
Dos décadas de agitación política y económica socavaron gravemente los niveles de vida de que habían gozado los ugandeses durante los primeros años tras la independencia del país en 1962. En 1986, el gasto público en salud y en infraestructura equivalía a la décima parte y la cuarta parte, respectivamente, del nivel alcanzado en los años setenta. La falta de servicios básicos provocó un aumento de las enfermedades transmitidas por el agua. Los servicios de la Corporación Nacional de Agua Potable y Alcantarillado, empresa relativamente bien administrada que abastecía de agua por tubería al 50% de la población, abarcaban nueve ciudades, incluidas las zonas urbanas de Kampala y Jinja, las más grandes del país. Sin embargo, la cobertura del resto de las zonas urbanas era del alrededor del 15% y apenas el 20% de las zonas rurales contaba con un suministro adecuado de agua.

La AIF financió un proyecto de abastecimiento de agua y saneamiento en las ciudades pequeñas cuyo objetivo era mejorar la infraestructura para el suministro de agua y el saneamiento en 11 ciudades que no estaban incluidas entre las que abarcaba la empresa antes mencionada. En el proyecto se aplicó una estrategia basada en la demanda, conforme a la cual las comunidades participan en el financiamiento, planificación, implementación y gestión de los sistemas de abastecimiento de agua y saneamiento.

El abastecimiento de agua se extendió alrededor de 161.000 personas y se mejoraron los servicios prestados a otros 30.000 habitantes.
Aspectos destacados:
- Aproximadamente el 70% de los hogares (en comparación con el 5% en 1994) depende del suministro de agua por tubería como principal fuente de abastecimiento en las zonas comprendidas en el proyecto. (El 30% restante cuenta con fuentes de agua más adecuadas).
- Los servicios se contrataron con empresas privadas locales (en la actualidad hay seis empresas operadoras locales que atienden a 34 ciudades).
- Los exámenes realizados durante el proyecto y después de su cierre mostraron que en la mayoría de las ciudades los costos de operación y mantenimiento estaban alcanzando el punto de equilibrio. Ello demuestra la sostenibilidad de los sistemas, que según lo previsto debería mejorar incluso más con la ampliación progresiva de la base de clientes.
- Se pierde menos tiempo en recolectar y transportar agua: el 70% de los hogares dedica unos 15 minutos a esta tarea -en comparación con tan sólo el 13% al comienzo del proyecto- y las fuentes de agua salubre se encuentran a menos de 50 metros de las viviendas. Los más favorecidos con la reducción de la carga relacionada con la recolección de agua han sido las mujeres y los niños.
- Existe mayor conciencia sobre lo que constituye una buena higiene: la mayoría de las familias encuestadas en el marco de un estudio independiente señaló que aseaban sus letrinas todos los días gracias a que disponían de agua, y podían nombrar alguna enfermedad transmitida por el agua asociada a la falta de aseo de las manos.

- US$40,8 millones en financiamiento efectivo para sufragar costos entre 1994 y 2003.
- Este proyecto fue el primero del país y de la región en aplicar un modelo basado en la demanda y en las mejores prácticas internacionales. Los servicios a los pobres se garantizan mediante la prestación de diversos niveles de servicio, el subsidio de los costos de conexión y la representación de la gente pobre en su calidad de partes interesadas y clientes. Las lecciones y los conocimientos generados por el proyecto se han aplicado en más 45 ciudades del país y en otros países de la región.
- La AIF brindó respaldo al Gobierno de Uganda para introducir reformas fundamentales en el ámbito del abastecimiento de agua y el saneamiento en las zonas urbanas, en lo que respecta a la administración de las ciudades pequeñas; dichas reformas separan la propiedad y la supervisión de los activos de la gestión profesional de las operaciones por las empresas privadas.

El proyecto ha sido asimilado y actualmente la AIF suministra financiamiento en forma de apoyo presupuestario. Mientras tanto, los buenos resultados alcanzados han permitido a la AIF movilizar fondos de otras fuentes. Un programa de donantes de alcance mundial administrado por la AIF está ayudando a algunas ciudades a ampliar su base de clientes, aumentar las conexiones e intensificar la participación de empresas operadoras privadas locales posiblemente a través de contratos a más largo plazo. El programa también permite fortalecer la capacidad de la Unidad de direcciones de agua para prestar apoyo eficaz a las ciudades y a las empresas operadoras privadas.