
Si bien los países de ingreso mediano tienen, en general, capacidad crediticia y acceso a los mercados financieros, también tienen bolsones de pobreza muy arraigados, con frecuencia en algunas regiones en particular o entre ciertos grupos étnicos. Del mismo modo, muchos de estos países también deben hacer frente a restricciones en la movilización de los fondos necesarios para invertir, ya sea en infraestructura o en la reforma de las políticas e instituciones cruciales en el mejoramiento del clima para las inversiones.
Los países de ingreso mediano son cada vez más importantes en lo que respecta al aporte de bienes públicos mundiales, como energía no contaminante, integración comercial, protección del medio ambiente, estabilidad financiera internacional y lucha contra enfermedades contagiosas.
En 2007, se definió a los países de ingreso mediano como economías cuyo ingreso anual per cápita fluctúa entre US$906 y US$11.115. No obstante, países levemente más pobres, como India o Pakistán, que sí pueden solicitar financiamiento en términos comerciales al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento en ocasiones también enfrentan desafíos similares. El Grupo del Banco Mundial trabaja para satisfacer las necesidades particulares de cada país y ofrece asistencia a su medida en la forma de productos financieros competitivos y servicios de aprendizaje y conocimiento.