Entrevista a Vahram Nercissiantz

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a La AIF en acción: Armenia.

Vahram Nercissiantz es el asesor económico jefe del Presidente de Armenia desde 1998. También es vicepresidente del Consejo de Coordinación Económica de ese país y gobernador del Banco Mundial por Armenia. Anteriormente tuvo una fructífera carrera de 30 años en el propio Banco Mundial, donde colaboró en muchas oficinas regionales y, destacado en Everán, fue el primer gerente a cargo de las operaciones del Banco en Armenia.

En enero de 2007, le pedimos que explicara la función especial que cumple la AIF en ese país.

Question1.gifAl dar una mirada retrospectiva de los últimos 10 a 15 años, ¿cómo ha cambiado Armenia y de qué se siente usted más orgulloso?

 Lo que más me impresiona del desempeño de Armenia es su transición en dos direcciones estratégicas: primero, la transición a una democracia liberal, y segundo, la transición hacia una economía abierta y en gran medida privada. Actualmente, el 80% de la producción y el empleo en Armenia están impulsados por el sector privado. El Wall Street Journal y numerosos centros de investigación describen al país como una de las economías más liberales. Por eso hemos sido capaces de restablecer el crecimiento económico. En los últimos seis años hemos registrado tasas de crecimiento impresionantes, de dos dígitos, y todo ello en condiciones de gran estabilidad, con tasas de inflación reducidas, de un solo dígito.

Como resultado, gracias a la producción hemos logrado reducir la pobreza del 55% en 1996 al 30% el año pasado. Este año esperamos que esa tasa llegue al 25%. Todo indica que nuestras políticas económicas —fruto de nuestra colaboración con asociados en el desarrollo, entre los cuales el Grupo del Banco Mundial ocupa el lugar principal— han surtido efecto.

Question2.gif¿En su opinión, cuál ha sido la mayor contribución de la AIF?

El principal aporte de la AIF ha sido la asistencia intelectual que Armenia recibió desde un comienzo. Los estudios analíticos fueron una ayuda muy importante para sustentar las decisiones de funcionarios sin experiencia que comenzaban a despertar del “sueño soviéticoâ€. Sin esa base analítica, se podrían haber adoptado decisiones arbitrarias que hubiesen acarreado innumerables problemas a lo largo del camino.

El informe preparado por el Banco luego de su primera misión a Armenia en febrero de 1992 se convirtió en un instrumento fundamental para las nuevas autoridades, que deseaban introducir reformas y estaban dispuestas a recibir asesoramiento. En ese informe se exponían las orientaciones estratégicas para la transición económica y se transformó en el primer memorando económico de 1993 sobre el país, que en cierto sentido se transformó en la hoja de ruta para la transición. Ofrecía la asesoría adecuada en el momento adecuado, con un diseño que se adaptaba a las nuevas autoridades de una Armenia que comenzaba a funcionar en forma independiente.

Sin embargo, la asesoría por sí sola no es suficiente. Ésta se debe integrar de alguna manera en proyectos concretos, en las medidas que se adopten a nivel sectorial y en la formulación de las políticas. La asistencia de la AIF incluyó todo esto en una estrategia general, durante un proceso verdaderamente consultivo en el que se nos dieron a conocer las opciones y la experiencia internacional y pudimos tomar nuestras propias decisiones.

Un ejemplo de esto fue la reforma agraria en Armenia, que de hecho comenzó un año antes de la desintegración de la Unión Soviética. (En esa época yo aún trabajaba para el Banco en los países latinoamericanos, pero intervine en forma voluntaria en el caso de Armenia). El Banco pudo compartir la labor que se estaba realizando en América Latina, concretamente en México en 1989 y 1990. Fue una experiencia que ayudó a definir los derechos y privilegios que exigía la privatización de la tierra. Gracias a la reforma, y a los proyectos del Banco Mundial sobre riego y otorgamiento de títulos de propiedad de la tierra que se aprobaron posteriormente, logramos mantener un sector agrícola productivo y bastante eficaz, y evitar la hambruna tras el colapso soviético.

También quiero mencionar el documento de estrategia de lucha contra la pobreza elaborado con la asistencia de la AIF y el FMI, que ha servido de marco para numerosos proyectos y para la coordinación de la ayuda. La importancia política de esa estrategia fue fundamental para incorporar a otros donantes, y también para movilizar a nuestra sociedad civil, unir a todos sus integrantes y lograr un consenso nacional sobre una estrategia de reducción de la pobreza. 

