Entrevista a Alastair McKechnie

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a La AIF en acción: Afganistán.

Alastair McKechnie es Director a cargo de Afganistán: "Más niñas asisten hoy a la escuela que en ningún otro momento en la historia de Afganistán (…) Se produjo una expansión masiva en los servicios de salud básica. El acceso a centros de salud aumentó de 9% en 2001 a cerca de 80% en la actualidad …".

En los cinco años posteriores al término del gobierno talibán, ¿cómo evaluaría el progreso en el desarrollo de Afganistán?

Se ha logrado mucho en estos últimos cinco años en Afganistán. Se celebraron elecciones presidenciales, parlamentarias y para consejos provinciales. El país experimentó un enorme aumento en la asistencia escolar en todo el país y ahora asisten más niñas a la escuela que en ningún otro momento de su historia. Se produjo una expansión masiva en los servicios de salud básica. El acceso a centros de salud aumentó de 9% en 2001 a cerca de 80% hoy día.

También hemos apreciado grandes avances en el desarrollo y la democracia a nivel comunitario con el Programa Nacional de Solidaridad, a través del cual cerca de 20.000 de 30.000 poblados eligieron Consejos de desarrollo comunitario, determinaron cuáles son sus prioridades y ejecutaron proyectos gracias a dotaciones globales de financiamiento transferidas desde el gobierno central.

Se ha rehabilitado gran parte de la red vial principal, la telefonía móvil llega ahora prácticamente a todas las zonas pobladas del país, la economía crece a tasas de dos dígitos y la administración pública se ha asentado. En resumen, es mucho lo que se ha logrado en cinco años en un entorno de enorme complejidad.

¿Cuáles son los mayores desafíos que enfrenta el país en el futuro? Se escucha mucho sobre la corrupción actual.

Afganistán representa para el Banco Mundial uno de los mayores desafíos que ha enfrentado en su historia, desafío que tiene varias aristas. En primer lugar, existe un desafío en términos de desarrollo, con un nivel de pobreza de proporciones similares al de Ãfrica al sur del Sahara. En segundo lugar, existe el enorme desafío de reconstruir las instituciones estatales destruidas por la guerra y que en realidad nunca fueron muy eficientes. En tercer lugar, el tráfico de drogas es un gran problema, ya que más de 90% de la producción de opio en el mundo proviene de Afganistán y el dinero generado por el comercio de drogas erosiona la buena gobernabilidad. Y como si eso no fuera suficiente, existe un problema de seguridad que tienen aspectos nacionales, regionales y globales. Uno solo de estos desafíos pondría a prueba a cualquier país, pero los cuatro juntos y al mismo tiempo reflejan la enormidad de las dificultades que enfrenta Afganistán.

La corrupción es una preocupación creciente y la percepción al respecto es que sigue aumentando. El gobierno se comprometió a hacer algo y el Banco Mundial ayuda en el desarrollo de un enfoque que en el tiempo se traduzca en una reducción importante del nivel de corrupción en Afganistán. 
 
¿Cuánto apoyo ha brindado el Banco al gobierno para lograr que cambien las cosas en Afganistán?

Todo el dinero que otorga el Banco Mundial pasa por el presupuesto del gobierno, ya que consideramos que ésta es la mejor forma para que los afganos asuman la responsabilidad por su propio futuro y para ayudarlos a forjar las instituciones de un estado moderno. Hemos trabajado con el gobierno en el desarrollo de varios programas nacionales, los que se usan como vehículo para movilizar la asistencia internacional y entregar resultados. En el caso de la salud, comenzamos a ver los primeros indicadores de resultados y, por ejemplo, el programa nacional de prestación de servicios de salud básicos ha tenido efectos muy positivos en la mortalidad infantil.

¿En su opinión, cómo cree que será el desarrollo de Afganistán en cinco años?
Creo que la economía seguirá creciendo a un ritmo rápido superior al 8% anual y este elevado nivel de crecimiento se traducirá en una gran mejora en la vida de las personas. Podemos esperar también que la administración pública se desarrolle más e incremente su capacidad.

Es probable que el uso de la electricidad aumente fuertemente en el norte del país y en Kabul. Aunque aún podrían experimentarse cortes de energía ocasionales, la confiabilidad del abastecimiento de electricidad será mucho mayor. Creo que los servicios urbanos mostrarán señales de mejorar y también se podrá apreciar una mayor diversificación en la agricultura y un cambio hacia un mayor valor en las actividades agrícolas. Nos enfrentamos asimismo al desafío de lograr una gobernabilidad eficiente y un gobierno responsable ante las personas que preste los servicios necesarios.




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