo tiempo respaldar una mejor gestión de los bosques de producción. Los resultados ya son evidentes en términos del aumento de los proyectos forestales en la cartera del Banco, con nuevos compromisos crediticios que se incrementaron de US$20 millones en el ejercicio económico 2001 a US$104 millones en el ejercicio económico 2004. Se calcula que los proyectos en tramitación para el ejercicio económico actual suman unos US$240 millones. Última actualización: abril de 2005 |