Question3.gifAunque la pobreza ha disminuido considerablemente, continúa concentrándose en las zonas rurales.¿Qué ha hecho la AIF para cambiar esa situación?

 Un remanente de la cultura política del pasado —que yo denomino una cultura política despótica, que imperó durante la época soviética, e incluso antes— es la tendencia a concentrar el poder, ya sea, el poder económico o el poder político, y aplicarlo de manera arbitraria. Algunas costumbres arraigadas no desaparecen fácilmente. Estamos introduciendo las reformas a fin de diluir el poder, pero los cambios de comportamiento son lentos.

Por eso, la descentralización es muy importante para nosotros. Tenemos que distribuir de manera más equitativa todo ese gran crecimiento económico que mencioné anteriormente. Y uno de los medios es, por cierto, tratar de penetrar en las zonas rurales, tanto en lo que se refiere a la infraestructura —sector que el Banco Mundial ha estado apoyando con proyectos de vialidad, riego, educación rural y otros similares— como a través del Fondo de inversión social financiado por la AIF, que permite mejorar la posición negociadora de la población rural en los aspectos sociales. A través de este fondo, las comunidades rurales están aprendiendo a expresar sus necesidades y a manejar sus propios asuntos. La ejecución de proyectos pequeños les ha infundido confianza para no depender tanto de las autoridades centrales, y ha ayudado a Armenia a avanzar hacia un nuevo sistema de base comunitaria, de “abajo hacia arribaâ€.

A la larga, el crecimiento permitirá reducir la pobreza gracias a estas intervenciones en las zonas rurales. Además, ahora la Millenium Challenge Corporation de Estados Unidos está imitando la experiencia de la AIF en Armenia e inyectará un volumen considerable de recursos en el sector rural aplicando el mismo tipo de estrategia. De hecho, nuestra meta es eliminar por completo la extrema pobreza para fines de esta década.

Question4.gif¿Cuáles son algunos de los grandes desafíos que sigue enfrentando Armenia?

Durante los primeros años del período de transición, nos concentramos en reactivar la producción, estrategia que dictó la ventaja comparativa de Armenia. Al país le ha ido bastante bien en este aspecto, pero una vez que se comienza a producir, hay que distribuir equitativamente los frutos de esa producción; no mediante algún plan de ingeniería social, sino a través de un proceso democrático e inclusivo. A fin de cuentas, para ello se requiere un buen sistema tributario, con impuestos bajos pero aplicables a todas las personas, para así poder obtener internamente los recursos necesarios. 

Y luego tenemos que ser capaces de distribuir esos recursos para financiar la infraestructura social que ayuda a preparar la fuerza de trabajo necesaria para la producción. Eso supone invertir en un buen programa de salud, un buen sistema educativo, un buen plan de pensiones y, por cierto, en programas de protección social para los grupos más vulnerables. Éstos son los ámbitos en los que estamos trabajando. Si bien hemos aumentado nuestras asignaciones presupuestarias, aún queda un largo camino que recorrer. En el sector de educación, por ejemplo, se requiere una reforma integral para poder ser competitivos en este mundo en constante globalización.

En Armenia, las instituciones y la fuerza de trabajo todavía son muy frágiles. Han transcurrido tan sólo 15 años desde el inicio de la transición, y aún falta desarrollar muchas de nuestras instituciones. Por lo tanto, durante algunos años, tendríamos que ser capaces de conseguir recursos de bajo costo para desarrollar mejor esa capacidad y asignar un volumen considerable de fondos para programas sociales. En Armenia no tenemos muchos recursos naturales; nuestro recurso principal es la gente.

Question5.gif¿Qué consejo le puede dar a otros países miembros de la AIF sobre la mejor manera de utilizar los recursos que ésta proporciona?

Armenia ha tratado de comprometer la participación de la AIF, y de hecho, la de todo el Grupo del Banco Mundial —el OMGI y la CFI— a nivel de las políticas generales para la gestión económica del país, a nivel sectorial, y a nivel de los proyectos, con inclusión de la administración de proyectos, que comprende las adquisiciones, la preparación de informes financieros y la utilización eficiente de los recursos. Todos éstos son aspectos muy importantes del desarrollo —como en un rompecabezas o un mosaico— y cuando faltan algunas piezas, eso se nota y puede provocar un desperdicio o una mala administración de los recursos. Por lo tanto, los países deberían aprovechar los diversos servicios de Grupo del Banco Mundial y tratar de utilizar todos los recursos disponibles. 

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