El mundo árabe tiene abundantes recursos energéticos y gran potencial de crecimiento y desarrollo. No obstante, su integración a la economía mundial es deficiente en todos los sectores excepto el del petróleo. Países ricos y pobres por igual sufren de problemas como escasez de agua, desempleo, falta de diversidad económica, responsabilidad pública deficiente y conflictos.
Las estadísticas ponen de relieve los siguientes y graves desafíos que enfrenta el mundo árabe:
- Comparado con otras regiones, Oriente Medio y Norte de África tiene la tasa de desempleo más alta del mundo y el índice de responsabilidad pública más bajo.
- La participación de la mujer en la fuerza laboral es la más baja del mundo: sólo 30%.
- La relación entre comercio y PIB, que mide la integración comercial, ha caído de cerca de 90% en 1980 a 65% en la actualidad.
El Grupo del Banco Mundial busca forjar alianzas más efectivas con el mundo árabe. Por medio de la difusión de conocimientos mundiales, la facilitación del aprendizaje y la puesta a prueba de nuevas metodologías, el Banco busca fomentar el crecimiento de amplia base, incrementar las oportunidades comerciales, mejorar la capacidad de los sistemas educacionales para responder a las necesidades del mercado laboral, expandir los servicios sociales, impulsar la responsabilidad pública, hacer frente a problemáticas ambientales y crear entornos más propicios para el emprendimiento y la innovación.